Volviendo a lo que me quedé de la chica…ella llegó al aeropuerto y su tía la recibió con mucho cariño y cuatro deliciosos panqués, ambas se abrazaron con entusiasmo.
-Hija ¿Y tu hermana? no se quedará también?- preguntó la tía Clarice.
-Pero, usted sabía que mi padre no la iba a dejar venir- le contestó Elizabeth.
-No, yo sabía que no la había dejado quedarse un año aquí, pero no sabía que ni siquiera le había permitido estar una parte de las vacaciones- Clarice estaba un tanto molesta, pensaba hablarle a su hermano durante la tarde para reclamarle al respecto. Ambas se dirigieron a la casa de la tía Clarice y pensaron en todo lo que podían hacer en ese año y medio. Ya en la casa Eli se instaló en la habitación donde se quedaba ella y su hermana cuando visitaban a su tía en las vacaciones y mientras desempacaban las cosas de la chica comenzaron a hablar.
-Como estamos a la mitad de las vacaciones tendremos tiempo suficiente para comprar tus útiles y el uniforme- dijo Clarice muy emocionada.
-Estoy tan ansiosa por tomar clases en este lugar, ese siempre fue mi sueño- dijo Eli muy feliz, no pudo evitar dar un par de brinquitos. Los dos días siguientes se la pasaron increíble, comprando y paseando, además de cumplir con su trabajo en la repostería de la tía, a Eli siempre le gusta estar ahí el mayor tiempo posible pues todo ese asunto de la cocina le llamaba demasiado la atención, y en cada oportunidad que tenía las chicas que le ayudaban a su tía o la misma Clarice le enseñaban los pasos para la preparación de los postres que vendían. Y en esos dos días que apenas habían pasado juntas Eli notó algo que nunca antes había visto, su tía se levantaba temprano y prefería cenar o tomar café cerca del mar y contemplarlo, llena de nostalgia y amor, como si eso le recordara a algo o como si estuviese esperando a alguien.
-Cada noche te extraño, cada día te espero y no he olvidado a qué saben tus besos, porque sé que algún día tú y yo podremos volver a estar juntos- al tercer día de estar ahí en la casa de la tía Clarice, la escuchó decir mientras miraba por la ventana en dirección al mar.
-¿A quién se lo dices tía?- le preguntó Eli y su tía notó su presencia haciendo que ella brincara del susto.
-¡Ay hija! casi me sacas el corazón!- dijo tocándose el pecho -al mar, se lo dije al mar- contestó después de un largo suspiro de pesadumbre y nostalgia, el mismo suspiro que solía dar después de cada frase de amor dicha o leída y cada vez que le preguntaban por algún enamorado; muchos creían que ella estaba loca por las respuestas que daba refiriéndose al mar como su objeto de amor, pero lo que no sabían era que realmente no estaba enamorada del mar, sí era de un hombre, solo que nada más podía responder así para no entrar en detalles…y sí era una loca, una loca enamorada.
El mismo día que Eli escuchó a su tía decir unas palabras tan melancólicas y llenas de amor salió a pasear al mar como de costumbre, para despejarse un rato de pensamientos dolorosos, encontrándose frente al risco…ella miró el mar a lo lejos y suspiró, por un momento se le pasó por la cabeza el lanzarse y terminar ahí con su vida, ese pensamiento la hizo temblar, no sabía si por entusiasmo o por temor.
-Supongo que te estaré esperando con ansias- le dijo al risco - probablemente opte por el último día venirme a despedir de ti- se quedó unos momentos ahí.
...-🐙-...
En esos mismos días dentro del mar, Dam trataba de no fastidiarse con su preparación para convertirse en rey, a veces llegaba tarde a sus clases o se quedaba dormido causando que que su padre se enojara con él, y eso a su vez provocaba que sus clases fueran aún más tediosas; su hermana Ivonne no se quedaba atrás, porque tanto Dam como ella en ocasiones se molestaban o se hacían bromas, lo que conllevaba a un castigo para ambos, pero eso lo hacía aún más divertido para ellos, pues a pesar de que ella ya fuera mayor seguía teniendo un espíritu infantil con sus hermanos y solo con ellos.
-¡Dejen de jugar, este es un tema serio!- siempre les decía eso su padre o el tutor, pero parecía que solo se lo decían a los crustáceos y no a un par de jóvenes, porque a pesar de saber que podían ser castigados nada los detenía; siendo muy cansado para el rey tratar de lidiar con ambos, a veces dejaba que terminaran sus deberes un par de horas antes de que oscureciera porque ya sabía que la disciplina de ambos empeoraba después de ese tiempo.
Y mientras Eli daba su paseo, Dam se encontraba tratando de irse a escondidas con Nona.
-Nona Necesito que me prestes el collar- le dijo él a su tía abuela.
-Claro, pero ten cuidado porque tu padre se enfadará con ambos si se da cuenta- le contestó Nona dándole el collar y Dam se fue muy feliz. ¿Para qué era ese collar? fácil, para poder estar con los humanos sin que se dieran cuenta de que él era un sireno, daba la capacidad de convertir a las sirenas en humanos o viceversa, pero a Dam le gustaba colocarselo como pulsera.
-¡Ten cuidado cerca del risco!- Nona le gritó a Dam antes de que se alejara tanto como para ya no poder verla o escucharla, el chico no sabía a qué se refería con exactitud pero imaginó que lo decía por los humanos. Y como ya saben, ella veía los diversos fragmentos de futuro de su sobrino, en este caso optó por tomar el riesgo de hacer que él tomara un camino en específico, el resto dependería de él respecto la decisión que tomara después.
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