Poco a poco.

Desde el primer día dentro de aquel lugar, tuve que reprimir mis ganas de matar. ¿Soy demasiado impaciente o la gente es demasiado estúpida? Además, de que querían tratarme como si fuera una pequeña niña... Era demasiado cuidado.

La única persona que me caía bien en ese lugar era Lincy, ella era mayor que yo por dos años, tenía 17. Me caía bien porque a diferencia de la mayoría de las personas ella jamás tomó como algo gracioso mis ataques de ansiedad y creía en mi historia.

— Sabes, tienes razón, me dice mientras caminamos juntas... Yo también pienso que cada persona trasmite algo diferente con sus ojos y si tú crees que la viste pues es seguro que sí.

Era lindo hablar con Lincy porque me entendía, pero en realidad yo ya no quería hablar de la dama de los ojos grises, necesitaba olvidarla por completo.

— Quizás tengas razón en eso pero... Realmente no creo que sea amor lo que siento por ella, es más como un sentimiento de seguridad y te agradecería que no habláramos más de ella.

Lincy sonríe y asiente, caminamos un poco más y luego llegó la hora de almorzar y decidimos mientras hablar de nuestro pasado más a fondo.

— Los maté, a mis padres y también a mi hermana porque ellos siempre la ponían como prioridad mientras yo solo era un cero a la izquierda para ellos.

Me contó la manera fría en la que los asesinó “mi papá era policía, una noche tomé su arma y les disparé mientras estaban cenando sin mí... Les disparé una y otra vez hasta que me cansé”. Mientras me lo contaba tenía una perturbadora sonrisa de satisfacción, pero francamente no me daba miedo eso.

Era mi compañera de cuarto y jamás me dio miedo cerrar los ojos para dormir. Cada sábado eran las visitas, a Lincy jamás la visitaba nadie, así que yo la invitaba a pasar el rato con mi madre y mi hermano.

A mi mejor amiga Sol le prohibieron volver a acercarse a mí pero ella siempre se las ingeniaba para enviarme cartas que luego yo le respondía.

— Mira, me dice mi madre mientras me entrega una carta que fue decorada de una manera muy linda.

La abrí y como siempre Sol me contaba todo lo que había hecho en la semana y yo le enviaba también una carta para contarle exactamente lo mismo.

“El plan era graduarnos juntas, la ceremonia de graduación no va a ser lo mismo sin ti. Espero que cuando finalmente salgas vayas a la misma universidad que yo”.

Por alguna extraña razón Lincy quería saber todo acerca de Sol, tanto así que solía robar mis cartas para leerlas, eso si me parecía un poco extraño pero no le di demasiada importancia.

— Ingresé a el equipo de fútbol en la escuela, me dice mi hermano muy emocionado... Estoy impaciente porque salgas y vayas a uno de mis partidos.

Le sonreí y le dice que pondría mi mayor esfuerzo para pronto poder salir de allí. En ese lugar yo recibía Terapia familiar, Terapia de comportamiento y Psicoterapia. A mí parecer estaba funcionando y mi psicóloga decía que cada vez tenía más posibilidades de regresar a casa con mi familia.

Al llegar las 5 de la tarde me despedí de mi madre y de mi hermano.

— Cada vez te veo mucho mejor, mi vida.

Finalmente yo había entendido que mi madre quería lo mejor para mí, escucharla decir que estaba mejorando me hacía feliz, quería que ella se sintiera orgullosa de mí. Es por eso que me propuse a entrar a la universidad luego de salir de allí para estudiar la carrera de derecho.

Los vi salir del lugar como cada sábado sabiendo que tendría que esperar una semana entera para poder volver a verlos.

Los sábados iba a dormirme más feliz que los demás días de la semana... Afortunadamente ya no eran tan frecuentes las apariciones de mi padre pero esa noche no fue así.

