Ethan
Me desperté con la suave luz del amanecer filtrándose por las cortinas. Un cosquilleo de emoción me recorrió al recordar la historia que Bastian me había contado el día anterior. Quería saber más, entender el enredo de secretos que rodeaba a mi familia. A pesar de estar atrapado en el cuerpo de un bebé, mi mente seguía siendo la de un adulto, y no podía ignorar las intrigas que poco a poco se iban revelando.
El sonido de la puerta abriéndose interrumpió mis pensamientos. Bastian entró con su paso calmado y firme, como cada mañana.
—Disculpe la demora, joven maestro,—dijo en tono cálido mientras me levantaba con delicadeza de la cuna. Sus manos eran cálidas, seguras, y no pude evitar sentirme protegido cuando me llevó hasta la ventana para contemplar el amanecer. El cielo se teñía de tonos anaranjados y rosados, un espectáculo silencioso que ambos compartíamos en la quietud de la habitación.
Cuando el sol terminó de asomarse, Bastian volvió a hablar.
—Bueno, joven maestro, le seguiré contando la historia. Su abuela, la duquesa Leá Morgan, fue una mujer fuerte e inteligente. Cuando se enteró de que el Emperador, su esposo, había estado con otra mujer, se enfureció. No obstante, en lugar de dejarse consumir por el enojo, le permitió explicar su punto de vista. Escuchó tanto al Emperador como a la joven noble implicada, pero no se quedó ahí. Ordenó una investigación para descubrir la verdad.—Hizo una pausa breve, como si quisiera asegurarse de que yo seguía escuchando.
Asentí levemente con la cabeza, o al menos eso intenté.
—Se descubrió que la joven noble y su familia habían drogado al Emperador para forzarlo a estar con ella. Cuando la verdad salió a la luz, los padres de aquella mujer fueron exiliados, y la joven permaneció en palacio solo hasta que dio a luz. Lamentablemente, su salud se deterioró debido a los venenos que su propio padre le administraba en secreto. Falleció poco después del parto. Fue entonces cuando su abuela decidió adoptar al niño, al actual duque Lucios, y criarlo como si fuera suyo.
Mientras Bastian relataba la historia, yo no podía evitar sentir una mezcla de asombro y rabia. Todo parecía un juego de poder y traiciones. ¿Qué clase de vida me esperaba en un lugar como este? Y, aun así, había algo en las palabras de Bastian que despertaba una llama dentro de mí. Una necesidad de comprender, de controlar mi destino.
Pasaron los días y mi curiosidad no dejó de crecer. Fue durante una de las visitas de mi madre que escuché por primera vez sobre el mana. Ella, con su voz fría y distante, me explicó que los humanos despertaban su poder mágico a los once años, aunque en otras razas el despertar ocurría antes. Los elfos lo hacían a los ocho años, los enanos a los diez, y los lobos, como mi familia paterna, entre los seis y los nueve. Pero hubo un detalle que me intrigó: los lobos de sangre pura podían despertar su mana antes de los seis años.
Ese dato se quedó grabado en mi mente. Si tenía sangre de lobo en mis venas, ¿podría yo también despertar mi mana antes de tiempo? Fue entonces cuando comencé a explorar los libros que alguien, tal vez intencionadamente, había dejado en mi habitación. Al principio, el idioma me resultaba difícil, pero mi mente adulta asimiló rápidamente las palabras y pronto pude comprender sus contenidos.
Dediqué cada momento libre a estudiar en secreto. Cuando nadie miraba, practicaba lo que aprendía, buscando dentro de mí ese poder latente. Durante una semana no ocurrió nada. Pero una noche, mientras concentraba toda mi energía en sentir el mana, algo estalló en mi interior. Una oleada cálida se extendió por mi cuerpo y, antes de darme cuenta, mi habitación quedó envuelta en llamas.
El caos no tardó en desatarse. Sirvientes entraron corriendo, gritando que un intruso con magia intentaba hacerme daño. Nadie imaginó que el responsable de aquel incendio era yo. Y lo más sorprendente no fue despertar mi mana, sino descubrir que no tenía afinidad con un solo elemento como los humanos normales. Yo dominaba los cuatro: fuego, agua, aire y tierra. Un prodigio inusual que no encajaba con ninguna de las reglas conocidas.
Mientras el ducado buscaba explicaciones, yo me sumía en un torbellino de pensamientos. Sabía que este poder me ofrecía una oportunidad única. Si jugaba bien mis cartas, podría convertirme en alguien lo suficientemente fuerte como para cambiar mi destino. No permitiría que nadie me controlara. No otra vez.
Aquella noche, mientras me acurrucaba en mi cuna, tomé una decisión. No importaba lo que tuviera que hacer ni a quién tuviera que enfrentar. Sería el mejor. Me haría respetar, temer y reverenciar. No dejaría que nadie decidiera mi futuro. Y si el duque actual era el villano de esta historia, yo me convertiría en el lobo que lo derribaría.
Con esos pensamientos ardiendo en mi interior, cerré los ojos y me sumí en un sueño profundo. El futuro ya no me asustaba. Estaba listo para escribir mi propia leyenda, una donde yo sería quien tuviera el control. Sí, no importaba cuán difícil fuera, lo lograría. Lo juré en silencio, con la certeza de que nada ni nadie se interpondría en mi camino.
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Comments
🍫~1☆galletita☆9~🍫
Ojala sea mestizo de sangre pura de un un lobo y dragon >:3
2025-01-04
7
paola andreina restrepo collazos
en entonces el padre proviene de los lobos por eso su comportamiento debe. de estar imprimado de la duquesa
2024-09-08
2
Flor Leila Quirino Muñiz
Ya me perdí 😳 Se habla de los drake con parte Dragón y ahora de su madre del desgraciado, tener oarte lobuna😳 Estoy muy perdida con tanta mezcla
2024-08-14
3