Ethan
Pasé toda la tarde en mi habitación, sumergido en un libro sobre música. Decían que la música podía evocar emociones profundas, despertar recuerdos y acompañarnos en los momentos más solitarios. Para algunos, una canción podía representar amor, pérdida o anhelo, mientras que para otros podía significar algo completamente distinto. Comprendí que la música tenía el poder de sanar, de envolver el alma con su armonía y hacer más llevaderas las heridas invisibles. Si mi vida hubiera sido distinta, si no hubiera pasado por todo lo que soporté en mis dos existencias, tal vez me habría convertido en músico.
Unas horas antes del banquete real, decidí ir a la sala de instrumentos del palacio. En el centro de la habitación, un majestuoso piano negro brillaba bajo la luz de las lámparas. Me acerqué sin prisa, deslizando los dedos sobre su superficie con admiración. Había algo hipnótico en su estructura, en la promesa de las melodías que podía arrancarle. Me senté en el banco y dejé que mis manos encontraran las teclas.
Comencé a tocar una melodía que me era familiar, una canción que en mi vida pasada solía interpretar para mi hermana menor. No solo le gustaba la música, sino que insistía en que también cantara la letra. Durante un mes entero me esforcé en aprenderla a la perfección, entre el caos de la mafia y mis responsabilidades. No podía permitirme fallar, no cuando se trataba de ella. Incluso contraté a un maestro de canto para asegurarme de que mi voz no desafinara. Cuando finalmente le canté, su sonrisa me hizo comprender que todo había valido la pena. Desde ese día, la música dejó de ser solo un entretenimiento y se convirtió en algo personal.
Mis labios se separaron, y mi voz llenó la sala con la letra de Never Be Alone.
Cuando la última nota se apagó, un silencio envolvió el espacio, seguido de un repentino estallido de aplausos. Me giré con cautela y descubrí que no estaba solo. Varios sirvientes estaban presentes, pero en el centro de todos ellos, destacando con su porte imponente, estaba mi padre.
Me observaba con una expresión que nunca antes había visto en su rostro. Había orgullo en su mirada, genuino y profundo. Por un instante, sentí que algo en mi interior se estremecía. Mantuve mi rostro impasible, pero no pude evitar que un leve calor se expandiera en mi pecho.
El duque se acercó con pasos firmes.
—Tienes talento para la música. Me ha sorprendido. No sabía que esto te gustaba —comentó con una leve sonrisa—. Me complace saber que mi hijo tiene interés en algo más que los libros, las espadas y la magia.
No esperó mi respuesta, simplemente asintió con aprobación y se marchó, seguido del mayordomo.
Las sirvientas, aún emocionadas, comenzaron a murmurar entre ellas.
—El joven amo toca y canta de maravilla. Podría presentarse en una orquesta.
—Con esa voz, muchas damas caerían rendidas a sus pies.
—Y ni hablar de su apariencia… Es como si los dioses mismos lo hubieran bendecido.
—Definitivamente, su atractivo y talento lo convertirán en el sueño de muchas.
Algunas incluso murmuraban cosas más atrevidas, pero ignoré sus comentarios. Me limité a agradecer con cortesía y pedí que me prepararan un baño. Después de relajarme en el agua caliente, me vestí para la ocasión. Al bajar, noté que varias sirvientas se sonrojaban y desviaban la mirada, cuchicheando entre ellas.
—De tal padre, tal hijo —susurraban.
—¿Por qué tenía que ser tan apuesto?
—Es un privilegio servir en esta casa.
—No sé si sea una pecadora, pero amo ver a estos dos juntos…
Me causó gracia la euforia de las sirvientas. Creí que eran más recatadas, pero estaba claro que no. Lo que más me sorprendió fue la reacción de mi padre. Él también las escuchaba—su audición de lobo le permitía captar hasta el más mínimo sonido—, pero lejos de mostrarse indiferente, sonrió con sutileza.
Incluso se giró hacia una de las sirvientas que había hecho un comentario particularmente atrevido y le dedicó una sonrisa coqueta. La pobre mujer se sonrojó de inmediato, agitándose como si le faltara el aire y evitando su mirada con nerviosismo.
Reprimí una carcajada y desvié el rostro para no incomodarla más.
Cuando subí al carruaje, ya no pude contenerme y solté una risa.
—¿Qué ocurre? —preguntó mi padre, subiendo detrás de mí.
—Nada… Solo que esas mujeres tienen una imaginación increíble.
El duque sonrió de lado.
—No puedo negarlo. Fue divertido escuchar sus ocurrencias.
Lo miré con una sonrisa burlona.
—Seguro que te encantó que inflaran aún más tu ego, ¿no, papucho?
El duque soltó una risa breve.
—¿Y a quién no le gusta ser elogiado? Además, también escuché lo que decían de ti. "Rompecorazones", "bendecido por los dioses"… Parece que heredaste más que mi inteligencia y habilidades.
—¿"Papucho"? Nunca había escuchado esa palabra antes —añadió, divertido—. Tendré que recordarla.
El resto del camino hablamos de temas más serios: la economía del reino, estrategias militares y la posible política de los nobles en el banquete. Pero en mi mente aún resonaban las notas del piano y la sonrisa orgullosa de mi padre.
Aufits del duque
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Updated 58 Episodes
Comments
CLARA ARCE
me pierdo a veces en la historia, no especifica el tiempo transcurrido,
2025-03-09
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Sara Rojas Retamal
no me cuadra el actuar con la edad de Leo ya que un niño de 4 años difícilmente pueda ser un asesino, de 10 para arriba podría ser
2025-03-10
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Sandra Ocampo
sra tener 4 años es bien alto no parece de 15
2025-03-09
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