Llegamos a la empresa, bajo del auto con los niños, los agarro de la mano y entro a la empresa.
—Buenos días —saludo a las recepcionistas.
Subo al ascensor con los niños. Al llegar al piso donde está mi oficina, veo a Daniela tecleando en el computador.
—Buenos días, Dani.
—Buenos días, Daiana. Buenos días, pequeños —Dani se levanta para darle besos a mis hijos.
—Bella dama, cálmate, sé que me amas —le dijo Alejo todo serio.
Y yo no puedo reírme más, es todo un don Juan mi pequeño campeón.
—¿Dani, ya llegó Darius?
—No lo he visto aún, Darla llegó hace cinco minutos y está organizando la sala de juntas.
—Cuando llegue Darius, hazlo pasar a mi oficina por favor.
—Como mande, jefa —le digo con una sonrisa.
Entro a la oficina y veo correr a Valeri y Alejo para sentarse en el sillón de la oficina.
Los veo sacar sus cuadernos de dibujo, lápices, colores y un sacapuntas.
Me siento en mi escritorio, abro mi portátil para revisar algunos correos y contestarlos.
Firmo algunos papeles, cuando escucho unos toques en la puerta.
Doy permiso para que pasen, la puerta se abre para dejar entrar a Darius.
—Tío Darius —gritan los niños y salen corriendo para saludarlo.
—Los extrañé mucho, mis pequeños terremotos y traviesos —les dice Darius.
Darius los abraza y ellos se lanzan a sus brazos, haciendo que él caiga y ellos encima. Solo se escuchan risas entre los tres.
—Un día de estos me van a aplastar y matar al mismo tiempo.
—Eso es porque nos , comemos nuestras verduras, tío Darius —le dice Alejo con una sonrisa.
—Niños, dejen en paz al tío Darius, basta —ambos se levantan y él se levanta del suelo.
—No te preocupes, Daiana. ¿Cómo has estado, hermosa? —me da un beso en la mejilla y un abrazo, al cual me correspondo y me aferro a el .
—Bien, algo nerviosa por el nuevo socio e inversionista. ¿Sabes cómo es?
—No lo sé, pero lindo sí lo es.
—Jajajaja, eres malo. Sé muy bien, Darius, que no eres gay. Algo ocultas para aparentar lo que no eres.
—Algún día te contaré. Por ahora, nadie debe saber de esto solo lo sabe Darla y tú .
—Bueno, ahora sí, responde mi pregunta, Darius. ¿Cómo es el nuevo socio e inversionista, Darius?.
—Es bastante reservado, un hombre simpático pero muy serio. Lo conozco desde hace dos años y no le he visto sonreír ni una sola vez. Es callado y es el heredero y dueño de William Santoro.
—Pero, que recuerde, el hijo de Santoro murió en un accidente de tránsito hace años.
—Sí, es verdad, pero la herencia y todo lo de los Santoro se lo dejaron al mejor amigo de su hijo. Parece que el día del accidente hizo todo para salvar a su amigo. Por eso acepté la, sociedad con él. Además, no cambió el nombre de la empresa, dejó el apellido Santoro.
—Bien, suena como un hombre leal y espe...—no terminé de hablar cuando fui interrumpida por Dani.
—Lamento interrumpir, Daiana y Darius, pero el nuevo inversionista está en la sala de juntas con Darla. Solo faltan ustedes dos. Una cosa más, tu primo Hernán Mauricio Fernández Lombardi llega mañana.
—Gracias, Dani. ¿Podrás cuidar a ese par de traviesos que están ahí?.
—No te preocupes, yo los cuido sin ningún problema, Daiana.
Salgo de la oficina con Darius entre risas y una charla muy divertida.
Vamos llegando a la sala de juntas, pero no sé por qué estoy tan nerviosa. Las manos me sudan de repente. "Ojalá todo nos salga bien, Darius", digo.
—Tranquila, hermosa. Ya verás que todo saldrá muy bien. Además, el contrato ya está firmado entre él y yo. Solo falta que los otros socios lo firmen, y apuesto a que Darla ya lo hizo.
—No sé por qué estás tan nerviosa, Daiana. Cálmate, respira así —dice Darius.
—No sé, Darius, por qué estoy tan nerviosa. Es como si algo fuera a suceder. Mi corazón está muy acelerado. Tengo los nervios de punta, la verdad estoy súper nerviosa. Casi me orino de los nervios.
—Jajaja, cálmate, mujer. Ya llegamos a la sala de juntas.
Darius me agarra de la mano para darme calma y me abraza por la cintura.
Abro la puerta y veo a Darla hablando con un hombre que está de espaldas. Pero mi corazón se acelera aún más, así que aprieto más fuerte la mano de Darius.
—Qué bueno que llegan , amiga te presento
Al señor Dante Wesley, nuestro nuevo socio e inversionista, se gira y veo a la persona que no pensé volver a ver en mi vida, menos en estos momentos donde se convierte en mi socio.
—¿Estás bien Daiana? ¿Desde cuándo estás temblando? —me dice Darius en un susurro en mi oído.
—Déjame la corriente de lo que voy a hacer apenas se termine la reunión, les explicaré las cosas.
Narra Dante:
La mujer que tengo frente a mí es la misma mujer de la que me enamoré hace muchos años atrás. Su mirada no se aparta de mí, la veo palidecer, está tan cambiada, más hermosa que antes.
Veo a Darius que está al lado de ella, al cual sujeta por la cintura y están agarrados de la mano, y mis preguntas llegan: ¿serán pareja? Darius la suelta de la cintura y me da la mano.
—Bienvenido Dante Wesley, es un honor poder trabajar a su lado.
—Gracias Darius, por la bienvenida a la empresa, no debería haberse molestado.
—No se preocupe Dante, todos lo hacemos de corazón.
—Volteo a mirar a Daiana —¿Señora? —le pregunto y le tiendo mi mano para saludarla, ella sale de su trance.
—Señora Montiel, mucho gusto —señor Wesley —ella me mira seria y a mí se me rompió el corazón más de lo que ya lo tengo.
—Cuando me da la mano, yo le doy un beso en ella y siento cómo se tensa.
—Bien, empecemos la reunion, Darius, mi amor. veo que toma lugar. Darius está al lado de ella sin soltar su mano. Mi secretaria se sienta a mi lado y veo a Daiana mirar, sería a Janeth, para luego mirarme a mí...
Continuará...
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Comments
Mariana T💞
Jaja Dante se va a querer matar.
2024-11-07
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♥️VANESSA ♥️🗝️
Huy se junto la manada 🤣🤣🤣
2024-11-07
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Leonardo Salvatierra 🌹💍
Y a acá vienen los malos entendidos otra vez 😵💫😵💫😵💫⭐
2024-11-05
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