Después del desayuno fue con la Duquesa y Ana a una boutique. Luego fueron a comprar reloj, pues la duquesa le quería dar un regalo a su esposo, son una pareja muy unida.
—Lixy ¿Quieres algo?—. Preguntó María.
—Si —. Respondió Lixy mirando a la duquesa —esos gemelos se verían bien en Telesto —. Señaló.
La duquesa miró hacia donde la niña señalaba, sonrió emocionada.
—Me llevaré eso—. Dijo la señora.
—Yo lo pagaré —. Comentó Lixy.
—Mi niña, no debes de preocuparte, yo lo comprare.
—Mami deberías llevarle un regalo a mi hermano Joseph —. Habló Ana mirando a su madre.
—Por supuesto que sí, ya le compre un regalo. ¿Qué clase de madre crees que soy? Nunca me olvido de mis únicos tres hijos que tengo, y por supuesto de mi esposo —. María sonrió y cargo a su hija —vamos Lixy, debemos ir a un último lugar.
Lixy obedeció y siguió a la duquesa, luego agarro la mano de una niñera que estaba cerca, no podía confiarse y perderse. Caminaban y Lixy miraba al rededor, las tiendas, las personas y al ver a un pequeño grupo de niños pidiendo monedas ella se detuvo y esto hizo detener a la niñera.
—¿Qué sucede señorita?—. Preguntó la joven niñera.
Lixy sin dejar de ver a los niños dijo:
—Ayúdales —. Hizo contacto visual con uno de ellos, tenía unos hermosos ojos violeta —solo unas monedas —. Pidió Lixy mirando a la niñera.
—De acuerdo señorita.
Y entonces un pensamiento paso por su cabeza, agarro más fuerte la mano de la niñera y comenzó a correr.
—¿Eh? ¿Qué?—. La niñera corría sin soltar la mano de la niña.
Entraron a una tienda de ropa.
—Bienvenidos —. Se acercó una trabajadora.
—Quiero cinco de esos —. Señaló las prendas.
Mientras la trabajadora envolvía lo que había comprando, ella en una bolsa de tela metió unas cuantas monedas de oro, luego agarro la ropa y salieron yendo a donde habían visto a los niños.
Al llegar Lixy se acercó y dejó la ropa cerca de ellos, no dijo nada y señaló con sus dedos una parte en específico, luego la niñera la cargo en brazos y se fueron, la niña de ojos azules se despidió y esperaba que nadie le robe el dinero a esos pequeños niños.
...
—¿Qué haces en mi biblioteca?—. Preguntó Telesto.
Lixy bajo el libro y miró al niño.
—Leyendo.
—Vete de MI biblioteca —. Ordenó.
—Pero yo también vivo aquí —. Dijo Lixy.
—No me importa, no te quiero en mi biblioteca —. Se acercó y le arrebato el libro — y no quiero que toques mis libros.
—Pero él Duque me dio permiso de entrar.
—No me importa, vete.
Lixy no quería pelear así que accedió y se fue, no le dijo nada ni le miró feo, al salir observo a Sonia junto a otro niño. Lixy saludo y luego se fue.
"Ese es el hijo del Duque Moisés Allen Ross, es Callisto Allen Ross"
Lixy creía que Telesto no tenía más amigos, pero al parecer juzgo mal.
Durante el almuerzo tuvo que comer con ellos, y al parecer ambos niños sienten lo mismo por Sonia. Más que amor es como obsesión.
—Prueba esto—. Callisto le dio un pedazo de pastel a Sonia.
—También prueba esto—. Telesto le dio de su pastel a Sonia.
—¡Delicioso!—. Dijo la niña sonriendo feliz disfrutando el sabor del pastel.
Lixy mientras comía su comida pensaba mucho, Telesto parecía más niño bueno, se portaba bien y no peleaba con Callisto.
—¿Quién eres?—. Callisto pregunto mirando a Lixy.
—Es la invitada de mis padres, se quedará aquí por dos semanas —. Habló Telesto —pero no te preocupes por ella.
—Tu nombre es Lixy ¿verdad?
—Si —. Respondió ella.
—Vamos a jugar juntos, Lixy —. Pidió Sonia.
Telesto no se quejo y ella acepto.
Se dirigieron al jardín y Lixy se mantenía callada escuchando la conversación de los otros tres.
—Seamos buenos amigos —. Sonia sonreía mucho.
Callisto y Telesto también sonreian, Hana tenía un presentimiento de que ellos solo fingían ser buenos niños para no enojar a Sonia.
