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-Damien estás muy distraído el día de hoy- su padre le repetía una y otra vez en el transcurso del día.
-Padre tiene razón- afirmó su hermana mayor Ivonne, quien también estuvo con él en todo momento.
Dam solo ignoraba los comentarios y seguía con el entrenamiento, y al terminar se iba inmediatamente con Nona para preguntarle si se volvería a encontrar con la chica a la que había salvado, pero solo eran respuestas inconcretas; hasta que el viernes decidió ir a nadar lo más cerca de la orilla del mar esperando encontrarse con la Elizabeth, casualmente la pudo ver sentada junto a una señora, que no conocía pero le parecía joven e igual de bonita que la chica; las observó un momento mientras platicaban y después se dió la vuelta para marcharse.
-Vaya su sonrisa es más hermosa que un collar de perlas, sus cabellos vuelan con el viento como si se encontrara debajo del mar- dijo en voz alta recordando la imagen de ella y mientras se iba pudo ver de lejos al señor Fionn Choigny, el mejor amigo de su mamá.
-Tío ¿Qué hace aquí? ¿No se supone que no debemos de tener contacto con los humanos?- dijo Dam volteando a todas direcciones asegurandose de que nadie los estuviera viendo.
-Lo sé, pero es que son tan hermosos- fue lo único que le dijo y se metió al mar. Dam se quedó pensativo por su comentario y decidió no seguirlo, pues se le pasó por la cabeza la idea de por lo menos preguntarle el nombre a la chica que había conocido, así que se convirtió en humano y nadó a la orilla; siguió espiando desde lejos reuniendo fuerzas para acercarse, pero en un descuido la perdió de vista a ella y a la señora que había visto, trató de buscarlas pero no las encontró por ningún lado.
-Hola- Eli le susurró al oído haciendo que él saltara del susto -¿Tú quién eres y por qué nos estabas espiando?- ella lo miró fijamente de forma amenazante.
-Quería asegurarme de que no volvieras a practicar en el risco- ella lo miró con extrañeza se dio cuenta de que realmente no estaba alucinando antes de ir al hospital, Dam pudo apreciar los ojos de ella y se dio cuenta de que eran tan hermosos como el mar.
-¿Entonces no estaba alucinando?- preguntó ella para asegurarse.
-¿Qué hacen?- la tía Clarice los sorprendió hablando escondidos detrás de las rocas y ambos brincaron.
-¡Tía!- Eli gritó asustada tocándose el pecho -él fue quien me salvó la vez pasada…lo que te conté del risco- dijo aún con el corazón acelerado por el susto.
-Muy bien ¿Y por qué no lo pasas para invitarlo a comer en agradecimiento?-
-Gracias señorita, pero no quisiera molestar- le contestó Dam a la tía Clarice, ella se sonrojó.
-¡Ay qué chico tan dulce! me dijo señorita- rió un poco.
-Bueno te dejamos por un momento lo voy a convencer para que se quede- Eli se llevó a Damien del brazo hacia la orilla de la playa. Dieron un pequeño paseo por la orilla demasiado callados, él quería conocerla un poco mejor pues le daba mucha curiosidad y ella quería hablar sobre lo que había pasado en el risco, pero ninguno de los dos se animaba a decir algo; no fue hasta que empezó a llover que el ambiente se aligeró un poco, el chico se sorprendió por la reacción de Eli ante la lluvia y ella se quedó atónita al ver que él empezaba a manotear como si estuviera jugando con la lluvia, haciendo que ella comenzara a reír, y sin darse cuenta ambos empezaron a correr y a jugar con el agua que caía…quedaron empapados, se rieron por un tiempo muy prolongado hasta que cesó la lluvia, haciendo que se sentaran en la arena mientras contemplaban el horizonte con el sol ocultandose.
-¿Cómo te llamas?- Eli rompió el silencio ya estando más relajada tirándose totalmente en la arena.
-Damien ¿Y tú?- él se recostó con ella, ambos sentían como si un muro invisible que los separaba se hubiera vuelto más delgado.
-Sara Elizabeth, pero dime Elizabeth, no me gusta que me digan…-
-¿Sara?- él la interrumpió.
-Sí, no me digas así por favor- ella se sentó un poco molesta.
-Sara-
-Exactamente así-
-Perdón, traté de ser gracioso pero solo te hice enojar- dijo Dam un poco apenado.
-No te preocupes…es solo que no me es agradable que me digan así- se quedaron un momento en silencio y después prosiguió -¿Tú tienes un segundo nombre?-
-No- ese muro invisible se volvio a hacer grueso.
-¿Cuál es tu apellido entonces?- Eli se recostó de nuevo.
-Aballot- ella lo miró.
-Cada vez que me digas Sara yo te llamaré Aballot-
-Ay no, es horrible que te llamen por tu apellido, siento como si mi padre me estuviera regañando- dijo él entre risas -¿Y cuál es tu primer apellido?-
-Crestel ¡No perdón! ese es el otro- ambos rieron -Bronne-
-Está bonito-
-¿Lo dices enserio?- ella rió -es un apellido tan común e insignificante-
-No, para mi es bonito, y queda muy bien con tus nombres, Sara Elizabeth Bronne- él le sonrió.
-Gracias- ella le devolvió la sonrisa y se quedaron un momento en silencio.
-Tenías que decir que mi apellido tambien es bonito- dijo él bromeando y ella rió.
-Tu apellido también es bonito-
-No, forzado no lo quiero- él rió después de hacerse el ofendido y ella lo empujó riendo -¿Tienes hermanos?- le preguntó dejando de reír.
-Sí solo una mayor, se llama Clara ¿Tú tienes hermanos?- ella le sonrió y después se preguntó el por qué sonreía tanto, le parecía tan extraño, pues sólo llegaba a hacer eso cuando estaba muy emocionada…bueno, después de todo no estaba tan mal el chico con el que estaba o al menos eso fue lo que pensó porque se sonrojó.
-Tres hermanas- Eli lo miró asombrada tratando de disimular, pues sintió las mejillas calientes, deduciendo que se había sonrojado- una mayor llamada a Ivonne y las dos chicas se llaman Annet y Diana.
-Vaya entonces tú eres el único hombre ¿Tienes novia?- él se sonrojó y ella se dió cuenta de lo que había preguntado ¡Tantas otras cosas que pudo haber dicho! ¿Y eso fue lo que se le ocurrió? trató de actuar calmada pero mejor miró hacia otro lado antes de que empezara a temblar de los nervios.
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