Capítulo 9

—Por favor ya no me sigas ignorando —. Pidió Lixy, ella estaba en la puerta de la habitación de su hermana la cual no le había hablado desde hace unas semanas —mi boda será la próxima semana... ¿Cómo me puedes ignorar? Te necesito, por favor Billie... —. Volvió a pedir la azabache y suspiró —iré a dar un paseo por el jardín, por favor debes salir y exponerte unos pocos minutos al sol, no quiero que te enfermes.

Camino con tranquilidad hasta llegar a la habitación de su hermano mayor, se detuvo y tocó tres veces, no recibió respuesta.

—Hermano —. Le llamo —Oberon... —. Le volvió a llamar sin recibir respuesta —por favor ya no sigas molesto, aunque no lo creas... —. Suspiró y se lleno de valentía —a mí me gusta... Telesto —. Y no es mentira, ella de verdad siente algo por él azabache de ojos rojos —por favor debes salir a caminar, nuestros padres no están en estos momentos, me siento sola... hermano... por favor.

Decidió ir al jardín a dar un paseo, estaba sola y la mansión se sentía muy silenciosa, cuando Billie está feliz siempre hay mucho ruido, pero ahora que lleva varios días encerrada la mansión es deprimente y da miedo debido al silencio. Se sentó y cerró sus ojos.

—¿Siguen sin salir?—. Telesto se acercó y se sentó junto a ella.

Lixy abrió sus ojos y lo miró.

—Sí... siguen molestos por lo de la boda.

—Debe ser difícil para ti, pero no debes de preocuparte. Ellos si van a estar en la boda, hoy debemos de ir a la mansión.

—¿Qué? ¿De qué hablas? Aún es muy pronto —. Comentó ella.

—Es el momento adecuado, quisiera poder demostrar que no soy el mismo de antes, realmente quiero estar contigo —. Acercó su mano derecha a la mano izquierda de Lixy, Telesto sonrió feliz al no ser rechazado.

—Lo siento, es muy pronto para... irme —. Ella se puso nerviosa al ver como Telesto le besaba la mano.

—Está bien, voy a respetar tu decisión.

Dos días después de haber dicho a todos de la boda que se acercaba, Telesto comenzó a visitarla y comportarse como todo un caballero. Lo que hizo sentir feliz a Lixy y comenzar a confiar poco a poco en él, no parecía que mentía cada que hablaba, o sus acciones eran raras. Nada por el estilo, Lixy podía decir con certeza que Telesto de verdad se portaba bien.

—Un día antes de la boda puedo ir a la mansión —. Comentó ella.

—Claro que si — Sonrió él, Lixy también sonrió.

...

— No te sientas mal hija mía —. All se sentó y miró a Lixy — tus hermanos si van a estar en tu boda, no te preocupes por nada, si debo llevarlo de las orejas, que así sea.

—Están muy enojados y no salen de sus habitaciones, me estoy preocupando —. Ella se acercó y abrazo a su padre.

El hombre de cabellos rubios abrazo a su hija y comenzó a acariciarle los cabellos negros.

—No debes preocuparte, ellos van a estar bien.

—Creo que Oberon se irá del imperio, estoy segura que lo hará porque está molesto.

—Ya te lo dije, no debes preocuparte, déjamelo a mí, soy tu padre y te ayudaré.

..

Los días pasaron rápidos y ella mientras estuvo allí trató de hablar con sus hermanos, siempre iba y tocaba las puertas y les hablaba, nunca recibió respuesta y el último día lloro. Ella se fue y sus hermanos no salieron.

Al llegar a la mansión fue recibida por los Duques y su futuro esposo, para ella fue agradable. La llevaron a una habitación diferente y se quedó allí. Ella durmió hasta que llegaron y tocaron la puerta.

—Adelante —. Dijo ella mientras frotaba sus ojos.

—¿Tienes hambre?—. Era Telesto — he traído comida —. Se acercaba con la bandeja en manos.

Lixy sonrió.

—Gracias... si tengo hambre —. Mintió, pero lo que sea por estar junto a Telesto.

—¿No estás nerviosa?—. Preguntó él.

Lixy volteo a verlo.

—Un poco... pero no creo que sea difícil ¿verdad?—. Respondió ella.

—Tal vez no... pero mañana finalmente seremos esposos.

Telesto no iba a negar que se sentía atraído por ella, tal vez era por el rostro, tal vez por su cuerpo, pero quería a Lixy. La quiere solo para él, y solo faltan algunas horas para que finalmente pueda tenerla solo para él.

Quien diría que esa niña seria se convertiría en una hermosa señorita capaz de enamorar a niños, adultos y ancianos. Y no, él no estaba exagerando, cualquiera que mire a Lixy podría aceptarlo.

