Capítulo 19

—¡No me toques!—. Ordenó Lixy llorando mientras se alejaba de Ana.

—No... no... no...—. Ana lloraba y se arrodilló —por favor... Lixy yo...

La mujer de ojos azules comenzó a respirar entrecortado, ella se estaba alterando, sus fuerzas se perdían y se apoyó en su cama. Lixy tocaba su pecho.

—Ja... ja... así que por esa razón no ha venido a verme en tanto... tanto tiempo —. Comenzó a reírse y se arrodilló cubriendo su rostro en las sábanas, sus largos cabellos negros cubrían su oreja.

—Juro que te lo iba a decir... yo estaba convenciendo a... a Telesto, por favor déjame que me explique.

La mujer de ojos azules se levantó y seco sus lágrimas, sin decirle nada a Ana ella salió de la habitación, la más joven se levantó y salió corriendo detrás de su cuñada.

—¡Escúchame Lixy! Por favor detente —. Pedía mientras seguía llorando.

Lixy no se detuvo y al ver a Robin lo miró con enojo, el mayordomo agacho la cabeza, lo cual fue una respuesta.

—Ja, así que soy la única estúpida que no sabía nada —. Con brusquedad volvió a limpiar sus lágrimas —ve a la habitación y lleva a seis niñeras, cuida a Lester y Galateo, no voy a estar por algunas horas y no quiero enterarme de que mis hijos lloraron —. Ordenó y amenazó.

—Sí... señora... —. El mayordomo mantuvo la cabeza agachada.

Lixy retomo su caminar e ignoro a Ana, al llegar a la sala vacía del anexo detrás de la mansión, ella se quedó de pie en el centro de la sala y cerró sus ojos, ella nunca ha ido a la mansión del norte, a las tierras de Callisto por lo que no podrá teletransportarse de inmediato, para lograr esta acción deberá usar más del poder que utiliza normalmente.

—¡Te lo pido Lixy, no hagas una locura!—. Ana entró y no sabía que hacían allí ¿Acaso Lixy se quitara la vida?

Lixy volvió a ignorar a su cuñada. Al concentrarse en su objetivo dijo:

— Acotos Exfeten —. Una ráfaga de viento de un color celeste envolvió a Lixy, Ana del miedo corrió hacia la de ojos azules y la logró tocar.

Al abrir sus ojos observo todo a su alrededor, Ana cayó de panza al suelo y gimió de dolor. Lixy comenzó a caminar a paso rápido, solo se escuchaban sus pasos, sus tacones negros hacían un sonido fuerte, eras pasos fuertes y pesados. Ana se levantó y salió corriendo.

Guiada por el hilo celeste que solo ella podía ver, se dirigía a la habitación de Callisto, donde no solamente estaba él, sino también Sonia y Telesto. Sus ojos azules se volvieron celestes y podían ver la habitación y a esas tres personas juntas, Lixy veía con odio y decidió seguir caminando. Volvió a tener los ojos azules e ignoro a los criados que estaban sorprendidos y ellos se preguntaban: ¿Qué hace? ¿Quién es?

Al llegar al pasillo ella siguió caminando y con su mano derecha la en puño y la voz de Ana se dejó de escuchar, lo cual sorprendió a la joven y la asustó demasiado. Lixy podía escuchar los gemidos de placer de aquellos tres sinvergüenzas, estaba enojada, dolida, tenía tantos sentimientos encontrados.

Ella que había hecho hasta lo imposible por su esposo, no podía creer que en solo una noche él fue capaz de hacerle tango daño, desde aquel día Telesto no volvió a ser el mismo, ella debió de seguir sus instintos y no creer en Robin, Joseph, Ana o los demás. Todos le habían mentido, ahora comprendía porque razón todos esos regalos tenían el poder mágico de Joseph. Y se arrepentía de ignorar lo que las criadas murmuraban.

Al llegar a la puerta de la habitación donde se encontraba su esposo, ella se quedó en silencio y siguió escuchando todo. Ana logró alcanzarla y la agarro del vestido de dormir, pues Lixy no se había cambiado.

Lixy apretó sus puños y con lágrimas en los ojos seguía escuchando todo, mordió su labio inferior hasta sacar sangre, la cual se deslizaba desde su labio inferior hasta su mandíbula y luego caía al piso, aunque también quedaba en su vestido de dormir.

—No te preocupes Sonia, no dejaré que te obliguen a casarte con alguien más —. Era Callisto.

