Maria Cristina Kioto despidió al padre Lucas en la puerta del edificio. Ese cura joven le traía paz. La iglesia y los niños de catecismo le traían paz. El padre Lucas le sonrió con afecto y se fue despacio perdiendo en la calle rodeada por vigilantes. Quedó un rato viéndolo marcharse y escuchó en su oído la voz de Marilú:
“ Él, está aquí”.
Y entonces lo vió.
El investigador que ahora veía bajar de un auto lujoso, le inquietaba. Le molestaba todo lo que ese hombre significaba. Había visto a su hermana gemela desnuda y era como si la hubiera visto a ella. La había abrazado en esa lujosa confitería Minestrone para fingir ser su novio y atraer al asesino. Nada aún había conseguido ese hombre, solo inquietarla y confundirla. Ahora en la mente su hermana le decía : “él está aquí”. ¿Acaso su hermana desde el más allá sabía de su inquietud por ese hombre?
El inspector Riera miraba con furia la figura del cura alejándose. Y ella allí, en la puerta, con su infaltable vestido gris, mirando alejarse a ese falso cura.
Su instinto de policía le decía internamente que el asesino rondaba la casa.¿ Y si era ese maldito cura el asesino? “El asesino está aquí”. Sintió una voz en su cabeza.
Caminó apresurado hacia ella.
– Señorita Kioto. ¿Qué hace usted fuera de su departamento? ¿No le había dicho que se olvide del trato con ese cura? ¿Sabe usted si realmente es un cura?--
– Buen día inspector. No sé si es un cura porque no lo he investigado. Pero es una buena persona. No es el asesino, de ello estoy segura. Quizás el asesino es usted. - dijo María Cristina molesta– pase por favor.
– Déjese de pavadas señorita Kioto. ¿Yo, el asesino? Estoy persiguiendo a ese tipo. Y cuidándola. - dijo mientras caminaban al departamento de la joven. Sus ojos seguían prendidos del cuerpo que tenía delante y se maldecía internamente por esa situación. Sabía que la calentura hacía perder la perspectiva de las personas y eso le estaba ocurriendo con la señorita Kioto. Su cuerpo y su mente le estaban jugando una mala pasada. Y la señorita Kioto era la única responsable de esa situación.
Un perfume caro de mujer estaba flotando en el pequeño cubículo del asesor. Y no era el perfume suave de María Cristina.
– ¿Tuvo usted una visita de alguna mujer antes? - le dijo mirándola de cerca.
– No señor Riera. No me ha visitado más que Lucas. El padre Lucas. –
Maria Cristina abrió la puerta de su departamento y le dejó pasar.
– Lucas– pensó Riera.Estos ya son íntimos. Seguía molesto con el cura por el deseo posesivo que le generaba la maldita Kioto. Paso sus manos abiertas sobre su cabello un poco largo.
Ella se dio vuelta y lo miró profundamente.
– ¿Quiere un café inspector?- dijo.
Riera la vió tan cerca que se quedó prendido mirando sus labios y solo asintió con la cabeza.
El departamento respiraba pulcritud y limpieza. La médium había transformado ese lugar lujoso y lujurioso en una capilla de santos. Había una vela prendida y una pequeña virgen de papel recostada sobre un florero. Todo era limpio y puro.
Ella ya venía de la cocina con su taza de café.
El aroma de la infusión abarcó el espacio que ahora parecía un santuario.
– ,¿Tiene una idea de quién es el asesino?-- preguntó.
– Se cosas de él, pero son especulaciones teóricas. Puedo relatarles para usted.-
Se sentó junto a la mesa del living y comenzó a hablar pausadamente.
Le dijo que el asesino probablemente tenga un auto semejante al suyo. Por eso había venido en ese auto hoy para que ella lo conozca. Le dijo que el asesino probablemente sabía ya de su existencia y trataría de acercarse a su domicilio. Le dijo que el asesino conocía a su hermana seguramente del night Club. Que era un tipo de la elite social del lugar. Que probablemente era amigo o conocido de Marcelo. Que no era ninguno de los que estuvo en la fiesta de la casa cerca de la playa donde se encontró el cuerpo de la joven. Que ella tenía razón. Ese asesino buscaba mujeres de vida fácil para matarlas. Era despiadado y narcisista. La agente Magda que le había tomado declaración era psicóloga. Y había hecho un probable perfil del asesino.
– ¿La agente Magda?¿ Su amante?- preguntó ella en forma inocente. –
– ¿Mí amante? La agente es casada. No tiene nada que ver conmigo.--dijo molesto-¿ De dónde saca esas cosas?-
– Fue la forma de decir su nombre. El cambio de su rostro cuando la nombró. Yo no soy psicóloga señor Riera pero se leer en el rostro de las personas. -
– ¡Qué tontería! – respondió. Si así fuera y sabe leer el rostro de las personas, ¿dígame que siente conmigo? ¿Qué ve en mí rostro?-
– Veo asombro, inquietud y quizá deseo. Si. Quizá usted me desea inspector. -
El inspector Riera le miró asombrado. Ella dio en el clavo. Esa mujer era peligrosa. Leía el pensamiento de las personas.
– No tengo nada personal con la agente Magda Esquivel y no la deseo a usted señorita Kioto. No fantasee. Ya tengo que irme. No salga ni intime con ese cura otra vez hasta que yo lo investigue. ¿Entiende?--
– Si usted lo dice, así será inspector. Por favor, espero que pronto me autorice a tratar al padre Lucas. Su presencia me hace bien. Estoy muy sola en este lugar. –
–¿ Sabe que los curas no se casan, verdad?- dijo casi enojado.
– No busco casarme. Se que los curas no se casan. Pero Lucas será importante en mí vida. Lo presiento.-
El inspector Riera se levantó de golpe.
– Me voy – dijo– nada del cura y se lo digo en serio. Quizás usted lo considere importante pero para mí aún es sospechoso.¡ Nada del cura en esta casa !-- repitió.
Ella se levantó también y lo acompañó a la puerta.
– No sé ofenda. No me enamoraré de él – le dijo con una sonrisa antes de cerrar la puerta suavemente.
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Comments
Mildred Álvarez
jajaja jajaja 😆😂😆😂 ya se dió cuenta que la monjita es pitonisa y le adivina las cosas con tan solo verlo a la cara,como le quedaría el ojo.?
2024-10-28
1
Olga Ortiz
que hombre, ya no sabe que hacer con lo que siente
2024-08-13
4
Mery Peña Sangama
Ay Detective cayó redondito 🤣🤣
2024-07-31
2