Fabio
Recibo una llamada que he estado ignorando sin querer durante todo el día debido al exceso de trabajo que he tenido que atender, era mi mano derecha Javier. Quién me habla con un tono un poco nervioso, como si tuviera por decirme algo que no quiere.
📲—Cuéntame hombre, ¿A que se debe tanta insistencia? He estado ocupado desde que pisé este país, no me ha dado tiempo ni de comer sin atender una de esas reuniones en el proceso. Pero mis proyectos van viento en popa y ya hemos firmado buenos contratos. La empresa de papá está oficialmente en su mejor momento.
—Buenas noches, Ferrara, me alegra oír que su viaje fue fructífero —carraspea aclarando su garganta—. Hay algo de lo que quería comentarle al llegar aquí, pero conociendo su temperamento sé que me mataría antes de poder abrir la boca.
—No soy un hombre de gran paciencia, ¡Por Dios! Habla de una vez —contesto exasperado—.
—Todo parece indicar que la señora Brown no va a divorciarse. Hace más de una semana que contactó a su abogado y habían quedado en un acuerdo referente al divorcio, ambas partes estuvieron de acuerdo, Báez estaba dispuesto a cederle gran parte de sus bienes. Luego de la reunión de los abogados tan solo debían esperar la cita con el juez, pero esta mañana que le fue entregado el certificado a la señora, ella no quiso firmarlo, quedó en avisarle a su abogado si lo haría más adelante o no.
—¿Qué mierda estás diciendo? No, esto no puede ser cierto —gritó enojado— ¿Cómo que no firmó? Si antes de viajar fui a verla y me aseguró que lo haría, por eso viajé tranquilo. ¡Maldita sea!
Tiro todo lo que consigo en medio.
—Entonces se arrepintió o ese hombre la convenció para que no lo abandonara. Tengo entendido que Báez volvió a ingresar a esa casa con unas maletas.
—¡Esto es una mierda! —grita—. Esto no puede estar pasando. Es por esto que pienso en que debí traerla conmigo asi sea a la fuerza. Me dan ganas de matar a ese imbécil con mis propias manos. ¿Para que la quiere si la engaña con una? ... —Resopló—. Gracias por informarme Javier, hablamos después.
—Le espero mañana por la noche, señor Ferrara.
—No, me quedaré un tiempo más —le digo totalmente decepcionado—. Cancela mi agenda los próximos días. Tengo asuntos que atender aquí a los que no les estaba dando tanta importancia, atenderé ese itinerario y luego pienso si debo regresar... O no.
Termino la llamada y voy al bar del hotel a beber unos tragos. No puede ser que por imbécil me hice ilusiones en vano con una mujer que no está sola. Ella nunca va a dejar a ese hombre. Ni porque le demuestre cuan miserable es ese Juan David, ella siempre va a estar ahí para perdonarlo.
¡Maldita sea! Ese imbécil tiene demasiado dominio sobre ella y ya estoy perdiendo la paciencia. Tengo que hacer algo pronto. A pesar de que siento que ya no tengo nada más que hacer.
¿Cómo pude ser tan confiado? Tenía que esperar un poco más antes de hacer este viaje. Faltaba tan poco tiempo, fui un imbécil, si no la hubiera dejado sola ya estaría divorciada, yo mismo la hubiera convencido de firmar esos malditos papeles.
Ahora mismo sería libre... Libre para que esté a mi lado sin remordimiento
¡Carajo! No me la puedo sacar de la cabeza, mientras más tomo licor mi mente va haciéndome una de sus jugarretas y comienzo a ver a todas las mujeres de este lugar como si fueran ella y no, no me voy a ir a la cama con una desconocida solo porque estoy dolido, lo mejor es que suba a mi habitación y me destroce el hígado con alcohol.
Compro una botella de whisky y subo a mi suite. Celebro conmigo mismo que soy el cabrón más infeliz del puto planeta y porque ahora estoy llorando por una mujer que seguramente está feliz en los brazos de otro hombre y que quizás ya ni se acuerde de mí.
