La situación es más peligrosa de lo que cualquiera se podría imaginar y ni siquiera el hecho de que Alma conozca la selva ayuda en mucho.
Los gritos de la joven se escuchan pobremente en el bosque, el peso de la lluvia y el fango hace todo más pesado y Alonso no podría estar peor.
ALMA: Por Dios, no hay nadie. Alonso por favor hablame.
ALONSO: Ya no me duele, estoy bien.
ALMA: Bien mal es que estás
: Y no es broma, me pongo a gritar como una loca dejándolo en el fango escuchando que grita la palabra libertad y no entiendo, pero tengo que correr más allá hasta que finalmente me encuentro a algunas personas que no dudan en auxiliarme de inmediato.
Lo bonito de la vida y de mi pueblo es la unión que puede haber cuando alguien lo necesita y con una camilla improvisada de matorrales, troncos delgados de árboles y más levantan a Alonso que se queja y no es para menos, antes de aprender a leer o escribir conocí los lugares que podía pisar y los que no, los insectos que te podrían lastimar, picar o hasta matar y ahora me siento culpable porque ese beso hizo que se me olvide todo, pasamos por dónde no debimos y Alonso está temblando pálido, pero al mismo tiempo está hirviendo en fiebre:
¿No sé va a morir, verdad? — pregunto llorosa cuando me dan algo para limpiarme mientras hacen lo mismo con él.
Por favor.
— Tranquila niña, este hombre tiene mucho por qué vivir — me dice el nativo, un jíbaro al que le tenemos más fe que a un hospital que escasean bastante por aquí.
¿Cómo está?
— Ya le hemos sacado el veneno, aprendiste bien lo que tu abuelo te enseño, tú eres más moderna que todos nosotros, pero no olvidas tus raíces y eso es bueno, el hombre blanco estará bien, lo que hiciste ayudo mucho y el veneno de ese animal no llego al corazón, por lo menos no a el de él — me dice y siempre me he sentido admirada de la forma que tienen al hablar, es como si entre palabras dijeran algo más, pero no lo sé.
¿Sigue delirando?
— Se quedó dormido diciendo libertad o se desmayó del dolor cuando metimos el cuchillo caliente para detener más rápido todo, ya no llores, todo estará bien, guarda esas lágrimas para después — me dice yendo a verlo y debe descansar, yo también porque no me había dado cuenta de que tenía algunos rasguños y me tranquiliza que hayan ido para avisarle a mi abuelo.
Te vas a poner bien, tienes que estar bien
: Le hablo viendo cómo duerme, con unas compresas de hierbas en la frente que mantienen su temperatura estable, viendo demasiado tal vez, pero mis ojos no se despegan de él, repasando su barba castaña brillosa, el cabello medio rizado, sus pestañas largas y sus labios rosados riendo bajito porque ni yo los tengo así, sus brazos fuertes y sus tatuajes, gran parte de su cuerpo tiene tinta y eso es raro porque los abogados que conozco son panzones, tienen bigote y canas mientras que Alonso parece modelo de revistas:
¿Acaso se puede conocer el amor en un solo día? — me preguntó pasando con delicadeza mis dedos por su nariz suspirando por loca.
— El amor te da libertad — me asusta la esposa del jícaro. Él pide libertad.
ALMA: Tiene mucho dinero y eso te da libertad.
— No siempre, muchas veces dar y tener tanto son cárceles que solo te dan dolor en lugar de alegrías, la vida debe tener un balance, ya encontrarán el suyo — me dice revisando a Alonso dándole agua y diciéndome que descanse pues él no va a despertar hoy.
ALMA: Muchas gracias
: Es lo único que puedo decir sintiendo la bendición que me dan y me acomodo entre los cojines para descansar, estoy muerta de cansancio y no tengo idea de que hora es, pero el escándalo de los niños me dice que ya amaneció, me levanto de inmediato tomando un poco de agua para lavarme la cara y me da pánico cuando veo que Alonso no está donde lo dejaron, siento un vacío horrible pensando mil cosas hasta que recupero el aire cuando veo que está a la orilla del río, sentado en una silla de madera al lado de mi abuelo, la pierna la tiene en alto y en horas se ve mucho mejor:
Gracias a Dios
ALONSO: Alma — intento levantarme estúpidamente cuando aún estoy jodido y me siento débil por lo que casi me caigo, pero Alma y su abuelo me sostienen de inmediato haciendo que mire a la heroína.
Muchas gracias.
ALMA: Supongo que estamos a mano — hablo con el corazón desbocado cuando siento sus nudillos en mi mejilla y el abuelo carraspea de inmediato.
Sentí mucho miedo con lo que pasó, ¿Cómo te sientes? ¿Seguirás gritando libertad? — me rio viendo que me mira extrañado y si no se acuerda de eso, seguramente no se acuerda de nada y creo que eso me duele más.
¿No te acuerdas de nada? — pregunto con decepción
ALONSO: A penas sé que me llamo Alonso — bromeo y su abuelo se va a ver no sé que mientras yo me quedo con Alma.
¿Tú, cómo estás?
ALMA: Mucho mejor definitivamente — respondo molesta.
¿De verdad no te acuerdas de nada? Te pico un alacrán, no te dieron un garrote en la cabeza.
ALONSO: Los árboles, la lluvia, todo muy bonito, pero definitivamente que mal ser escorpio y que un escorpión casi te mate — hago bromas con un dolor de mierda, pero Alma no se ríe y eso sí es extraño.
A mí me pico un escorpión, ¿a ti que?
ALMA: A mí me pico un tonto — le suelto dolida, queriéndome tragar la lengua de inmediato por tonta, los ojos se me abren al ver su sonrisa pícara y me quiero ir, pero la mano de Alonso me toma y definitivamente me voy a desmayar.
Me están llamando, déjame.
ALONSO: No, me estás diciendo que me estoy olvidando de algo y eso no puede ser, vamos a ver qué hizo ese tonto — me acerco a ella porque quién se va a olvidar de ese momento, un beso bajo la lluvia demasiada miel para mí, pero aun así por algún motivo busco repetirlo y jalo a Alma dándole un beso.
Quien lo podría olvidar — la beso y está vez no es solo un choque de labios, lo intensificó cuando la jalo haciendo que se quede en mis piernas y me duele, pero vale la pena, sus ojos grandes y pestañas espesas son algo maravilloso con este sol que empieza desde temprano, me aferro a su cintura cuando me mira y me agarra la cara con sus manos pequeñas, tímida, pero de sangre caliente como se le conoce a la gente de aquí, mis manos tocan sus caderas y aunque me dice que pare la beso con más pasión sintiendo su nerviosismo y si no fuese por la pierna débil no sé que hubiese pasado.
¡Maldita sea!
ALMA: Ay no, no, lo siento, Dios no sé que paso, no sé que me pasa contigo, pero no está bien, no va a terminar nada bien.
ALONSO: Que no termine, que empiece.
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Updated 53 Episodes
Comments
Anabella González
Bien descarado el Alonso
2024-11-23
2
Paola Martinez
Ale siempre e leído tus historias y se que este tema es nuevo para ti pero ya me tienes enganchada quiero saber que pasara de hecho eres muy buena Autora
2024-09-18
2
Mary Alcocer
los dos se van a quemar, con tanto fuego que llevan dentro
2024-09-08
2