Me quedé en shock en la cafetería, miraba y miraba esas fotografías que me había dejado Daiana y las mías.
"No puede ser que sea el hombre más estúpido de la tierra, la perdí", me dice la voz de mi cabeza.
Pago en la cafetería y me voy; en media hora sale mi vuelo para Italia.
—Señor, ¿está bien?.
—No estoy bien, Oscar. ¿Dónde está Janeth? —en el auto llorando.
¿Por qué? .
—No lo sé, Dante, pero usted estuvo llorando también. ¿Por qué?.
—Le cuento en el avión. Ahora me preocupa Janeth. Subo al auto y ahí está mi amiga, secretaria, asistente.
¿Qué pasa, Janeth?.
La única vez que te vi llorar fue aquel día en que viajaba de España a Italia.
Me vas a contar por qué huía aquella noche, —la miro a los ojos esperando que me cuente al fin la verdad.
—Yo me escapé esa noche de un lugar donde me habían llevado. Dante, yo vivía aquí en Estados Unidos; era la recepcionista de una de las mejores empresas de arquitectura. Conocí al hijo del dueño, nos enamoramos, pero la mamá de él se enteró.
Ella me dio la orden de que dejara a su hijo, pero no lo hice. No podía vivir sin él. Así que me mandó a secuestrar con un nombre en el cual me llevaron a España.
Dante me iba a vender a un burdel, la mamá de el dió esa orden .
Ese hombre a quien amo con toda mi alma, el padre de mi pequeña Victoria, el que hoy me miró con odio, rencor es Darius Montiel. Tengo miedo, Dante, de volver a ver a esa mujer otra vez y le haga daño a mi hija.
—Me acerco y la abrazo —Janeth Gutiérrez, eres una guerrera. Lograste salvarte de que te vendieran. Has sacado a tu hija adelante. Si la vida te volvió a colocar a Darius en tu camino, debes luchar por ese amor.
—Dante, no se ha dado cuenta de que está casado con una de las socias.
No voy a meterme en medio de ese matrimonio. Lo perdí y tengo que aceptarlo.
—Yo no lo acepto, no lo haré Janeth. No puedo aceptar que perdí a la mujer que amo por imbécil, idiota, estúpido.
—¿De qué hablas, Dante?.
—De Daiana.
—¿La esposa de Darius? —le pregunto con asombro.
—Sí, ella es Daiana y hoy me enteré que estas malditas fotos las lanzó a uno de los asientos del auto son falsas, son un maldito fotomontaje. Lo que más me duele es que yo dudé de ella. Lo peor es que Daiana no dudó ni un segundo de mi amor por ella .
También le mandaron unas fotos ese día supuestamente yo teniendo relaciones con una excompañera de la universidad —me limpio mis lágrimas.
—Lo lamento, Dante, pero Darius y Daiana ya tienen una vida hecha.
—Señor, hemos llegado al aeropuerto.
—Gracias, Oscar. Me bajé del auto y extendí mi mano para ayudar a Janeth a bajar del auto.
Me duele verla triste. Ahora entiendo por qué Victoria se me hacía parecida a Darius.
Darius
Janeth
Victoria
Mientras Dante y Janeth viajaban de nuevo a Italia para dejar todo en orden antes de viajar a Nueva York, en otro lugar había alguien con el corazón acelerado, tomando alcohol.
Darius estaba en su apartamento, recordando a Janeth, la mujer a la que siempre había amado y que había desaparecido de la noche a la mañana, dándole la razón a su madre. Estaba tomando como un loco, sosteniendo una foto de hace cinco años en la que estaban abrazados, mostrando felicidad y amor sincero.
Escuchó unos golpes leves en la puerta y vio a su hermana menor.
—¿Qué haces aquí, Andreina? —preguntó.
—Fui a ver a mi hermanito a su empresa, pero no estaba en la oficina. Me dijeron que estaba resolviendo un problema en el proyecto del nuevo centro comercial, así que fui a la obra, pero no lo encontré. ¿Por eso vine?
—¿Tomando tan temprano? ¿Qué pasó? —preguntó ella.
—Ella volvió —respondió Darius, abrazándola y llorando como un niño pequeño.
—Darius, ¿quién volvió?
—Janeth.
—Así que ya sabes la verdad de lo que pasó.
— ¿Cuál verdad, Andreina? ¿De qué hablas?.
— ¡Ups! —se me escapó. Por lo que veo, no hablaste con mi cuñadita.
—No hablé con Janeth, además ya no es tu cuñadita, Andreina. Tienes 22 años y pareces una niña pequeña.
—Al menos parezco una niña, no un ogro como tú con 30 años, hermanito.
—Andreina, cuéntame de qué me debo enterar, que verdad no sé.
—Darius, hermanito, supuestamente yo no sé nada y no voy a arriesgar mi vida. Las únicas que te pueden decir la verdad son Janeth o mamá.
Pero como conozco a mi madre, te dirá una verdad a medias y el resto será la mentira más larga. Hace muchos años te dije que investigaras qué había pasado con Janeth, pero cometiste un error al pedirle a mamá que te ayudara.
—¿Me estás diciendo que el reporte que mamá me dio de Janeth es falso?
—Eso tienes que averiguarlo tú mismo. No conoces quién es Leonor Santillana de Montiel. Solo te puedo decir que nuestra madre no es lo que aparenta ser.
—¿Qué sabes, Andreina, sobre mamá? —la miro serio y con los brazos cruzados.
—Darius, Darius, mi hermanito tonto siempre ha confiado en quien no debe. Solo te voy a dar un consejo. Esta vez no corras a donde mamá a decirle que te ayude con Janeth, tampoco le digas que la viste.
—Tal vez para la próxima te digan que encontraron a Janeth muerta por ahí. La amas todavía, un verdadero amor siempre estará en el corazón, no lo olvides.
Ahora que sé que estás bien, me voy. Una cosa más, si vas a investigar, no contrates a los detectives de mamá.
Adiós, hermanito. Le doy un beso en su mejilla. Te quiero mucho. No cometas los mismos errores, abre los ojos esta vez.
Salgo del apartamento de Darius, subo a mi auto y llamo a Janeth.
—Hola cuñadita.
—Hola Andreina, ¿cómo estás?.
—Bien, pero triste estuviste aquí de visita.
—Lo siento por no avisar, pero en unos días viajo a Nueva York con Victoria.
—Me alegra poder ver más seguido a mi sobrina...
Continuara ...
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Comments
Viviana Bustos Aldana
Así que la cuñada sabe todo 🤔🤔🤔
2024-11-26
0
Viviana Bustos Aldana
Maldita vieja desgraciada 🤬🤬🤬
2024-11-26
0
Samantha 🌹
Pobre Janeth que sufrimiento. Y encima embarazada 😱😱😱
2024-11-07
0