—¿Y qué vamos a jugar?—. Preguntó Callisto.
—Juguemos a los caballeros —. Sugirió Sonia —dos y dos, Lixy y yo—. De inmediato agarro a la mencionada —¡seremos caballeros y ustedes los mercenarios!
Lixy miró confundida a Sonia.
¿Cómo una niña podía querer jugar eso? Tal vez porque es dos años mayor a ella.
—Parece equilibrado, pero también no tan equilibrado —. Dijo Callisto.
—¿Cómo? No entiendo—. Sonia se veía confundida.
—Significa que para que sea mejor, debemos de ser un niño y una niña —. Aclaró Telesto.
—Estaré con ella, en el siguiente juego estaré con Sonia —. Dijo Callisto.
Lixy aprecio por algunos segundos la belleza de ese niño, hermoso cabello rojo oscuro y ojos de un rojo aun más oscuro.
..
Al terminar de jugar Hana fue a su habitación y se durmió porque estaba cansada, había sido ignorada por esos dos niños, ellos solo querían estar con Sonia y a ella la dejaban de lado.
Al día siguiente se entero de que Callisto se quedaría por algunos días, esto la hizo sentir incomoda. Durante un tiempo Sonia estuvo llegando y ellos la ignoraban a ella e incluso discutieron en unas dos ocasiones, ahora Lixy debía enfrentarse a Callisto y a Telesto. Esto no le gustaba así que dejo de jugar con ellos e invito a sus amigos.
—¡¿Lista!?—. Miranda tenía el cabello amarrado y sonrió al ver a Lixy, y esta también sonrió.
—¡Victor estará contigo Miranda!—. Dijo Carlos.
—Vamos Carlos —. Lixy agarro de la mano al susodicho y salieron corriendo.
Mirando y Victor también, los cuatro niños se dirigieron al establo y también fueron en busca de los cerdos para sacarlos y estar ellos en el lodo.
—¿Quienes son?—. Pregunto el de cabellos rojos.
—Los amigos de esa mocosa —. Respondió el de cabellos negros.
.
—¿Y cómo te trata el joven Telesto?—. Preguntó Victor mirando a Hana.
—Dinos Hana—. Pidió Miranda.
—Me trata mal, es muy presumido y me aleja de Sonia —. Respondió Lixy mientras miraba su pastel de lodo —pero él otro niño también me trata mal.
—¿Por eso tienes ese corte en la mejilla?—. Preguntó ahora Carlos.
—Si...—. Respondió la niña de ojos azules.
Miranda dejó de sonreír.
—Vaya no sabía que había más cerdos —. Apareció Telesto y Callisto —mira esos cerdos apestosos.
Miranda enojada miró al de ojos rojos y luego miró a Hana.
—Son cerdos muy grandes —. Habló Callisto.
Lixy suspiró y se levantó.
—¿Qué quieren?—. Preguntó ella.
—¿Debemos pedir permiso para venir a este lugar?—. Preguntó Callisto.
—No, no tienen que pedir permiso —. Lixy se acercó a ellos —pero se supone que no me quieren cerca, deberían de irse.
—Pues no quiero —. Telesto se acercó más a Lixy —no me puedes hacer nada.
—¿Quién dijo que no?—. Preguntó Lixy.
Telesto medio se asustó.
—Yo... uhg—. Callisto iba a decir algo, pero alguien le tiro algo, al tocar su cabeza sintió el asqueroso lodo.
—¿Quién fue?—. Preguntó molesto Telesto.
—Déjennos en paz —. Miranda estaba mirando molesta a esos dos niños mayores.
—¿Cómo te atreves?—. El de cabellos rojos se enfureció y se acercó a Miranda para querer pegarle, pero Carlos intervino.
—Suficiente de esto —. Hana no quería problemas —nosotros nos iremos a dar un baño —. Lixy agarro a Miranda y la empezó a empujar con suavidad.
Telesto iba a decir algo, pero Callisto se lo impidió y solo observaron como aquellos niños se iban, por supuesto que se va a vengar, pero primero debe pensar como lo va a hacer.
Al pasar los días Lixy y los otros niños no se hablaban, no se miraban y tampoco se provocaban, discutir no es nada agradable y solo provoca cefaleas, Hana pensó que algo no iba bien así que prefirió alejarse. Pero Sonia dejó de llegar y veía a aquellos dos niños medio tristes.
—¡Finalmente, iremos a la cabaña!—. Ana corría feliz.
