Esa mirada otra vez.

Eran aproximadamente las 5 de la tarde, recientemente había llegado de la universidad, faltaba exactamente 1 hora para que mi jefa llegara. Decidí mirar cada detalle y encargarme de que todo estuviera a la perfección antes de que ella llegara.

Decidí entrar a la biblioteca y leer un poco. Estaba leyendo muy a gusto hasta que me encontré con un papel que decía “si no vas a estar junto a mí, no dejaré que estés con nadie” esa es la misma frase que me había dicho Lincy la última vez que la vi.

Empecé a mirar a todos lados porque sentía esa sensación de inseguridad que sentía cada vez que ella estaba cerca. Me puse de pie de inmediato y salí de la biblioteca para revisar la casa en su totalidad. Pero no encontré a nadie. Pensé en mirar dentro del closet de mi jefa pero sabía que no podía hacer eso, así que solo me di a la idea de que todo era mi propia paranoia.

Fui a la cocina a tomar un vaso de agua y fue entonces cuando la vi sosteniendo un cuchillo. ¿Cómo había llegado ella allí? ¿Cómo había entrado a la casa? No lo sabía, lo único que sabía era que debía correr.

Corrí a mi habitación, pues no tenía con que defenderme y ella corrió detrás de mí. La tenía demasiado cerca. Abrí la puerta de mi habitación con mucha fuerza y terminé cayendo al suelo.

Lo siguiente que vi fue a Lincy levantando su brazo derecho para enterrar el cuchillo, pero reaccioné tomándola de su muñeca para evitarlo, la tomé con la mano izquierda entonces fue esa mano que esta vez salió lastimada. Como pude me la quité de encima y entré a la ducha que tenía una puerta corrediza de vidrio, esa no tenía manera de asegurarla.

Me recosté en la pared del baño y esperé a que entrara para así poder empujarla. La empujé directamente hacia aquella puerta corrediza, la cual atravesó.

Nuevamente corrí y entre a una habitación que yo si sabía que tenía buena seguridad, el problema era que para abrirla necesitaría llaves, así que me tardaría un poquito, pero lo hice justo a tiempo.

¿Como ella había logrado ponerse de pie después de eso? ¿Era su fuerte deseo de matarme? Lo único que pensé en ese momento fue meterme bajo la cama de mi jefa y por alguna extraña razón debajo de esa cama había una pequeña puerta. No iba a dudar en abrirla.

Cuando bajé a eso que parecía ser un sótano debajo de la cama de mi jefa me encontré con armas, cuchillos, un cuaderno con fotos de muchas personas, sus direcciones, edades, en fin, todos sus datos personales... ¿Quién era mi jefa?

De repente escuché un estruendo que me paralizó, luego escuché la puerta abrirse... “es imposible que me encuentre aquí abajo” pensé.

Pero si me encontraron, podía escuchar. Así que decidí esconderme nuevamente en un pequeño y oscuro rincón, de cualquier manera me encontraría fácilmente.

Lincy me mataría, pensé. Pero después me di cuenta de que estaba rodeada de muchas cosas con las que podría defenderme, así que tomé un arma que ni siquiera sabía como usar pero era cuestión de vida o muerte. Cuando sentí que ya estaba allí me levante del lugar en el que estaba y apreté el gatillo del arma.

Pero me equivoqué, no era Lincy, era mi jefa y acababa de dispararle cerca del hombro izquierdo. “¿qué estupidez acababa de cometer?... Ella también tenía un arma la cual se le cayó justo cuando le disparé.

Sentía que mi corazón se me saldría del pecho en cualquier momento. Ella puso su mano derecha sobre el lugar donde le había disparado, se miró y luego regresó su mirada hacia a mí.

Los ojos grises, ella era mujer de los ojos grises. Empecé a respirar bastante rápido pero ella a pesar de estar herida estaba demasiado tranquila y despreocupada.

— Baja el arma ahora mismo, me dijo.

Pues yo aun estaba apuntandole con el arma pues estaba en un estado de shock.

— Lo siento, de verdad lo siento mucho, no era mi intención yo...

— Te pedí que bajaras el arma no que me dieras explicaciones, me interrumpe... Ponla en el suelo y ven aquí.

¿Cómo podía estar tan relajada? Acababa de recibir un disparo. Puse el arma en el suelo como ella me lo pidió y empecé a caminar hacia ella. Me indicó con su mirada una caja blanca y me dijo que la abriera.

Por lo que tenía dentro la caja me di cuenta de que quería que yo le extrajera la bala.

— No, de ninguna manera, no sé nada de esas cosas.

La mujer morena y de cabellera negra me miró fijamente sin parpadear.