Lixy al sentir una nueva presencia giro su rostro hacia el lado derecho observando a la esposa de Callisto, esa mujer se veía que también había llorado, Lixy miró nuevamente la puerta.

—Si es necesario nos vamos a escapar juntos —. Habló Telesto.

Lixy abrió la puerta.

—¿De verdad? ¿No me digan?—. Dijo ella molesta.

Telesto sorprendido se levantó de la cama y miró a Lixy, pudo sentir como un miedo se apoderó de él, y no solamente de él sino también de los otros dos implicados.

—Lixy... ¿qué haces aquí?—. Preguntó él de ojos rojos brillantes.

A pesar de ser tres personas, ellos se sentían intimidados por Lixy, algo era diferente. Y entonces Callisto y Telesto recordaron que cuando se perdieron en el bosque Lixy utilizo magia. Se podía sentir un fuerte poder emanar de la de o azules.

—¿Te atreves a preguntar? Bueno, es evidente que eres un descarado... —. Se negó a volver a llorar.

Telesto se cubrió con una sábana y se acercó.

—Hablemos... vayamos a otro lugar —. Pidió él.

—¿Hablar? ¿Sobre qué? ¿Me vas a contar con entusiasmo lo que has hecho durante todos estos meses? ¿Vas a reírte en mi cara? ¿Te vas a reír de lo idiota que he sigo? ¿De lo mucho que sea han burlado de mi? ¿Eh? ¿Te vas a burlar mientras me ves a los ojos?

—Yo...

—¡¡Cállate!!—. Le ordenó ella —¿por qué te casaste conmigo si seguías enamorado de ella? ¿Crees que no tengo orgullo? ¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA HUMILLARME?! —. Grito furiosa, llena de dolor y odio —¿crees que soy un simple juguete?

Sonia sintió nervios, pies Lixy nunca se ha portado de esa forma, nunca ha mostrado ese lado. Callisto se comenzó a vestir.

—Lixy debemos hablar y este no es el lugar adecuado —. Telesto se acercó y se detuvo al ver la expresión de Lixy, un escalofrío recorrió su espalda, sintió peligro y retrocedió.

Callisto que también sintió peligro protegió a Sonia.

Un solo paso, solo un paso de Lixy fue suficiente para hacer que Telesto se quedará inmóvil.

¿Quién es Lixy?

¿Qué es Lixy?

¿Cómo es posible que sea capaz de intimidar a dos hombres que son excelentes caballeros, tienen un poder tan grande que es similar al de la familia imperial?

Lixy que ha estado ocultando por años su poder, no podía seguir haciéndolo, estaba tan molesta y dolida que se estaba descontrolando y el poder había escondido por años se estaba mostrando, de un momento a otro se descontroló, dio un paso y de repente ya había llegado junto a su esposo, con la palma de su mano derecha golpeó el rostro de Telesto, el golpe fue demasiado fuerte, ya que al momento en que el cuerpo del hombre de cabellos negros golpeó el piso, todo se derrumbó, la parte donde Telesto cayó se derrumbó.

—¡¿Hermano?!

—¡¡¿Telesto?!!—. Sonia bajo rápidamente de la cama.

Al estar en el primer piso Lixy se levantó y miró a su esposo, ella estaba muy dolida por todo.

—¿En qué falle...?—. Preguntó ella.

Telesto sorprendido se levantó y tocó su cabeza, con sorpresa, confusión miró a Lixy.

¿Qué tan fuerte es Lixy?

Sus ojos rojos miraron hacia arriba notando que por donde el paso se había derrumbado, agradecía ser un hombre fuerte. De lo contrario estaría muerto en un charco de sangre.

Telesto se levantó.

—Lixy... lo sabes nunca te he amado—. Trato de ser fuerte, trato de ocultar sus manos temblorosas.

—¿Pero por qué? —. Pregunto sin poder contener sus lágrimas.

—No lo sé... pero ojalá te mueras —. Las palabras del de ojos rojos sorprendió tanto a Lixy, que ella se quedó en shock —ahora no tengo porque ocultar lo que hago con Sonia, con mi persona especial.

La de ojos azules dejó de llorar, ella seguía en shock, pero lo sabía, sabía que Telesto no tiene brujería, magia ni nada parecido. Telesto está siendo sincero.

—¡Telesto! ¡¿Estás bien?!—. Sonia se acercó corriendo preocupada.

"¿Qué muera? ¿Me desea la muerte?"

Lixy estaba pensando en tantas cosas, su mente se llenaba de pensamientos dolorosos, tantas preguntas sin respuestas.

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