Telesto había convencido a Lixy de que él iría a la mansión de Callisto, al Duque del norte. Ya que Callisto ya se había tardado mucho estando en la mansión de la capital y era momento de regresar a su hogar, por lo que él lo va a acompañar para poder ayudar con ciertos problemas que están sucediendo en las tierras del de cabellos rojos.
Lixy ciegamente creyó en él, aunque se sentía triste porque no lo vería por un mes completo, pero decidió aceptar y quedarse ella sola junto a Ana y Lester, ya que ella no podía viajar en carruaje debido al peligroso viaje y ser teletransportada por medio de magia no sería nada bueno para ella, las mujeres embarazadas no pueden viajar por carruaje ni que sea por medio de teletransporte.
Por lo que no tuvo más opción y accedió a quedarse sola durante un mes. La primera semana fue tranquila, no hubo problemas y ella no se saltaba sus comidas, estaba al pendiente de la administración de la mansión en donde vive, ya que la mansión principal se encuentra en el sur, y allá es donde están los actuales Duques o sea sus suegros, por lo que no debe preocuparse demasiado.
No es difícil para ella hacerse cargo de la administración de la mansión, porque ella solía ayudar a su madre. Lixy estaba feliz con su precioso hijo, a quien ama más que a su propia vida.
— Tu padre volverá pronto, no debes de preocuparte —. Abrazaba a su hijo y le hablaba con dulzura — dentro de muy poco él va a volver para estar con nosotros.
El niño se durmió en brazos de su madre. Lixy estuvo junto a su hijo durante mucho tiempo, hasta que llegó Ana. La de ojos azules no había visto a su cuñada en una semana, ella de repente dijo que debía ir a ver a su madre.
Lixy se acercó a Ana.
—Te ves pálida ¿sucede algo?—. Preguntó Lixy mientras tenía a su hijo en brazos.
La menor sonrió con nerviosismo y evito el contacto visual con la mayor.
La de ojos azules se acercó más y entendió su brazo derecho hacia el rostro de Ana para poder quitarle una hoja de árbol que tenía en el cabello cerca del ojo izquierdo —Puedes decir...—. Lixy sorprendida miró a su cuñada, que también se sorprendió, pues Ana le había dado un manotazo a Lixy aportándole.
—Ha... yo... no me siento bien —. Ana salió huyendo de allí.
Ella se quedó sorprendida por lo que había pasado, acaso ¿había hecho algo mal? Lixy salió de sus pensamientos pues su pequeño Lester comenzó a llorar.
—No llores mi niño, ella debe haber pasado por algo difícil.
Trato de no sentirse mal, pero tal vez debido al embarazo estaba sensible y comenzó a llorar, no es que le haya dolido el manotazo que le dio Ana, por supuesto que no, simplemente el rechazo dolía mucho en especial cuando se trata de alguien cercano, de alguien que puedes decir que es como tu familia.
Lixy había estado en la mansión solamente junto a su hijo, faltaban algunos días para que Telesto llegara y no se sentía bien, necesitaba estar con él para sentirse aliviada. Le preocupa que Sonia no esté haciendo nada, aunque tal vez solo es algún invento de sus pensamientos debido a la preocupación o al embarazo que la ha vuelto sensible.
Ana desde su regreso no la había visto, ella la estaba evitando y esto le dolía a Lixy, no sabía que mal había hecho para ser tratada de esa forma.
...
Ana en su habitación no tenía el valor de ver a Lixy, pues se sentía como una traidora al ocultarlo a Lixy la verdad, la verdad de Telesto. Que en realidad este anda de adolescente enamorado y solo fue a las tierras de Callisto para poder encontrarse con Sonia.
Ella lloraba por el enojo y tristeza que sentía al saber que su hermano era idiota. A los pocos días decidió volver a irse para hablar con Telesto.
—Recuerda mayordomo —. Habló Ana, sus cabellos negros estaban recogidos en un hermoso peinado — no permitas que las criadas digan algo sobre Sonia, no debes dejar que Lixy escuche sobre los rumores que están circulando respecto a la infidelidad de mi hermano...
—Si señorita, no debe preocuparse.
—Confío en ti.
Ana se fue de la mansión dejando sola a Lixy, ella y Joseph trataban de convencer a Telesto de pensar bien las cosas, reflexionar sobre sus acciones tontas que ha estado cometiendo.
..
En el ducado del norte Joseph seguía insistiendo.
—¡¿Cuándo vas a entender?! Debes de regresar ahora mismo —. Joseph había estado tratando de convencer a su hermano menor de irse de allí —te vas a arrepentir de hacer esto, créeme.
—Hermano —. Telesto lo miró y sonrió feliz, dejó la taza de té en la mesa —me voy a divorciar de Lixy, yo no la amo, a quien amo es a Sonia —. Se veía tan feliz, tan feliz que hacía enojar a Joseph.