"Escúchame una cosa, Eliana —grito por el balcón—. Vas a ser mía y no me importa que estés casada, seré tu maldito amante si eso quieres, no me importa serlo porque te amo"
De pronto escucho que me tocan la puerta y como puedo me dirijo a abrirla, me informan que debo pagar una multa por tal escándalo en el hotel y luego de cerrar la puerta me tiré a la cama a dormir hasta el día siguiente.
Eliana
Estos días con Juan David en casa no han sido nada fáciles y más cuando intenta meterse en mi cama.
He desarrollo un asco al tenerlo cerca y eso se debe a qué cada vez que quiere acercarse a mí no puedo dejar de imaginarme todo lo que pudo hacer en la cama con aquella mujer. No, la verdad es que no puedo siquiera darle un beso.
Ese hombre sigue tratando de arreglar las cosas, es atento y cariñoso, ha estado muy pendiente de mí, de como estoy y como me veo, pero siento que ya es tarde. Ya no es necesario saber que ese hombre se fija en mí.
Quince días más tarde volví a conseguir unos mensajes extraños en el celular de Juan David, de un número que no estaba registrado en su dispositivo.
Mis peores fantasmas volvían para atormentarme porque eso significaba una sola cosa, que ya tenía una nueva conquista y yo debía averiguarlo antes de que la prensa me destruyera las espaldas de nevo a causa de las críticas y rumores que esparcirían sobre nuestra relación.
Las críticas destructivas que se dispersaron en internet como pan caliente aquella vez fue una sorpresa devastadora para mi. Todo esto me dejo tan deprimida que tomé la absurda decisión de aceptarlo de nuevo creyendo plenamente que con esto todos mis problemas e inseguridades se terminarían, pero al contrario. El tenerlo de vuelta ha sido aún peor.
Por su parte, este hombre de un día para otro volvió a ser el mismo de antes, me dejaba esperando para cenar, no regresaba a dormir todos los días, cosa que no me di cuenta antes por qué desde que regresó ha estado durmiendo en otra habitación, pero ahora vuelvo y veo lo de siempre, un hombre muy apresurado por salir de casa.
Esta vez estaba segura de que se trataba de otra mujer y no trataría de justificar sus actos, volvería a seguirlo de ser necesario hasta dar con ella, pero antes de meterme nuevas ideas en la cabeza decidí investigar más sobre la vida de Aixa, quería saber si había vuelto a la ciudad y me comuniqué con aquella muchacha que conocí cerca de su residencia.
En efecto estaba pensando lo correcto. Aquella chica me informa que Aixa estaba de regreso en la misma casa en la que vivía anteriormente y por su puesto que Juan David la acompañaba cada noche como ya era una costumbre.
Esto es el puto colmo! Esta mujercita es una maldita descarada, se atrevió a estafarme. Pensé enseguida.
No lo soporté más y fui directo a la casa de esa mujer. Al estar ahí toqué la puerta como si quisiera tumbarla.
Ella me abrió la puerta con una sonrisa en el rostro. Misma que se le borró de ipso facto al verme frente a su puerta.
Pude ver que Juan estaba sentado en la pequeña sala con la camisa desabrochada y sin zapatos. Esta escena me dejó sin aliento.
Se veía tan feliz en esa pequeña casa, más de lo que demostraba ser cuando estaba junto a nosotros, reía con el papá y el hermano de esa mujer y al ver esto me enfurecí más por que con mis hermanas jamás se preocupó por llevarse bien.
Yo había considerado la idea de seguir como si nada de esto me hubiera roto el alma, como si nunca le fuera descubierto ninguna infidelidad a ese idiota, cegada por obtener mi venganza y ahora él, el traicionó mi confianza de nuevo, volvió con esa mujer como si nada, lo que me hace enfurecer aún más, cada cosa que hace Juan David me empuja a darle una buena lección, así que me dejo llevar por lo ofendida que estoy que no me detengo a hacer un escándalo frente a la casa de esa mujer.
—¿Qué haces aquí Eliana? —pregunta Juan David con una actitud prepotente— ¿Por que me seguiste a este lugar? Puedo explicar todo pero ahora vete. Luego hablamos, por favor —suplica en voz baja—.
