✒✒✒Narrador ✒✒✒
Hace más de 200 años un grupo de gitanos Irlandeses llegaron a Estados Unidos con la intención de salir adelante y brindarle a su familia una mejor calidad de vida.
Para todo inmigrante los nuevos comienzos no son nada fáciles, llegar a tierras lejanas donde la cultura es totalmente diferente a la suya y donde no es muy grato el recibimiento lo complica aún más.
El comienzo de los primeros gitanos fue sumamente difícil, eran constantemente hostigados por su cultura y forma de vestir.
No eran empleados porque los discriminaban, algunos huían al verlos, muchos decían que eran maleantes.
El encontrar vivienda fue algo caótico, a donde iban le cerraban las puertas en la cara, sin importar que fueran mujeres con niños de brazos.
Eran marginados y maltratados constantemente de forma verbal.
Si alguno lograba conseguir empleo, la paga era inferior al promedio y las jornadas más largas y agotadoras.
Muchos por falta de viviendas se establecieron en terrenos deshabitados sin dueños y prepararon carpas donde habitar.
Las personas comenzaron a buscar la manera de que fueran desalojados, pero en algunos lugares, las entidades gubernamentales dijeron que no hacían daño alguno, todo lo contrario aportaban al cuidado y seguridad de esos espacios.
Con luz verde, las pequeñas carpas fueron agrandándose, crearon un baño más decente para las damas.
Muchas mujeres eran perseguidas y acosadas por malvados hombres, así que los gitanos debieron tomar cartas en el asunto y defenderlas.
La mala fama de peleoneros, sumamente agresivos se expandió, todos decían cosas despectivas, pero nadie decía los motivos para esa conducta.
Para evitar que las mujeres fueran agredidas solo los hombres salían del campamento, y siempre habían dos o tres que quedaban cuidando de ellas.
Las mujeres comenzaron a recibir entrenamiento con arco y armas blancas, eran muy buenas y con el tiempo se cuidaban solas.
Después de golpear y lastimar a más de uno con sus flechas no volvieron a molestarlas.
Con más calma y menos de que preocuparse, se concentraron en la ornamentación de sus carpas.
Unas tenían conocimiento en teñir telas y hacerlas de vistoso colores, sabían bordar y tejer.
Otras elaboraban lindos detalles con madera y otros materiales naturales, como rocas y semillas.
Un grupo comenzó también a cultivar granos y tubérculos para su consumo.
También hierbas aromáticas y medicinales.
Para este punto ya hacía varios años de estar como nómadas de un lugar a otro y estaban por fin en un lugar aparentemente seguro.
La vida parecía que por fin les sonreía, muchos hombres trabajaban la construcción y comenzaron a prosperar.
Entre los gitanos, había una familia que poseía poderes mágicos, no de esos donde levitas o lanzas cosas con la mente, o puedes lanzar bolas u orbes eso es ficción.
No eran poderes, como predecir el futuro por medio de la lectura de carta o runas, esta era una práctica muy común en su cultura supersticiosa, tanto que hasta algunas mujeres sin magia podrían aprender y desarrollar.
Algo curioso pasaba solo las mujeres tenían habilidades mágicas, algunos hombres también solo que en menor cantidad y al ir creciendo esta casi desaparecía en su totalidad, cosas contraria a las mujeres que a medida que crecían los poderes también lo hacían.
Pocas gitanas podían ver el pasado de una persona con solo tocarle.
Veían el presente y futuro a través de una bola de cristal, donde otros solo pueden ver su reflejo.
Otras poseían el arte de elaborar poderosas pociones y encantamientos.
Otras solo se dedicaban a la curación, purificación y sanación de enfermos.
En este campamento solo existía una gitana mágica antes de la llegada de esta familia, esta poseía el ver el pasado, creaba algunas pociones sencillas y sanaba con plantas a los enfermos, era como la médica del campamento.
La llegada de la familia con mujeres extraordinarias no solo físicamente sino que con sus conocimientos y poderes marcaría un antes y un después.
En esta familia las mujeres poseían una magia rara poco inusual, una magia de color, esta englobaba todas las ramas y quien la poseía tenía la habilidad de persuasión y calmar los ánimos, impartir la armonía y felicidad o el odio y resentimiento.
Quien la poseía también tenía una gran responsabilidad, pues tenía en sí el poder de iniciar una guerra o esa paz tan deseada.
También por medio de esa magia podía conocer a las personas, sin siquiera cruzar palabra con ella, pues el color que emanaba era una muestra de su personalidad y autoestima.
Los colores claros (blanco, amarillo, rosa y celeste) simbolizaban personas dulces, sencillas, tranquilas, honestas y muy confiables.
Los tonos rojos eran más atrevidos, audaces y con una autoestima alta casi soberbios.
Las tonalidades verdes eran personas con habilidades sorprendentes y en quienes se puede confiar, amantes de la tranquilidad, la armonía, paz, equidad y la naturaleza, era el color más difícil de ver.
El color gris eran perteneciente a personas tristes, retraídas con autoestima baja, mientras más oscuro más perversidad había en él.
El negro pocas veces se reflejaba, pero era sin dudas un color de temer, la maldad se encontraba en ellos.
Los tonos tierra simbolizaban personas muy cambiantes, aquellos que se adaptan ante las circunstancias, eran fácilmente persuadidas y manipulables, era el color más dominante.
Dos mujeres madre e hija con esta magia, fue muy bueno en su momento, pero eso cambiaria.
La paz que creían tener, era solo el ojo de la tormenta, ese momento de calma, antes de que lo peor llegue.
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Comments
Irene Salas
Muy interesante lo que dices Autora con respecto a la magia, sólo espero no les pase nada malo a la mamá y a su hija🤔
2024-07-25
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Betty Saavedra Alvarado
Autora me gusta la narración de la historia de los gitanos y su mundo muy pronto todo cambiará con dos mujeres la madre y la hija
2024-01-29
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