Cupido.

La noche del domingo mi jefa finalmente se iría nuevamente y yo me quedaría sola. En mi mente yo no tenía ningún afán de intentar escapar pues yo quería quedarme con ella, no solamente porque necesitaba descubrir muchas cosas, sino también porque sentía que la quería.

Nuevamente, estaba sola en esa casa y solo por curiosidad miré si había alguna forma de salir de la casa, pero no era posible. De igual manera en cualquier momento mi mamá se enteraría de que no regresé a la universidad, además también se le haría raro el que yo no atendiera mi celular, pues ya no lo tenía conmigo.

El día lunes me la pasé todo el día imaginando que era lo que escondía mi jefa en ese closet.

— Tiene que ser algo muy malo, allí debe esconder la razón del por qué tiene un cuarto lleno de todo tipo de armas.

Sabía que ni siquiera podía intentar acercarme a esa puerta por las cámaras de seguridad y pensando en ello fue que me di cuenta de algo que me alarmó.

— ¿Y si mi cuarto también tiene cámaras? Se dará cuenta de que estaba escuchando la conversación que tuvo con Zafiro.

Entré a mi habitación de prisa para buscar en cada rincón si había alguna cámara, pero no había nada así que me tranquilice.

El resto de la tarde me la pasé dibujando sus ojos, de nuevo... Luego su rostro completo, me parecía demasiado linda, pero sabía que ella no debía ver eso.

— Se va a dar cuenta de que estoy obsesionada con ella.

Lo puse debajo de mi cama y lo dejé allí, pero la sacaba en varias ocasiones, con esa extraña obsesión que yo tenía sentía que la próxima vez que la viera no podría contener las ganas de robarle un beso.

Los días pasaban demasiado lentos, quería volver a verla cuanto antes, necesitaba verla. Necesito que esté cerca para poder ganarme su confianza.

Para el día miércoles la amiga de mi jefa, Zafiro, llegó a la casa, ella tenía llaves, podía entrar y salir cuando quisiera y eso solo quiere decir que mi jefa confiaba mucho en ella.

— Hola, pequeña Génesis, me saluda con esa grande sonrisa que la caracteriza.

Me entrega muchas cosas, comida, ropa y medicinas para el dolor.

— Génesis me dijo que necesitarías estas cosas, así que me ofrecí a traerlas porque ella está ocupada.

Le dije “muchas gracias” mientras sonreía y me preguntaba ¿cómo ella podía ser una amiga tan cercana de mi jefa? Si sus personalidades eran tan diferentes. No parecían tener nada en común.

— Vamos, te ayudaré a subir esto a tu habitación.

Asentí y le dije que podía seguir, pero poco después de eso recordé algo. *el dibujo, el dibujo está sobre mi cama*... Ella iba a ver el dibujo, no podía permitirlo, ¿Qué pensaría? ¿Le diría sobre eso a mi jefa?

Me fui detrás de ella para intentar detenerla, pero ya era demasiado tarde, había visto aquel dibujo.

— ¿Tú dibujaste esto?

Me quedo callada sin saber que contestar, esto le indica que si fui yo quien dibujó lo que estaba viendo.

— No lo puedo creer, hace una pequeña pausa... A ti te gusta tu jefa.

— ¡NO! No, no y no es así... Simplemente me parece linda.

— ¿Eso no es lo mismo?

Ella solo me miraba sonriente, por alguna razón parecía estar muy feliz por todo lo que estaba sucediendo.

— ¿Se lo vas a mostrar?

— No, ella jamás debe ver eso, no se lo digas por favor.

—Tranquila, no lo haré si admites que te gusta mi mejor amiga Génesis, si no lo haces le diré sobre el cuadro... Me dice deja caer su cuerpo sobre la pared y levanta una ceja.

Suspiré y miré hacia el techo mientras pensaba: *es su mejor amiga, de cualquier manera se lo va a decir, pero no me queda de otra, así que*.

— Esta bien, quizás ella me perece interesante.