— ¿Piensas que tienes otra opción? Me preguntó... Hazlo y te perdonaré, creeme no es bueno que me tengas en tu contra.

Tomé todo lo que me dijo que tomara y empezó a decirme con mucho detalle lo que tenía que hacer. Al final, lo hice pero creo que lo hice muy mal, empeoré la herida.

Luego me dijo exactamente como desinfectar la y cubrirla, se me hacía muy difícil pues no podía dejar de mirar sus ojos. Algo curioso es que ella no mostraba ninguna señal de que estuviera sintiendo dolor, estaba tranquila.

— Creí que se te había advertido que no entraras aquí, me dijo mientras ella estaba de pie y yo de rodilla... Pero aquí estás y viste cosas que no debías ver.

— No quería hacerlo se lo juro, no me vaya a hacer nada por favor.

Se acercó a mí y miró cerca de mí hombro izquierdo la herida que tenía. Por alguna razón pasó su lengua por sus labios y luego se ató el cabello y me dijo.

— Siéntate allí, me dijo... Vamos a curar esa herida, después yo veré que hacer contigo.

Ella misma se encargaría de cerrar mi herida y desinfectarla, sin anestesia era obvio que me dolería demasiado. Grité como nunca lo había hecho, era obvio que mis gritos la desesperaban.

— Ay, por favor, ya calmate, no es para tanto.

Decidí preguntarle por Lincy y me respondió tranquila y fríamente.

— Esta muerta, ¿por qué preguntas? ¿También quieres estarlo?

Estaba muerta del miedo y aparentemente ella disfrutaba eso.

— No voy a matarte, linda... Pero, desafortunadamente ya no podrás volver a salir de aquí. No con vida.

Lo que yo había visto era algo que no debía ver, para ella sería un riesgo eso pues pensaba que se lo contaría a alguien.

— ¿Me estás secuestrando?

— No, te estoy manteniendo con vida.

Tomó nuevamente su arma y me dijo “sube”. Le tenía miedo a su voz pero su mirada me encantaba a pesar de que fuera tan fulminante. Y aunque tenía curiosidad también tenía miedo de preguntarle sobre lo que pasó esa noche en mi casa, porque yo estaba completamente segura de que ella era la mujer que vi en la puerta de mi habitación.

Ella realizó una llamada y pronto dos hombres se llevaron el cuerpo de Lincy.

— Oigan, le dice a los hombres... Podrían llevársela a ella también.

Inmediatamente me arrodillé a sus pies para suplicarle que no me enviara con esos hombres.

— No, le suplico... No quiero irme con ellos, por favor no me envíe con ellos.

— Entonces, te quedaras aquí, pero Jamás, jamás volverás a salir.

Le dice a los hombres “ya pueden irse” y me pide que me levante y que me encargue de limpiar todo el desastre que se había ocasionado. Aunque me dolía demasiado mi brazo izquierdo, me esforcé lo más que pude con el derecho que también tenía una herida para limpiar el lugar, pero era demasiado obvio que me costaba y me dolía.

— Sabes que? Mejor ve a dormir ahora mismo. Podrás encargarte de eso después.

No podía dejar de mirar sus ojos, me perdía en ellos, ¿me recordaría? ¿Sabe quién soy yo? Quería preguntarle pero simplemente tenía miedo.

— ¿Qué estas esperando?

Antes de irme a dormir le pedí perdón nuevamente por el accidente y ella me dijo una frase que ocasionó en mi un extraño sentimiento que no puedo explicar.

— Tranquila, puedes dormir tranquila, no voy a hacerte daño.

En realidad no tenía miedo de ir a dormir, simplemente me perdía en sus ojos. Ella se dio lentamente la vuelta y caminó hacia su habitación que estaba justo al lado de la mía. Abrió la puerta y antes de entrar hizo un gesto indicándome que guardara silencio. Debía mantener en secreto todo lo que vi allí abajo, pero yo quería saber más sobre eso.

Ella era una mujer muy misteriosa, ¿cómo es posible que le tenga miedo y que al mismo tiempo me sienta segura con ella? Ya sabía que no podría volver a poner un pie fuera de esa casa y que seguro ella me privaria de cualquier cosa con la que pudiera comunicarme con él exterior.

En cuanto yo cerré la puerta de mi habitación de repente sonreí y me dije en susurros a mi misma “es ella” yo seguía sintiendo algo por esa mirada sin importar las circunstancias en las que había conocido a esa mujer, mi corazón estaba feliz de volver a ver esa mirada y de saber que estaría cerca de ella desde ahora en adelante.

No puede ser que a los 10 años me enamorara de unos ojos grises y que ahora, 8 años después todavía exista ese sentimiento.

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