Capítulo 10
Decidido a recuperarte
Fabio
Me quedo recostado en el sillón de mi oficina, recordándola a ella, a mi reina. No he podido sacarla un segundo de mi mente y no estaré tranquilo hasta tenerla entre mis brazos.
Ese hombre cometió el error de volver y su ambición lo hará perder algo más valioso, que es ella. No estoy dispuesto a dejarla ir, esa mujer tiene que ser mía.
Siento que voy lento, pero seguro. Si me le encimo de una vez diciéndole que quiero que estemos juntos de nuevo, lo más probable es que la pierda, así que me quedo tranquilo.
Sé que a cada momento Eliana se queda esperando alguna actitud o acercamiento atrevido de mi parte, pero no lo hago tan solo para generar más interés de ella hacia mí.
Siempre he sido un estratega y estoy seguro de que lo estoy haciendo bien, mientas la busco y luego me pierdo dejándola con ganas de más, eso aparte de divertirme me encanta y estoy seguro de que a ella también.
Luego de verla en la celebración navideña de la empresa no pude arrancármela un segundo de la mente, desde ese día dejó de ser una simple ilusión para convertirse en mi obsesión.
Esa mujer es mi Diosa, estaré dispuesto a conquistarla cueste lo que me cueste.
Es por eso que la sigo a todas partes, con la esperanza de que se decida a confiar en mí y una vez más regrese a mi lado sin importar las circunstancias.
Por esa mujer estoy dispuesto a convertirme en su amante, pero eso solo será un rato.
Eli tiene que ser mi esposa. Será solo para mí.
* Flash Back *
—Señor Ferrara, lo siento por derramar mi bebida sobre su traje, de verdad estoy muy apenada por esto, me haré responsable de los gastos de la lavandería, por favor perdóneme.
Me dice aquella mujer mientras toma una servilleta y comienza a limpiar la bebida derramada sobre mi pecho y yo a pesar de que estaba destilando la rabia hasta por los poros por culpa de este molesto incidente, giré mi cabeza a un lado para toparme de nuevo con esos hermosos ojos negros, mismos que anhelaba ver con fervor desde hace tantos años, ahí todo mi enojo y frustración se esfumó en un segundo como por arte de magia y mi corazón comenzó a latir a un ritmo muy acerado.
Antes de responder invadí por completo esa hermosa mirada, quise hacerla mía y de nadie más, a pesar de que sabía que esa luz brillante en sus ojos ya tenía dueño. Un dueño que no soy yo, pero de lo que estoy seguro es que me quedaré con ella.
—No es molestia —le digo y nos miramos fijamente —. No se preocupe, venía distraído mirando el celular y no noté que estaba a punto de tropezar con usted. Pero que sorpresa verla aquí. ¿Me acepta un trago? Es decir, luego de vaciar su copa en mi pecho, lo mínimo que puede hacer por mí es aceptarme un trago.
Le digo con una sonrisa que solo ella puede sacarme y no me atrevo a soltar su mano, la verdad temo que al soltarla se desvanezca como una alucinación.
Ella asintió con timidez y yo aproveché para sostener su cintura y guiarla hacia la barra.
No puedo dejar de verla, su sonrisa es la mas hermosa del planeta y lo único que deseo es hacerla reír cada día y ser el único dueño de su sonrisa.
Repaso su cuerpo entero, sigue siendo igual de hermoso como lo era cuando la conocí, y su rostro, ese rostro con facciones tan perfectas que se asemejan a las de un verdadero ángel, mismo rostro que quisiera acunar en mis manos ahora mismo y acariciarlo despacio, besar sus adictivos labios que de solo verlos me hacen enloquecer.
Eliana tiene la habilidad de dejarme sin aire solo con una mirada, y estoy seguro de que a ella le pasa lo mismo cuando nos miramos fijamente.
Ella viste un hermoso vestido color blanco, pero demonios, resalta sus curvas a la perfección, parece un ángel.