Ahora Lixy no volverá a mostrar un rostro tímido a nadie que no sea él, ni Carlos ni Victor, ni ningún otro hombre podrá arrebatar le a Lixy, porque muy pronto le va a pertenecer a él y solamente a él.

—¿Te gusta? No recuerdo si te gustaba esto —. Mintió, claro que sabe que a Lixy le gusta el sandwich de huevo, la limonada, el judo de naranja, y la ensalada de pepinos, tomate, limón y cebolla. Jamás podrá olvidar lo que a la de ojos azules le gusta. Él incluso lo ha estado comiendo desde que ella se fue de la mansión —a mí me gusta comer esto, primero la limonada y de último el jugo de naranja.

A ella le pareció raro, pero también agradable.

Ellos tenían algo en común, eso pensaba ella.

—Si, gracias, realmente esto me gusta. Aunque solía comerlo cuando era niña, ahora no lo consumo como antes —. Comentó.

—¿De verdad? No tenía idea —. Volvió a mentir, cubrió su boca con su mano derecha ocultando su sonrisa.

—Si, me gusta esto, gracias.

.

A la mañana siguiente despertó temprano y las criadas comenzaron a hacer todo.

Después la vistieron, y estaba nerviosa porque su primera noche estaba cada vez más cerca, ella sigue manteniendo su virtud, y aunque Telesto no se siente algo mal por no tener experiencia, pero no hay nada porque lamentar, no es culpa de ella que otras personas sean libertinas.

Durante la boda no pudo ver a sus hermanos, eso la desánimo mucho y más porque sus amigos tampoco llegaron, iba a llorar, pero se contuvo.

Sonia tampoco llegó y eso fue un alivio, no iba a soportar verla.

Estaba tan nerviosa que no recordaba lo que sucedió durante el día, la fiesta ya había acabado, ella ya se había bañado y esperaba a Telesto, mientras este terminaba ella decidió calmarse.

Sentada en la cama pensó en que debía de hacer, ahora ya es parte del Ducado Horvat Salazar y va a regresar le la bofetada a la hija ilegítima del emperador, esa maldita hija ilegítima se atrevió a golpear a su pequeña hermana Billie debido a celos por no ser tan hermosa como Billie.

Esa maldita hija ilegítima va a sufrir las consecuencias de sus actos malvados, no va a permitir que su hermana pase momentos difíciles, ahora ella es la futura duquesa Horvat Salazar y su poder iguala al de la familia imperial.

—¡Lixy! Te he llamado varias veces, parece que estás muy nerviosa.

—¿Eh? ¿Si?—. Se levantó y miró a su esposo, no se sonrojó porque debe dejar de ser tímida.

—¿Estás bien? Realmente no quiero dejar pasar esta noche —. Dijo avergonzado —puede que suene como un loco, pero quiero hacerlo contigo esta noche, realmente quiero hacerlo —. Sonrió.

Él se acercó a ella, se quitó la toalla y desnudo se acercó a ella, la abrazo y sonrió feliz.

—¿Me permites hacerlo?—. Preguntó.

Incluso si ella se negaba la iba a drogar para hacerlo, consciente o inconsciente ella va a ser suya, y nadie lo va a impedir. Después de tantos años Lixy regresaba a él y no iba a dejar ir su oportunidad.

La de ojos azules correspondió el abrazo y dijo:

—Por supuesto, solo por favor se amable conmigo —. Pidió.

—Claro que sí, seré amable contigo —. Beso el dorso de la mano derecha de Lixy —mi amada esposa, no tengas miedo y confía en mí, yo seré amable contigo. Esta noche será grandiosa, me encargaré de que sea una buena noche de bodas.

Telesto sonrió emocionado, no fue rechazado y eso lo hizo sentir muy, pero muy feliz. Lixy es de él, le pertenece y ahora todos lo saben, saben que Lixy tiene dueño y no se van a meter con ella.

Telesto la miró y luego la beso, estaba feliz porque sabe que es la primera vez de Lixy, lo cual lo hace sentir especial debido a que es el primero y único hombre que Lixy va a tener.

Telesto siente que algo en su interior está cambiando, una locura, una desesperación, felicidad, miedo, ansiedad, Lixy le provoca muchas cosas raras.

¿Qué és Lixy para él?

¿Una hermosa dama?

¿Una amiga?

No sabe exactamente que es, pero debe ser solo de él, no la va a compartir con nadie.

.

—¿Sabes quien se casó hoy? ¿Verdad Sonia?

—Por supuesto, mi amado Telesto finalmente fue obligado a casarse.

—¿No estás molesta? —. Preguntó la mujer de cabellos verdes.

Sonia sonrió.

—¿Cómo podría enojarme? Él me sigue amando a mí —. Sonrió.

Pero miente, no está nada bien, de tantas mujeres ¿Debía casarse con esa? No puede permitir que uno de sus hombres se vaya con otra, debe de regresar y estar con su amado Telesto.

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