—No digas estupideces, falta poco para que tu segundo hijo nazca ¡¿por qué estas tan encaprichado con esa mujer?!—. Realmente no entendía porque Telesto era tan tonto.
—¿Por qué ustedes me hacen esto?—. Pregunto el menor —me obligaron a casarme con ella, sabiendo que a quien siempre he amado es a Sonia y no a Lixy.
El mayor no podía soportarlo, estaba tan enojado que estaba creyendo que comenzó a odiar a su hermano menor, a quien siempre ha querido y le desea lo mejor. Pero este comportamiento es tan tonto.
—¡No eres un niño, eres un maldito adulto y debes de comportarte! Tengo suficiente de esta mierda, ya es momento de que enfríes tu maldita cabeza, ahora mismo vas a regresar junto a tu esposo e hijo, no te quiero ver aquí.
—No me vas a obligar, y no me importa si se lo comentas a nuestros padres, de hecho te lo voy a agradecer de corazón —. Sonrió con burla — me harías un gran favor.
—¡Tú!—. Joseph agarró del cuello a su hermano menor que sonreía con burla.
—¡Idiota!—. Miranda apareció llorando abriendo las puertas, ella se acercó hasta Telesto y apartó a Joseph —¿cómo puedes hacerle esto a Lixy?—. Lloraba del enojo —¡¡¿CÓMO TE ATREVES?!!—. Le dio una fuerte bofetada —¡maldita basura! ¡¿Cómo puedes dejar a Lixy por alguien tan miserable como esa ramera de Sonia?!
Telesto enojado miró con odio a Miranda y le regreso la bofetada, pero el uso mucha refuerza, tanta fuerza que la de cabellos verdes cayó al piso. El mayor sorprendido miró al hombre menor.
—¡¿Cómo se te ocurre tocar el rostro de una dama?!—. Joseph se enojó aún más.
—¡¡Nunca vuelvas a tratar mal a Sonia, a diferencia de tu amiga ella si es una mujer!!
—¿Mujer? ¿Cuál mujer? ¡¡Es una maldita ramera!
—¡No la trates mal! —. Se acercó a su hermano mayor. Joseph no se intimado y miró de cerca a su hermano menor.
—¡¡La trato como se me da la gana!! ¡¡RAMERA, RAMERA, RAMERA, ESO ES LO QUE ELLA ES!! —. Grito molesto.
Ambos comenzaron una pelea, se gritaban, se insultaban, Joseph decidió no ser amable con Telesto, él demostró que era superior. Aunque su hermano menor tampoco es tan débil, después de todo sabe como usar la espada y es bueno en ello.
Ana que había llegado gracias a la ayuda de un amigo, observo como la mansión estaba destruida y a lo lejos dos hombres que se peleaban, llorando se acercó rápido para tratar de detener a sus dos hermanos mayores.
Ella agarraba la falda y corría lo más rápido que podía.
"Maldita sea... maldita seas Sonia..."
La joven de cabellos negros seguía llorando, pero no se detenía. Últimamente, ha estado en un gran estrés, ha estado sufriendo de ansiedad desde que Telesto se fue de la mansión para estar con Sonia, a ella le duele que su hermano sea un tonto infiel, no puede odiarlo, pero tampoco puede perdonarle lo que ha estado haciendo. Solo desea que comprenda y reflexione sobre sus acciones, que deje de pensar en Sonia.
¿Por qué ama tanto a Sonia?
¿Qué tiene Sonia que Lixy no?
Ana no lo comprende, pero está cansada, no puede seguir mintiendo, le duele ignorar a Lixy y mantenerla encerrada sin permitirle ir a visitar a algunos conocidos.
Ana no pudo más y cayó desmayada.
Joseph que pudo sentir la presencia de su hermana pequeña la busco y al verla tirada, dejo de pelear con Telesto.
—¡¡¿Ana?!!—. Rápidamente, llego con su hermana, todo gracias a su amiga.
Telesto al notarlo se acercó, aunque a él si le tardo algunos minutos, pero al llegar se acercó.
—Ana... ¿qué le sucede?—. Preguntó preocupado.
Joseph la cargo en brazos.
—¡ve a preparar una habitación!—. Ordenó el mayor.
.
Ana que había despertado se sentía mal, sus ojos seguían hinchados
—Sigue con Sonia... —. Preguntó ella mirando a su hermano.
—Si —. Respondió el mayor.
—Lixy debe sentirse muy triste... pronto va a nacer su bebé... hermano yo... —. Ana abrazó a Joseph y comenzó a llorar como si fuera una niña que ha perdido a su madre.
El mayor no dijo, no sabía que decir. El también se sentía muy mal por Lixy, por sus sobrinos.
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