—Vine a comprobar con mis propios ojos que seguías siendo un maldito infiel. Lo supe desde hace tiempo Juan, pero creía que de verdad tú querías cambiar y te decidirías a estar con tu familia, pero me equivoqué. Te amé más que a mi propia vida, Juan David. ¿Por qué me hiciste esto? No es justo, no tenías por qué hacerlo. Debiste decirme que querías estar con otra persona y yo hubiera comprendido. Pero esto... Esto es demasiado.
—Escúchame nena, vuelve a casa y hablaremos cuando estés más calmada. ¿Sí? Por favor no hagas un escándalo innecesario en este lugar, créeme que yo también te quiero, pero debemos hablarlo en otro momento. No es apropiado. Los vecinos te pueden demandar si haces un escándalo aquí.
Aixa lo mira enojada por hablarme de esa manera tan cariñosa y yo también lo fulmino con la mirada por ser tan hipócrita y descarado.
Mi segundo error, cegarme por la venganza.
—Estoy calmada ahora —lo digo con serenidad—. Tenemos un hijo Juan, ¿Este es el ejemplo que quieres darle a Eliot? Entra en razón y vuelve a casa conmigo. No lo hagas por mí si no quieres. Yo superaré este momento en un par de días. Hazlo por él, por tu hijo.
Le digo con esperanza de que reaccione pero el solo mira al interior de la casa donde se encuentra la familia de Aixa observando con preocupación, parece que no quiere defraudarlos.
—Lo siento Eli, pero no puedo. Amo a esta mujer, me enamoré de Aixa y no hay marcha atrás, se que no mereces esto, eres una gran mujer y por eso quiero ser sincero contigo. Yo quiero vivir junto a Aixa. Ya no soy feliz contigo.
—¿Ahora te da por ser sincero conmigo? ¿A estas alturas es que quieres sincerarte conmigo? Luego de que te descubrí no una, sino muchas infidelidades.
—Lo siento nena. Perdóname por favor. Vete a casa. Lo hablaremos en otro momento.
—Te entregué mi vida —le grito—. No puedes hacerme esto. No tenias derecho a engañarme. Eres un infeliz y te juro que te haré pagar por esto
—Y estoy agradecido de que me hayas entregado tus mejores años. Escúchame, mujer; yo también te amé y te respeto como mujer, pero mi amor por ti terminó hace mucho, ahora es con Aixa con quien quiero estar —vuelve y mira a la familia de esa mujer, como buscando su aprobación—. Es muy incómodo para mi estar en casa y tener que mentirte a diario. No soporto esta doble vida y quiero acabar con esto de una vez, voy a ir a casa a recoger mis cosas, ya tu y yo no viviremos juntos. No te seguiré haciendo daño y descuida que a mi hijo ni a ti les faltará nada. Por favor vete que ahora debo tratar de solucionar este problema. Tengo que darle la cara a mi gente.
—¿Tú gente? ¿Desde cuando eres uno de ellos? No seas ridículo. ¿Sabias que su amor por ti vale cien mil dólares Juan David? —él me mira confundido—. Ella estuvo dispuesta a dejarte por dinero. Fue lo que le pagué a esta estafadora para que se alejara de ti.
Quiero mi dinero de vuelta o te denunciaré —la miro a ella fijamente— Sabes bien que tengo evidencias con las que podría denunciarte.
—¿Cómo se te ocurre pagarle para que me deje? Eres una loca enferma. Yo no quiero alejarme de esa mujer, entiende. No tienes derecho a alejarla de mí, ni mucho menos pagarle para que se aleje, esto es... Inaceptable
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Comments
Alexandra Romero
Tiene toda la razón qué decepción tan grande. Qué mujer tan ciega. . . porque eso no es amor 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
2024-12-12
0
Alexandra Romero
Salió regañada por pendeja 🥱🥱🥱🥱🥱
2024-12-12
0
Maria Solorzano
Está se pasa de estúpida
2024-10-20
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