Capítulo 10
Una cruda verdad
Fabio
Estoy cansado de ver como el infeliz de Juan David se liga a cuanta mujer llega a trabajar a este maldito edificio, me parece una burla de su parte porque él sabe muy bien cuanto deseo que su mujer me preste siquiera un poquito de atención, mientras tanto solo me toca ver como él la deja sola cada día para irse con quien se le de la gana.
Pero se equivoca si cree que voy a seguir siendo condescendiente con él. Esa mujer va a ser mía así tenga que hacer que ella se entere de todas las cosas que hace este hombre a sus espaldas.
Eliana merece lo mejor, un trato único y exclusivo para ella, no un imbécil como él que solo esté pendiente de otras mujeres mientras que la deja a ella en casa. No me parecen justo, si antes había sido respetuoso, ahora seré mucho más atrevido.
Hoy pude sentir como su voz se quebró al darle la noticia de que ese imbécil había enviado un reposo a la empresa, ella no se esperaba algo así y es obvio que ni siquiera estaba al tanto de lo que sucedía con él, pero sé que esto es lo mejor que puedo hacer por ella, a pesar de que me duele hacerla sufrir.
«Lamento mucho hacerte pasar este mal rato, mi reina, pero de no ser así siempre estarías bajo la sombra de ese infeliz, siendo engañada y humillada por él l, y eso es algo que no puedo permitir, tu felicidad estará a mi lado y te aseguro que no descansaré hasta tenerte en mis brazos»
—Señor Ferrara —me llama Milagros; mi secretaria y toca la puerta sacándome por completo de mis pensamientos—. Hace un rato que el congresista Bekert está esperándolo en la sala de juntas con los miembros de su gabinete. ¿Va a postergar la reunión? ¿Quiere que le diga que le surgió algo importante?
—No, no —salgo y la miro fijamente— Me reuniré con ellos, estamos a mitad de campaña y perder al congresista Bekert ahora sería una fatalidad. Lo necesito de mi lado en la legislatura. Sigue trabajando en el proyecto de la reforma estatutaria parcial, lo necesito sobre mi escritorio para esta misma tarde, ¿Puedes hacerlo? —pregunto y sonrío al ver que ella solo asiente con su cabeza y me regala una hermosa sonrisa— Gracias, sé que puedo contar contigo para todo. Te invitaré a cenar. Te lo mereces.
Le digo y ella sonríe hermoso. Tomo sus manos y le dejo un beso en el dorso luego de darle las gracias.
Tener a una señora de sesenta y cinco años de edad trabajando como mi secretaria es algo que a los demás le espanta.
Algunos se burlan diciendo que es un acto exagerado de mi parte, cuando la verdad es que después de tener un desfile interminable de jovencitas coquetas que están más pendientes de mostrarme sus pechos para ganarse un ascenso que de hacer su trabajo. Se que ella es la mejor elección y por ello será mi cita de alguna de estas noches, esa mujer es como una madre para mi.
—Llevaré su café en un momento a la sala de juntas. Marrón con poca azúcar, como a usted le gusta.
—Gracias Mili, eres la mejor. ¿Tienes el informe del detective? Quiero saber absolutamente todo lo que sucede con el licenciado Báes, Donde va, con quien anda, que hace en su maldito tiempo libre... Todo.
—En veinte minutos llega el detective y se reunirá con usted para hablar respecto a ese tema. Lo haré esperar en su oficina.
—Bien, atenderé a los miembros del congreso, no quiero interrupciones. Déjame el informe sobre mi escritorio y cancela mi almuerzo con la mamá de Amber.
—De acuerdo jefe. Sabe que se pondrá furiosa.
—Solo envíale el dinero que pida, y dile que esta será la última vez que me dejó sobornar por ella.
Eliana
Hoy tuve el día completo para mi sola, recibí un mensaje de Juan diciéndome que fue a buscar a Eliot al instituto y lo llevó al partido de fútbol, luego regresó tarde y se encerró en su despacho a atender algunas conferencias.
Esta vez decido no hacer nada extraño, ni fuera de lo habitual, termino de preparar la cena y como en compañía de mi hijo, luego vuelvo a mi habitación a prepararme para dormir.
Me doy un baño con agua tibia y me relajo un poco en esa tina. Para no ir a tumbarle la puerta a ese estúpido infiel que me está engañando con quien sabe cuantas mujeres, y desde cuando.
Al salir del baño veo que él está revolviendo esas gavetas como loco buscando algo que ahora mismo se encuentra en la palma de mi mano.
Meto mi mano en el bolsillo de mi bata de baño y dejo el anillo ahí.
«¿Qué debo hacer? ¿Lo devuelvo a su lugar más tarde? No, definitivamente no. Tengo que enfrentar a este hombre si no quiero seguir siendo la cornuda del año»
—¿Qué buscas? —pregunto mientras seco mi cabello con una toalla—.
—Nada importante —responde serio y siento un profundo dolor en el pecho—.
Para él esta alianza ya no significa nada... Me enoja sentir que mis ojos se llenan de lágrimas al escuchar esas palabras, soy malditamente débil ante él, pero ya no más. Ya me cansé.
—¿Y tu anillo?
—¿Qué? —gritó nervioso—.
—Pregunté donde está tu anillo. El de matrimonio. ¿Por qué no lo llevas puesto?
—Me robaron si, esta tarde. Saliendo del campus. Es por eso que estaba buscando el de repuesto.
—¿Qué? –pregunto desconcertada, como este imbécil puede inventar excusas tan ridículas como esta—. ¿Cómo así que te robaron? ¿Pusiste la denuncia?
—No, no lo hice. Estoy tratando de solucionar esto. ¿Sí? No comiences con tus cosas y deja de molestar.
