Salgo de la oficina con Valeri y llamo a Eduardo, mi jefe de seguridad. Siento angustia por Daiana y mi campeón , —susurro para que no me escuchen y mucho menos Valeri.
—Hola jefe.
—¿Dónde estás? —grito por la angustia que siento en estos momentos.
—Estoy llegando en estos momentos a la empresa Dante para darle la información completa sobre la protección del Señor Darius, su mujer y la niña Vicky.
—Por ahora no, Eduardo. Necesito que des media vuelta y vayas al restaurante Italiano Toscana. Mi mujer y mi hijo están en problemas, yo voy saliendo.
—Como mande, Dante. Nos vemos allá. Llevo a los hombres que me están acompañando.
—Nos vemos allá. Si llegas primero, ya sabes qué hacer —hablo con un nudo en la garganta.
—Yo sé que debo sacar a su mujer y a su hijo del restaurante con vida. ¡Calma, jefe! Nos vemos allá.
Cuelgo la llamada y subo a Valeri entrando al auto. —¡Arranca el auto! —digo.
—Sí, señor —le paso dos chalecos antibalas.
—Papá, ¿por qué me pones esto? —musito— ¿Estás enojado?
—No estoy enojado , mi princesa. Estoy angustiado.
—¿Por mamá?
Mientras en el restaurante, Alejo le tiró un vaso de agua en la cara a Alfonso Tuner.
—Voy a enseñarte a respetar, mocoso —le mandó un puño al niño, pero Daiana se interpuso y recibió el golpe, rompiéndole el labio.
—Ahora ustedes dos vienen conmigo —en ese momento, Eduardo entró al restaurante con sus hombres. Al verlos, los hombres de Alfonso sacaron sus armas.
—¡Mami! Tengo miedo —dije asustado y llorando.
—Alejo, cálmate. Todo va a estar bien. No te separes de mi lado —lo abracé y le di un beso.
—Está temblando mi campeón —murmuré, pero mis manos sudaban de lo nerviosa que estaba.
—Eduardo Tunes, ¿qué haces aquí?
— Alfonso, Alfonso, no sabes en el problema en el que estás metido —le hablé mientras caminaba apuntando con mi arma.
Me acerqué con dos de mis hombres y nos paramos delante de la mujer y el hijo de mi jefe. “No solo es mi jefe, Dante es mi amigo”.
—¡Mami! —la miré estirando mis brazos para que me alzara.
—Vi a mi hijo y me agaché a su altura, en la cual lo alzó. Lo escuché llorar muy fuerte.
—Dante llegó al restaurante y en la entrada lo esperaban algunos de sus hombres. Volteó a mirar a Valeri.
—Mi princesa, espera aquí en el auto con Jeremías. Ya vengo con tu mamá y tu hermano. Cuiden a mi hija.
Dante entró al restaurante, donde solo estaban los hombres de Alfonso Tuner y los de él.
—Buenas noches. ¿Interrumpo algo? —preguntó mientras caminaba hacia donde está Eduardo protegiendo a Daiana y a Alejo.
Me acerqué y me paré al lado de Daiana, abrazando su cintura y pegándola a mi cuerpo. —Siento cómo está temblando, mi hermosa mujer —le dejé un beso en su mejilla.
—¿Qué haces aquí, Dante Wesley?
—Eso mismo le pregunto, Alfonso Tunes. ¿Qué hace usted aquí fuera de Italia?
—Vine a construir una mansión y estaba en una reunión tranquila.
Cuando vi entrar a sus hombres con armas, les dije que se podían ir por donde vinieron. Yo me voy con mi nueva mujer si quiere, Dante. Usted, que tiene alma bondadosa, se puede quedar con el niño.
—Dante, no dejes que me lleve, por favor—hablo mirándolo.
—¿Qué te paso en el labio amor?—grito de la rabia que siento, ¿él te pegó?
—Si papá, él me iba a pegar a mí, pero mamá se metió a defenderme.
—No iba a permitir que le pegará a mi hijo —le digo con lágrimas.
—Vas a salir de aquí, Daiana, junto a mi hijo. Yo me encargo de este hombre. Así que empieza a salir. —Doy un suspiro para sacar mi arma y le apunto a Alfonso—. Vas a dejar que mi mujer y mi hijo salgan de aquí. Eduardo, sácalos de aquí, te los encargo, amigo. —Doy un suspiro para calmarme.
—Dante, salgamos todos de aquí, no te quedes, por favor —le digo entre lágrimas.
—Me quedo —empieza a caminar Daiana, vete sin mirar atrás —me acerco y le doy un beso.
—Dije que ella no saldrá de aquí, es mi nueva mujer, Dante. Te la devuelvo cuando me canse de ella.
—Eres un miserable, pero me conoces, Alfonso, no me rindo —grito, dándole un puño en la cara—. Lo miro con rabia, respirando aceleradamente.
—No la dejen salir —da la orden el jefe de seguridad de Alfonso.
En ese momento llegaron muchas motos negras, entrando por el restaurante, disparando a los hombres de Alfonso. Cuando Alfonso ve a esa mujer que tiene un ojo azul y el otro de color miel, siente el miedo correr por sus venas.
—Por fin te encuentro, Alfonso Tunes.
Tú y yo tenemos una cuenta pendiente.
Te dije que si saldría viva de tus garras, te iba a encontrar para vengarme por lo que pasé contigo.
—Tú no puedes estar viva —mira a Gustavo—, tú no la mataste. Sabía muy bien que te habías enamorado de ella.
—Lo lamento, padre, pero en mi corazón ganó el amor que le tengo a mi esposa.
—Mi hijo se casó con la que fue mía —digo con orgullo—. ¡Tu mujer primero la tuve yo , ja, ja, ja!.
—Nunca fue tuya, papá. Yo le colocaba gotas de dormir en el agua. Cuando despertabas, ella dormía a tu lado desnuda, pero nunca la tocaste. Ella es mía y yo de ella.
—Ya me cansé de tanta charla, Helena —le digo cruzado de brazos.
—Hermanito, ayuda a salir de aquí a Daiana, está en shock —le digo con una sonrisa a Héctor.
—Me acerco a Daiana, prima, vamos, tienes que salir de aquí.
—Pero Dante —le digo con lágrimas, no puedo ocultar la angustia, los nervios de que lo pueda perder.
—No va a pasar nada, prima. Dante estará bien. La acompañé hasta el auto, la ayudé a subir y le dije al chofer —cuídala como si fuera lo más preciado que tienes en la vida...
Continuara...
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Comments
Viviana Bustos Aldana
Acaba con ese maldito engendro 🤬🤬🤬🤬
2024-11-26
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Samantha 🌹
Pobre infeliz no sabe con quién se metió. Cómo iba a golpear a un niño 🤬🤬🤬🤬
2024-11-07
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Olga Benbenutto
Daiana salvada por la campaña como dicen. 🤭🤭🤭
2024-11-04
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