Me encontraba durmiendo cuando de repente sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo, así que me levanté enseguida. Mire a mi alrededor y terminé asustandome al ver a Lincy parada al pie de mi cama sin ninguna expresión en su rostro.

Ella se quedó en silencio por un rato y luego me pidió que la dejara dormir conmigo, ella nunca me había pedido eso.

— ¿Por qué quieres dormir conmigo? Le pregunté.

— Por favor, déjame dormir contigo esta noche, me dice luego de otra largo silencio.

Era tan perturbador verla parada allí, le dice que se acostara en mi cama. Yo no pude dormir, ¿la razón?... No lo sé, algo me decía que no debía cerrar los ojos, durante toda la noche pude notar que Lincy tampoco estaba durmiendo.

— Lincy, ¿por qué aún no te duermes? Susurro... Es tarde ya.

— Tú tampoco estás durmiendo, me responde.

Me callé y así terminé con la conversación, sentía una extraña sensación de inseguridad así que por nada del mundo cerré mis ojos.

No sé pero algo raro estaba pasando con Lincy, cada noche sucedía lo mismo por lo cual yo no podía dormir bien, era imposible para mí cerrar mis ojos, incluso cuando ella dormía en su cama sentía esa extraña sensación de inseguridad.

...----------------...

Finalmente, dos meses antes de cumplir los 18 años me dejaron salir de aquel lugar con la condición de que siguiera tomando terapia.

Para mí ese era un momento muy feliz pero, para Lincy no tanto. Pues no se veía feliz sino que se veía disgustada y en desacuerdo. No le di importancia y me despedí de ella con un abrazo que ella aceptó a regaña dientes.

Afuera del lugar me estaban esperando Mi mamá, mi hermano, mi abuela y mi mejor amiga sol. Me dieron una cálida bienvenida. Pero yo seguía con esa sensación de que ellos me temian. Bueno, tenían razones.

...----------------...

Mi mamá solo había ahorrado el dinero suficiente para los dos primeros semestres, así que cuando cumplí los 18 años logré encontrar un trabajo como sirvienta, un trabajo que por alguna extraña razón nadie quería aceptar.

Las personas que alguna vez trabajaron allí me dijeron que la dueña de la casa era una persona cruel, fría y manipuladora que aunque sólo veían los fines de semana les causaba demasiado terror incluso cuando no se encontraba en casa. Además de eso, la casa se encontraba bastante alejada de las otras. Pero, eso no era por lo que debían temer.

Vamos, ¿qué tan mala podría ser? Decidí intentar a ver que sucedía. La mujer que me recibió era una chica rubia, la misma que me ayudó con el trabajo.

Me dijo que yo había sido la única en aceptar el trabajo y me dijo que la dueña de la casa vendría solo los viernes y se iría nuevamente los domingos, que yo dormiría allí y que estaría sola todo el día. También me advirtió que no dejara que nadie entrara a la casa. Luego al final de todo me dijo...

— Esa es la habitación de la dueña de la casa, me señala hacia la puerta de aquella habitación... Solo debes entrar a ella para hacerle el aseo correspondiente, luego debes salir y no volver a entrar en todo el día, entiendes?

Podía respetar que la dueña de la casa no quisiera a nadie en su habitación. Pero, es algo difícil que la curiosidad no te invada, a pesar de eso tuve que aguantarme y solo limitarme a limpiar la habitación, ignorando una puerta que se encontraba dentro del closet y que tenía prohibido abrir.

Aquella mujer no tenía ningún cuadro o algo que indicara algo sobre su familia, ni siquiera fotos de ella habían en el lugar.

Empezaría a trabajar la próxima semana.

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Comments

Norma Marroquin

Norma Marroquin

la verdad no se si seguir con esta novela soy un poco miedosa pero la vdd me tiene muy intrigada🫢🫢

2024-01-20

0

Kelly Sanchez

Kelly Sanchez

🙄🙄😬😬que miedito...

2023-07-04

2

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