—¿Tienes un anillo de repuesto? ¡Ja! Esto es increíble!
—Ok eso no fue lo que quise decir, estoy ofuscado, no me molestes por favor —responde bajando la guardia—.
—¿Tienes otra mujer, Juan David? —pregunto y en seguida se me hace un nudo en la garganta.
—¿Tú de verdad crees que si estaría con otra seguiría contigo? —pregunta enarcando una ceja—. Deja de pensar estupideces.
Me fui a dormir dándole la espalda a ese hombre, si con esta pregunta tan sencilla me dio una excusa tan absurda como esta, no me imagino lo que me dirá si lo confronto con pruebas en mano.
Es un idiota mujeriego. Mejor lo dejo tranquilo para que siga buscando algo que jamás va a encontrar, pero me encargaré de averiguar por mi propia cuenta si tiene otra mujer.
A la mañana siguiente, una vez más Juan había preparado el café, esta vez había dormido a mi lado, pero igual me sentí sola, pues pareciera que un muro enorme de hielo había dividido nuestra cama en dos.
Aprovecho que el está metido en la bañera para revisar su celular, leí algunas de sus conversaciones y... ¡Por Dios! Este hombre no se mide al hablar con ninguna. Está claro que lleva rato irrespetándome y no le importó lo que yo pudiese sentir en un momento como este.
Sí trata a todas con tanta amabilidad, diciéndole amor, cielo, preciosa. ¿Por qué conmigo se limita a solo llamarme por el diminutivo de mi nombre?
No pude contener mis lágrimas. Esto es algo de lo que tanto temía al hablar con él. Sabía que esta verdad sería dolorosa para mí, pero no imaginaba que fuera a doler tanto.
El se fue a "trabajar" y yo aprovecho este día para reunirme con alguien. Cabe acotar que me arreglé para lucir mucho mas hermosa.
Bajo de mi camioneta y camino en dirección a ese café, abro la puerta escuchando las campanillas sonar y me detengo para ubicar a mi contrincante, luego de eso, camino hacia una de las mesas más apartadas del café y escucho mis tacones hacer eco en todo el lugar, mientras cada una de estas personas voltean a mirarme fijamente como si supieran que algo está por pasar.
La miro a los ojos y ese brillo en su mirada me afirma lo nerviosa que ella está
—Finalmente nos encontramos —le digo a la muchacha que tengo al frente y en un arrebato le tiro el vaso de agua en la cara—.
—Pero, ¿a usted que le pasa señora? ¿Por qué hace estas cosas? E... Este es mi trabajo. Todos nos están mirando. ¿Por qué hizo eso?
Reclama mientras me mira asombrada por lo que le había hecho y comenzó a secar su cara con unas servilletas y yo empiezo a bombardearla con preguntas.
—Esto es lo menos que podría hacerte ahora mismo. El que este café esté lleno de gente te salva de lo que tenía pensado hacerte. Si no me conoces yo soy Eliana Báes, esposa de Juan David. Eres la amante de mi marido, ¿No es así? ¿Desde cuando sales con él? ¿No sabías que era un hombre casado?
—¡A, ahora entiendo todo! —resopló—.
—¿Es lo único que tienes para decir? Habla ahora.
(Suspira y mira fijamente hacia la ventana)
—Esto parece de telenovelas. No, no puede ser coincidencia que venga al café donde trabajo y me haga pasar esta vergüenza. Aquí conocí a Juan David. ¿Cómo supo de mí? Es decir que yo no... No sabía que él era un hombre casado
—¿No sabías? Hablaron hasta de tener hijos. De casarse. De criar una maldita mascota juntos y tu me dices que no lo sabías, ¿Me vas a decir que no sabías de mi existencia? ¿Por lo menos te habló de que tiene un hijo? Tú eres la amante y encima soy yo quien tiene que darte explicaciones. Definitivamente estás loca.
—Entonces leyó nuestras conversaciones, claro, por eso supo de mi y de donde trabajo.
—Si, le revisé todo. ¿Cómo puedes ser tan cínica?
—No es cinismo, señora, yo no sabía que él estaba casado. Ni mucho menos que tiene un hijo, Juan nunca lo mencionó. Jamás la mencionó a usted ni mucho menos que tenía una familia. Pero si usted en realidad leyó todos esos mensajes entonces asumo que sabe que él y yo no éramos la pareja más feliz del mundo, debe imaginarse que existe alguien más y también debe saber acerca de todos mis reclamos, sabe que por las noches él no me respondía mis mensajes, ni podía verme los fines de semana y jamás atendía a mis llamadas, debería saber que cuando lo confrontaba él me decía que tenía mucho trabajo, que tenía el celular sin batería o un sin fin de excusas más. Y claro, si no estaba con usted entonces sabrá que hay una tercera en custodia. Nuestra relación se basó más que todo en estas cuatro paredes de este viejo café, así que si quiere culpar a alguien de su desgracia no es a mí a quien debería buscar.
Las palabras de esta mujer chocaban entre sí muy dentro de mí cabeza, cada vez estaba más decepcionada de la persona a la que le regalé los mejores años de mi vida.
Pero si de algo estaba segura era de que esto no quedaría así. Ese hombre va a pagar todo lo que me hizo, él no podrá ser feliz por encima de mí desgracia.
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Comments
Lita Wellington
Eliana debe controlarse un poco sino el desgraciado le hará una rabieta monumental.
2024-08-30
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MINNY@24💕
si investiga y lo agarras en la movida y más rápido que veloz tendrás el divorcio 😌😏
2024-08-29
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MINNY@24💕
hay no yo digo que lo haga sufrir y lo siga por que escusas va a tener y le negara todo
2024-08-29
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