De solo verla me lleva al cielo, a pesar de que lo único que quiero ahora mismo es arrastrarla a mi infierno y juntos quemanos en él.
—Cuénteme que ha sido de su vida estos años —le pregunto mientras le hago una señal al camarero para que me sirva un trago doble de whisky y para mí hermosa acompañante una margarita, su bebida preferida—, Por cierto, usted no ha cambiado nada, sigue siendo igual de hermosa como cuando estábamos en la preparatoria.
—Gracias señor Ferrara. Hace poco regresamos a la ciudad, recién nos instalamos en nuestra antigua casa. Mi esposo obtuvo una excelente propuesta laboral y aquí estamos. Jamás imaginé que él terminaría trabajando para usted.
—Ni yo pude imaginarlo —mentí porque lo hice con toda intención de hallarlos, sabía que al poner a ese imbécil bajo mis órdenes me haría tener el control de la situación, podría tener esperanzas de verla a ella de nuevo y sabiendo que a este hombre lo único que lo mueve es su patética ambición no dudé un segundo en hacerle una propuesta laboral bastante tentadora que estaba seguro de que no se atrevería a rechazar—. Es agradable volver a verla, señora Brown, estoy fascinado de verla aquí ¿Bailamos?
—Claro que no —interrumpe el hombre que me arrebató a esta hermosa mujer— Tenemos que irnos, ya es tarde y mi esposa está cansada.
—Juan David Báes. Pero que gusto saludarlo. Oí que se ganó el puesto a mejor empleado del mes , muchas felicidades, espero haya recibido sus bonificaciones y reconocimientos.
—Aún no —responde nervioso— Pero eso está por llegar, muchas gracias señor Ferrara. Que disfrute su fiesta.
«Me dice este imbécil con mucho descaro y se larga, dejándome sin entender por qué le oculta algo tan importante a su esposa, el dinero que sé que ya recibió hace mas de quince días era suficiente para pasarse unas buenas vacaciones con su familia y tengo entendido que recién acaba de recibir dichas vacaciones. ¿A caso los rumores con respecto a su libertinaje con aquella mujer en la oficina eran ciertos? Debo averiguarlo y de ser así, esto me servirá de gran ayuda»
Pensé y me despedí de ambos a distancia.
"Suerte y que disfrutes tus últimos momentos con ella, porque ya que la vi, no voy a descansar hasta tenerla de vuelta a mi lado, como debió ser desde un principio y tu te empeñaste en separarnos"
* Fin del Flash Back *
—Señor Ferrara, tengo noticias acerca del licenciado Báes—Milagros, mi asistente, me saca de mis pensamientos—, actualmente sigue de reposo, justo hoy envió un nuevo informe médico. Me informó el gerente de recursos humanos que no se han debitado cargos médicos a la cuenta de la empresa como usted ordenó hace algunos días. ¿Desea que llame a su casa para informarnos acerca de su progreso?
—No, gracias Milagros, puedes retirarte. Llamaré yo mismo. Por favor dile al congresista Joel Bekert que me espere en la sala de juntas, lo atenderé en diez minutos —respondo y ella sale de mi oficina rápidamente—.
Así que esto sería una buena excusa para hablar con ella y por supuesto que no pienso desaprovechar esta oportunidad, quiero sembrar la duda entre esa mujer y su esposo, que ella sienta ganas de investigar acerca de las andanzas de ese miserable y termine por sacarlo de su vida de una vez por todas.
No me conformaré con ser el segundo en su vida, está bien serlo un rato si a ella le divierte, pero si de algo estoy seguro, es de que esa mujer algún día va a aceptar ser mi esposa.
Eliana
Estoy lavando los platos que se ensuciaron en el desayuno y escucho que suena el teléfono, seco mis manos y atiendo esa llamada en seguida; Era Fabio, pude reconocer su voz en un segundo y yo no pude evitar sentirme nerviosa.
