La señora Sara Dolman de Riera, madre de José Maria era una ejecutiva poderosa, su empresa después de la muerte de su esposo, creció bajo su supervisión en forma exponencial. Estaba en el ramo de la importación. Compraba y vendía productos de calidad en el mercado.
No entendió a su hijo en sus decisiones en cuanto a carrera y futuro. Era su único hijo y podría haber continuado trabajando en su empresa pero cuando decidió estudiar Criminalística y entrar en las fuerzas, supo que ya no lo rescataría como sucesor de su imperio.
No entendía como un muchacho pudiendo dirigir una corporación se dedicaría a resolver horrorosos crímenes, trabajar bajo la supervisión de un jefe como Demir Ofkan, siempre tironeando sus decisiones para quedar bien con Dios y con el diablo. Con ella las cosas eran directas y claras.Mandaba con fuerza y se hacían las cosas como ella decía en sus empresas y en su hogar.
Cuando ese día lo vió llegar con la chica de las fotos, que según él no era su novia, los recibió con afabilidad pero con distancia.
La niña era muy bonita, pero su hijo tenía si lo deseara, chicas hermosas, educadas y de excelente familia. Así que, con una gran sonrisa en el rostro se prometió no hacerle la vida fácil a esta probable caza fortuna.
– Madre. Está Es la señorita Kioto. Su hermana fue asesinada y ella está colaborando con nosotros en la búsqueda del asesino.-
– Señorita Kioto. Buenos días. Siéntese. Veo que pernoctaran aquí. Diré a las chicas que lleven sus maletas. –
– Señora Sara. Encantada. Soy María Cristina Kioto. Mi Hermana gemela fue asesinada. Hoy creemos que el asesino pudiera tener su escondite en algún departamento de mí edificio. Por ello el inspector pide su asilo solo para mí, por una noche. -
– Muy bien, señorita Kioto. Ningún problema en recibirla. Seguro está loca idea de hacerlos pasar como novios fue del jefe Demir. - dijo.
– Mamá, no asustes a la señorita Kioto. Ha pasado por mucho. -
– Tú también hijo mío. Te han roto la cabeza y un cura loco te denunció como asesino. - dijo socarronamente.
– El padre Lucas es un buen sacerdote. Gracias a él estamos vivos - respondió María Cristina.
– Bien. Cómo sea. Las chicas te llevarán a tu alcoba. En dos horas cenaremos. - dijo la dueña de casa y se retiró a sus estancias.
Sin lugar a dudas la idea del inspector fue pésima. Maria Cristina podía pedir a Tina que la acompañe o bien, acudir al convento a pedir asilo. Se dió cuenta de inmediato que la madre del inspector creía que había algo entre ella y su hijo. Y de hecho no estaba feliz. En esa mansión de ricos encajaría solo como empleada no como visita y menos como novia del inspector.
Por su parte José Maria Riera,conociendo el carácter de su madre, parecía totalmente despreocupado del asunto. Su madre se comportaba así con cada mujer que vendría a la casa. Era su impronta.
Se dedicó antes de la cena de interiorizarse de la familia de Gertrudis* la funcionaria asesinada, del movimiento de la casa y de averiguar si en otro lugar de la cuidad habían ocurrido asesinatos.
– ¿Dónde estás José Maria,? - le dijo Marga al teléfono.
_ En casa de mí madre con la señorita Kioto. Decidí traerla aquí ya que por alguna razón nuestra médium cree que el asesino atacará está noche otra vez.
– Hiciste bien. Esto se está complicando. Tú Chica Kioto, le dijo al dibujante que al retrato hablado le faltaba algo, recalcó su sonrisa y su belleza. Quizás por eso nadie lo ha reconocido. A Veces las expresiones del rostro transforman a una persona - dijo Marga.
– No es mí chica, Marga. Y lo que dices puede ser cierto. ¿Sabes algo más de la mujer del hospital que fue atropellada?-
– Nada concluyente. Había trabajado en el hospital cuando la madre de Kioto dió a luz a las gemelas. No tiene familia. Era una señora de sesenta años. Ese día nadie la visitó, en su celular solo tenía como contactos a compañeros de trabajo. -
– Bien. Sigue informándome de lo que encuentres. Tengo que ir a cenar. Sabes que mí madre es rigurosa en horarios. –
– Sí- dijo sonriendo Magda - que Dios te ayude con ella.-
Riera descartó su ropa informal y cambió los vaqueros por un pantalón de pana y una camisa limpia de vestir.
Llegó al comedor de su madre que como siempre lucía como a la espera de importantes invitados. Su madre estaba vestida con un hermoso traje de cóctel azul. Sus brazos lucían pulseras de oro y sus dedos con uñas recién decoradas hermosos y finos anillos.
– Espero que tu amiga no tarde.
– Allí baja. - dijo José Maria.
Maria Cristina bajaba las escaleras. Se había bañado y atado su melena con una cinta en una cola sencilla. Su vestido gris infaltable parecía recién salido de la tintorería. Era un vestido al cuerpo de marca reconocida, no llevaba pintura alguna ni alhajas. Sin embargo no podía estar más bella.
Sara la miró críticamente y lo que vio, inexplicablemente, le gustó.
Tenía presencia sin ostentar nada. Se recordó joven, cuando su única joya era su belleza y su frescura. Ahora los años habían pasado y el maquillaje,la manicura y la ropa elegante eran imprescindibles para ella.
Esa chica era muy hermosa y natural. Como una virgen sacada de un lienzo de un gran artista.
Vió que su hijo, le separó la silla para que se sentara. Luego hizo lo mismo con ella. Su hijo se había bañado y cambiado. Le vio encender su mirada al ver a la invitada. Está enamorado por fin, pensó.
– ¿Cómo se acomodó señorita Kioto? ¿Su recámara es de su agrado?-
– Muy lujosa señora Sara y muy cómoda. Suelo dormir en cuartos despojados. Por cierto,muy bella la pintura de Cézanne que está en el corredor. No conocía esa pintura. - dijo tomando la servilleta y apoyándola en su regazo.
– Conoce de arte. ¿En qué colegio estudió?, si no es molestia contarme. -
– Con las hermanas del convento. Y en bibliotecas. Eso fue toda mí educación señora Sara. - respondió.
Sara la miraba estudiandola.
Su invitada manejaba con propiedad los cubiertos y su actitud era de una joven de la alta sociedad. Su hijo comía devorándola con la mirada.
– Quizás sea la adecuada - pensó-. Eso estaba por verse. -
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Comments
Mildred Álvarez
La educación recibida en colegios religiosos es muchísimo mejor que l obtenida en otras instituciones.
2024-10-28
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Olga Ortiz
pobre María Cristina, piensan mal de ella sin conocerla
2024-08-13
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Jesus Castro Montero
Hay Sara ya quieres casar a tu hijo pero no quieres que Maria Cristina sea la esposa por que segun tu es avariciosa de tu plata como si Maria Cristina quisiera tu plata a ella no le interesa tu dinero
2024-06-30
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