— Con que te gustan mayores, ella te lleva ocho años.

¿Entonces que pensará si le digo que me gusta desde que tengo 10 años? Eso va a sonar demasiado extraño para ella.

— Déjame decirte que puedes estar tranquila, no se lo diré.

No entendía el por qué Zafiro estaba tan feliz por darse cuenta de que a mí me gustaba su mejor amiga.

— ¿Por qué enterarte de esto te hace tan feliz? Le pregunté.

— Porque siento una buena vibra proveniente de ti, algo me dice que eres una buena chica, una chica que podría robar su corazón.

Sonreí al escuchar eso, pero también estaba pensando que todo era una broma de Zafiro y que quizás no debería entusiasmarme ni llenarme de ilusiones.

— En serio, continúa hablando... Esa chica necesita a alguien como tú para sanar su corazón.

¿Sanar su corazón? Eso quiere decir que está "rota", algo la está lastimando.

— ¿Por qué ella estaría rota? ¿Qué le pasó?

Zafiro me da nuevamente una sonrisa y me dice “si logras robar su corazón, ella misma te lo dirá. Y honestamente espero que puedas hacerlo o que llegue alguien que puedo hacerlo. *Me gustaría que ella le diera una oportunidad al amor otra vez".

Pensé "quizás su última relación fue bastante mala y a eso se debe el que esté rota. Por eso no quiere enamorarse otra vez*".

Tenia que aprovechar esta increíble oportunidad que me estaba dando la vida. Ella podría ayudarme a ganar la confianza de mi jefa, debía actuar bien y usar las palabras correctas.

— Entonces, tú me ayudarías?

— Por supuesto que sí. Pero antes tengo que advertirte que intentar robar el corazón de mi amiga Génesis es difícil, mientras lo logras podrías hacerle daño al tuyo... Mucho daño.

La verdad yo tenía toda la esperanza de que lo lograría y no me importaba si ella era 8 años mayor que yo. Yo la quería y ya era mayor de edad, ¿qué era lo peor que podría pasar?

— Puedo sugerirte que hagas algo la próxima vez que la veas, me dice Zafiro... Eso te va a ayudar mucho.

Después de decirme que era lo que debía hacer la próxima vez que viera a mi jefa asegurándome que eso seria una buena forma de empezar el reto de ganar su corazón, se estaba preparando para irse.

Antes de eso, le entregué una carta para que se la entregara a mi madre. Ella la leyó para asegurarse de que yo no escribí nada que no debiera escribir en ella.

— Está bien Génesis.

— Muchas gracias Zafiro.

— ¿Quién es Zafiro? Yo soy cupido desde ahora en adelante, de acuerdo? Pequeña Génesis.

Sonreí y luego nos despedimos. En cuanto se fue regresé a mi habitación, escondí el dibujo nuevamente y busqué en la biblioteca de la casa un libro que me indicó Zafiro, pues según ella encontraría algo en él que me ayudaría. No sé qué relación tenía lo que debía hacer con mi jefa, era algo que ni siquiera parecía ser algo que le gustara y era por eso que estaba dudando si debería hacerlo o no.

Estaba demasiado feliz. Estoy viviendo en la casa de la mujer que según yo amo y debo aprovechar esta oportunidad que me está brindando Cupido.

— El que la haya visto a mis 10 años y que ahora el destino nos haya juntado nuevamente no puede ser una simple casualidad. Por algo ha de ser.

El resto del día y todo el día siguiente me la pasé leyendo aquel libro, para que el día viernes que es el día en el que llegaría mi jefa yo pudiera hacer eso que Zafiro me dijo. Pero seguía pensando *¿si es una trampa? Quizás sólo está ilusionandome*

A pesar de esos recurrentes pensamientos decidí arriesgarme, de la misma manera en la que estaba arriesgando mi corazón y también mi vida.

¿Ella llegaría a amarme algún día? ¿Confiaría en mí? ¿Qué pasó en su vida para que ella estuviera rota? Lo iba a averiguar a toda costa.

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