Flor de Loto 2
Autor: Elsa Elena Isasa.
_¿Qué haces María Cristina? Ya es hora que los niños duerman.¡ Basta de cuentos de príncipes y Hadas! Debes hacerle rezar sus plegarias nocturnas. –dijo la hermana Clara entrando en el dormitorio de los niños.
Los niños como en bandadas corrieron a sus camas y se acostaron tapándose de inmediato.
– Aman los cuentos, hermana. Han rezado a la tarde en la misa. Ya se han acostado.¿ Los ve? Parecen angelitos a punto de dormir. -
– Esos cuentos los excita.Y la vida para ellos no será fácil. Son huérfanos y deben asumir su condición para enfrentar el futuro. Eres una soñadora Maria Cristina. Debes ser realista. –
– Está bien, hermana Clara. Voy a mí dormitorio. Hasta mañana–
Maria Cristina Kioto tenía un pequeño dormitorio en el orfanato donde ella y su hermana fueron abandonadas cuando eran niñas por una mujer desesperada. Su madre era japonesa y su padre un poderoso mafioso que no deseaba hijos.Cuando supo que su amante tenía frutos de su relación la amenazó de muerte y ella tuvo que esconder a sus hijas prometiendo rescatarlas. Pero nunca volvió. Por lo menos esa fue la historia que le contó a la directora dejándole todas sus joyas. Y así se criaron, ambas, gemelas juntas. Hasta que su hermana María Luisa se escapó con dieciocho años. Eran unidas y se amaban hasta ese nefasto día. Su hermana se fue sola y enojada con ella. Sin embargo, María Cristina solía llamarla y conversaban un rato, reconociendo su voz a la distancia. Maria Luisa le hablaba de conseguir dinero y viajar juntas a la tierra de su madre. Pero eran sueños locos que no creían que se cumplirían.
Cuando comenzó a sacarse la ropa para ponerse el pijama sintió un tremendo dolor en el pecho y opresión de la garganta.
Y sintió miedo. Mucho miedo por su hermana. Corrió a dónde la hermana Clara con los ojos desencajados por el dolor agudo. Y se desmayó a sus pies. Antes de cerrar los ojos al inconsciente
tuvo la plena seguridad que su hermana Gemela estaba herida o muerta. Y no estaba en un error.
****
El movimiento en el departamento de Flor De Loto, esa mañana era sigiloso y profesional. El fotógrafo sacaba las fotos del cuerpo, mientras el jefe de investigaciones de cuclillas observaba a la mujer desnuda que parecía dormir sobre la cama.
En una esquina de la habitación la empleada que había encontrado el cuerpo lloraba aún, en silencio, atendida por una policía femenina.
José Maria Riera sabía que esa mujer muerta conocía a su asesino. Nada en su rostro, en su cuerpo, en la habitación evidenciaba lucha o pelea.
Se diría que la fallecida estaba feliz antes de morir, su cara mostraba una sonrisa congelada y sus ojos muy abiertos aún, miraban sin ver, hacia el costado de la habitación donde su cuello había girado.
Lo único que en realidad denotaba que fue asesinada era la palabra zorra en su pecho.
Escrita en imprenta con letras rojas realizada con algún marcador de punta gruesa e indeleble.
El forense ingresó en ese momento poniéndose los guantes y calzado ya con su cubre zapatos reglamentario.
– Buen día Jefe. ¿Cómo vamos?--dijo en forma profesional.
– Buen día doc. Aquí estamos con Flor de Loto. Te diría que todo parece una encamada normal si no fuera que está muerta. Aparentemente desnucada. La encontró la señora de la limpieza.--
El forense se acercó y la miró detenidamente.
– Es muy hermosa. Y muy blanca. Quizá 12 horas desde que la asesinaron. Comenzaré a organizar para llevarla para la autopsia.
– Okey. Revisaré todo aquí. Es probable que haya sobre su cuerpo huellas dactilares. Esas japonesas se untan el cuerpo con cremas después del baño. Hay una toalla junto a la cama. Aparentemente se había bañado antes del suceso.--
En eso el teléfono de la fallecida empezó a sonar.
Todos quedaron expectantes.
Riera sacó su pañuelo del bolsillo y tomó el celular.
– Hola– Dijo una voz femenina desesperada– ¿Marilù? ¿Eres tú?--
– ¿Quién habla?--
– ¿Quién es usted?¿Qué ha hecho con Marilù?--
– Si Marilù es María Luisa Kioto está muerta Señorita. ¿Y usted quién es?--
– ¿La mató verdad?¡El asesino le rompió el cuello!-- respondió María Cristina con voz ahogada.--
– ¡Cómo lo sabe Señorita! ¡Cómo se llama!- dijo Riera– No intente cortar. ¡La encontraremos!Soy el oficial Riera.Estoy a cargo del caso. -
– Yo iré allí- dijo la voz femenina y cortó.
José Maria Riera quedó con el celular en la mano y masculló una maldición entre labios. Sea quien fuera que llamó lo hizo desde un teléfono público y sería bastante difícil localizarla.
Parecía no ser un buen día para él. Puso el celular en una bolsita plástica y se dedicó a seguir con la investigación.
– Que se dice en la prensa– dijo el agente que lo acompañaba –
– “Fallecimiento por aparentes causas naturales”. No levantemos la perdiz aún.La palabra zorra ya apareció en otros cuerpos de prostitutas. Es el sello del asesino o la asesina.Esto lo molestará– dijo Riera.
****
En otro punto de la ciudad, el asesino recién se levantaba. Sé higiénizo en un lujoso baño y luego prendió la cafetera mientras miraba las noticias en su tablet.
–Nada aun– dijo entre labios.
Tomó su café sin azúcar y luego se puso ropa de gimnasia.
Salió de su lujoso departamento en un barrio privado. Comenzó a correr saludando a los residentes del complejo con una hermosa sonrisa y recibiendo respuestas cordiales de todos.
El sol ya picaba en su rostro bello y mentalmente se enojó por no colocarse protector o gorra pero siguió haciendo el mismo circuito de todos los días.
Volvió a su departamento, se desnudó y se bañó. Su cuerpo era una escultura perfecta bajo la lluvia de la ducha. Envuelto en una toalla se preparó jugo de frutas mientras volvía a mirar las noticias en su tablet.
– Nada todavía– gritó molesto en el silencio del departamento.Era probable que la latina que era la doméstica de Flor de Loto hubiera ¿faltado a su trabajo?
Prendió el plasma inmenso de su sala y vaso en mano, tomando el batido de frutas, comenzó a pasar los canales. Entonces vió al inspector General de investigaciones José Maria Riera.
– Aún no podemos asegurarlo– decía– pero todo aparenta que fue una muerte natural la de la señorita María Luisa Kioto, llamada Flor de Loto.
– ¡Muerte natural!,¡desgraciado infeliz! Yo la maté. ¡Maté a esa zorra!-- dijo el asesino tirando el vaso de jugo al plasma.
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Updated 40 Episodes
Comments
Tinmey
WOW, QUE MANERA DE EMPEZAR, RAPIDO Y A LA YUGULAR. WOW.
2024-11-29
4
Mildred Álvarez
sigo leyendo
2024-10-27
1
Mery Peña Sangama
Interesante hasta ahora.
2024-07-26
4