Ahora mismo siento que él se dio cuenta de lo que ocurre conmigo cuando me habla y me enoja ser tan débil ante ese hombre.
📞—Buen día señora Brown, mil disculpas por molestarla a estas horas de la mañana, ¿Cómo está?
—¡Oh no! Para nada, Director Ferrara, No es una molestia. Estoy muy bien ¿y usted como se encuentra? ¿Cuénteme a que se debe su llamada?
—Cuanta formalidad, le dije que puede llamarme Fabio, solo Fabio, por favor —me dice en un tono tan seductor que siento que me derrito por dentro—. El motivo de molestarla tan temprano es que quisiera saber como sigue su esposo, si ha mejorado con su tratamiento. Nos preocupamos por que justo hoy renovó el reposo por ocho días más.
—¿Un reposo? ¿Cuál tratamiento? —pregunto desconcertada—. ¿De que está hablando?
No comprendo a que se debe todo esto, si justo estos días Juan ha trabajado hasta tarde...
¿Me está mintiendo?
—El reposo que tiene el señor Juan Báes; su esposo, desde hace casi un par de semanas. Quisiera saber si su salud a empeorado. En la empresa nos preocupamos mucho por su salud, ya que el primer reposo de diez días se venció hace poco y volvió a enviar otro, como le decía, parece que es grave su situación.
Sus palabras me caen como un balde de agua fría encima. No entiendo por qué pidió un reposo si él está perfectamente bien. Hasta me ha dicho que se la pasa trabajando horas extras.
—A, claro él... Está mejor Director Ferr... Digo, Fabio. Juan David está... Mejorando.
Me siento ridícula mintiendo para salvarle el pellejo a ese hombre sabiendo que le ha mentido descaradamente.
—Eso espero, su esposo no debería tomar su salud así a la ligera, señora Brown, ¿Entonces puedo tutearla? ¿Llamarla por su nombre también?
—Bueno, si eso es lo que quiere, está bien.
—De acuerdo Eliana, gracias, eres muy amable ¿Puedo hablar con tu esposo ahora?
—Él... Él... Está dormido ahora mismo —miento—. Pero si gusta lo despierto para que hable con usted —respondo con un nudo en mi pecho y las lágrimas a punto de salir—
Que estúpida me siento sacando excusas para que Juan quede bien en su trabajo, sin saber en qué o con quien está gastando su tiempo libre.
—Tranquila, no es necesario. Deje que descanse y pronto hablaré con él, cuídate mucho Eliana, fue un placer hablar contigo. Espero verte pronto.
Termino esa llamada y caigo sentada en el piso del salón, llorando como una niña desconsolada. Sabía que nuestra relación no venía bien desde hace un buen tiempo, pero esto... Esto ya es demasiado.
¿Tendrá otra mujer? ¡Que estoy diciendo!.
Es ridículo preguntarme eso, esta clarísimo que si tiene otra mujer y yo voy a descubrir quien es.
Todos los indicios que me ha dado y ahora esto. Pero que ni sueñe que le voy a dejar todo así de fácil. Me sacrifiqué por él, para que él fuera feliz y tuviera a su lado a la mujer perfecta y ese infeliz me paga de esta manera.
No, no voy a dejar que sea feliz con otra. No le daré el divorcio, arruinaré su vida como él está haciendo pedazos la mía.
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Comments
RINA DEL CARMEN ROJAS
Eliana tienes que hacer que Fabio lo deje en la calle, y divorciarte y casarte con ese hombre que se muere por ti 😍
2024-11-22
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Maria Barrera
x fin cayó!!! q mujer tinta
falta q le traiga a la amantes a la casa
2024-11-04
1
Hiradia Cohen
Con mucho respeto pero que pendeja esa Eliana el Juan David le está montamos cachos en su narices con el mayo descaro y en vez de hablar claro con Flavio le tapa sus mentiras qué Yo hasta lo siguiera o un Detective le pongo y lo dejo en la calle
2024-09-29
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