—Cariño si te lastimas y lloras yo no iré a consolarte —. Dijo María mirando como su esposo se ponía los guantes —¿te había dicho que eres guapo?—. Preguntó ella.
Telesto, Callisto y Lixy sintieron incomodidad.
—Si —. Respondió el señor —muchas veces.
Lixy se bajó del sillón y se fue de allí, ver como los esposos se daban amor era incómodo para ella, así que era mejor estar lejos que cerca. Al estar fuera de la casa en la entrada de la mansión ella se sentó en los escalones y suspiró.
—Mis padres no son así —. Dijo Lixy mirando el cielo.
—Los míos si —. Hablo Callisto.
La niña miró a los dos niños y no dijo nada, ellos se acercaron primero.
—Mis papás siempre son así y no sé porque lo hacen en público, que sinvergüenzas —. Telesto miró a Lixy —tienes suerte de que no sean así.
Hana no entendía porque esa amable forma de referirse a ella.
.
Pasarían seis días en una de las mansiones pequeñas del Duque, lo cual está cerca de un río, un lado y el mar. Irían a ver a la naturaleza y Lixy pensó que eso sería bueno.
Le tocó estar en el mismo carruaje con aquellos dos mocosos y para no verlos decidió dormir un poco.
Pero el carruaje hizo un brusco movimiento y Lixy cayó del asiento.
—¿Estás bien?—. Callisto se bajó y ayudó a Lixy a levantarse.
Telesto también la ayudo.
—Sangre ¡Ay, ay, sangre!—. El de cabellos negros se veía en pánico.
Callisto le dio un pañuelo y Lixy lo acepto y cubrió su nariz, pues por la caída se lastimó la frente, la nariz y mandíbula.
—Gra...cias.
—Sube y quédate junto a nosotros —. Sugirió Telesto, Lixy se sorprendió —¿qué? Solo sube.
Ambos niños ayudaron a la niña y los tres se sentaron juntos, demasiado para Lixy que estaba muy apretada y no podía moverse con libertad, le dolía y quería llorar.
Después de tanto tiempo se detuvieron para dejar descansar a los caballos y para poder tener más libertad y movilidad.
—¿Qué sucedió?—. Preguntó la duquesa.
—Un accidente —. Respondió Lixy —Telesto no me pego, el carruaje se movió con brusquedad y me caí —. Dijo y sonrió —estoy bien, esto va a pasar.
—Aw que niña tan buena, le diremos al cochero que sea más atento.
La duquesa abrazó a Lixy y fue junto a su esposo para contarle lo sucedido.
Más tarde comenzaron nuevamente moverse, aunque esta vez Ana iba junto a ellos, cosa que Telesto no quería.
—Lixy mira mi muñeca —. Estaba feliz la niña pequeña.
—Es hermoso —. Dijo Hana.
Telesto evito reírse. Pues la muñeca que en realidad solo es un oso de tela estaba mal hecho, ya que Ana fue quien lo hizo se veía todo feo.
—Deberíamos comprar otro.
—¡¿En serio?! Pues yo lo hice y no creo que pueda hacer más —. Por las bonitas palabras de Lixy, Ana se sonrojó y avergonzó mucho y cubrió su rostro.
Después de algunas horas volvieron a detenerse y descansar un rato.
—¿Por qué se mueve el carruaje donde están tus padres?—. Preguntó Callisto a Telesto.
Lixy observo el carruaje y era verdad, se estaba moviendo mucho.
—Iré a ver —. Dijo Telesto observando su alrededor no iba a dejar que se dieran cuenta de que él iría al carruaje, Callisto también decidió ir.
—Si alguien se acerca nos dices —. Dijo Callisto mirando a Lixy.
Ella asintió y se quedó de pie observando como aquellos dos niños se acercaban al carruaje. Y mientras se acercaban Lixy veía que ellos estaban nerviosos y raros, pero aun así se acercaron y lograron ver la ventana del carruaje, Lixy se rió por sus expresiones faciales y Callisto y Telesto se acercaron corriendo.
Al llegar junto a ella se tranquilizaron y el de cabellos rojos se acercó a ella entrelazando sus dedos, esto sorprendió y confundió a Lixy, luego Callisto la beso.
—¿Eh?—. Telesto se sorprendió —¡yo también lo voy a hacer!—. Se acercó a los dos niños y empujó a Callisto, Lixy seguía en shock y más al ser besada por Telesto.
Luego del beso ambos niños besaron el dorso de la mano que ellos sujetaban.
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Comments
jesus paradas
jajajajaja los padres tenían mucho movimiento en el carruaje
2023-05-27
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