Narra Habib
Estoy en un vuelo hacia España y tengo mi teléfono en mis manos. Solo veo la foto que me envió Becky con esa sonrisa tan suya. A ella no le gusta que la llame así, prefiere su nuevo nombre Rannia, pero para mí siempre será mi niña tonta.
Verla como estaba ayer me hace sentir mal. Y es ese tipo de cosas las que me hacen poner una barrera entre ella y yo. Por eso siempre le repito que es como mi hermana menor. No es para decírselo a ella. Soy yo repitiéndome que debo verla como una hermana y no como esa mujer tan hermosa e independiente en la que se ha convertido. Aunque en ocasiones saca esa parte infantil que me encanta y que hace que quiera protegerla de todo y de todos.
Voy a ver a Catalina, así se llama ella. No es una relación nueva. Nos conocemos desde hace unos quince años aproximadamente cuando hacía unos negocios en Madrid. Ella es la encargada de un hotel de lujo en el que me hospedaba.
Tuve un problema con mi reserva y ella amablemente me ayudó. Desde allí comenzamos a hablar seguido y nos volvimos buenos amigos. De vez en cuando teníamos sexo, dejando claro que era sin compromiso. En algunas ocasiones ella viajaba a donde yo estaba y se había convertido en mi compañera de aventuras en algunos de mis viajes. Dejando claro que ninguno de los dos quería un vínculo serio. En realidad, era ella quien no quería compromiso y yo lo acepté. De todos modos, por mi ritmo de vida, es difícil tener una pareja estable.
Luego llegó Becky a mi vida y sucedió lo de su incidente. Los primeros tres años después de que reaccionara los dediqué a ella y a mi trabajo. De todos modos, Catalina en ese tiempo se había casado con un empresario catalán y me decía que estaba muy feliz con su vida de casada. Por lo que decidí alejarme para dejarla vivir esa nueva etapa en su vida, aunque siempre estábamos en contacto.
Ella sabe de Becky y la conoce, obviamente, como Rannia. Le dije que había tenido un accidente en auto y que era la hija de un amigo empresario que murió en dicho accidente dejándola sola sin nadie que viera por ella. Así que me había encargado de ayudarla estos años.
Sabía también que tenía sentimientos por ella y un poco de su situación. Hace unos dos años se divorció de su esposo y nos reencontramos. Debo decir que el matrimonio la había vuelto más hermosa y los años habían mejorado su aspecto. Las primeras veces que nos vimos solo hablamos y recordamos buenos momentos, hasta que un día pasó lo que estaba posponiendo: tuvimos sexo desenfrenado toda la noche y recordé lo bien que siempre la pasábamos al estar juntos. Después de eso, comenzamos a vernos con más frecuencia y, a pesar de no haber hablado con ella acerca de una relación más seria, me parecía importante decirle a Becky sobre Catalina. No me gustan las mentiras y menos con ella. Siento que ha sufrido tanto que no sería bueno ocultarle lo que está sucediendo.
He intentado muchas veces hablar con ella sobre nosotros, pero Becky siempre pone una barrera. Siempre cambia el tema o comienza a menospreciarse diciendo que ella es una mujer incompleta que no me puede dar hijos y un montón de cosas negativas hacia su persona. Así que, desde hace algún tiempo, ya no hablo con ella de una relación y he comenzado a tratarla como mi hermanita menor, cosa que tampoco le gusta y que ha ido aceptando poco a poco. Bueno, creo que nunca lo aceptará.
Si ella me diera alguna mínima esperanza de que podemos estar juntos, yo juro que la esperaría mil años si fuera necesario. Por lo que no sé cómo tomar lo que sucedió ayer. ¿Será que ella está intentando dar ese paso que le permita verme como su pareja o, por el contrario, está tratando de que me dé cuenta de que no hay posibilidad de que ella esté conmigo como algo más que amigos?
No sé qué hacer. Esos besos que nos dimos, escucharla gemir, sentir el sabor de su piel, sentí que eso fue lo mejor que me ha pasado en la vida, hasta que me puse brusco y ella me golpeó. Me tocó la barbilla y sonrió. De verdad que fue un gran golpe y esa patada me sacó inmediatamente de la cama. Eso significa que ha entrenado mucho últimamente. Mi niña ha crecido y ya puede defenderse sola. Nunca antes una mujer me había golpeado, pero dudo que cualquier mujer golpee de esa manera.
Me gustaría hablar con ella y preguntarle qué es lo que quiere, pero me da miedo que haga lo que siempre hace: encerrarse en su coraza y desaparecer, así como ignorarme por semanas.
Llegué por fin al aeropuerto y vi que ella estaba esperándome. Bajé del avión y la vi allí esperándome. Al bajar del avión, ella estaba ahí con una gran sonrisa. Catalina me abrazó y me dio un gran beso. En eso, sonó mi teléfono. Vi que era un mensaje de Becky: "Dale saludos a mi cuñada y dile de mi parte que te trate bien. Si te hace sufrir, le voy a enseñar lo que es el verdadero dolor".
-¿Qué cara? ¿Quién te escribió? -preguntó Catalina.
-Rannia -le enseñé el mensaje que envió.
-Ella te quiere, a su manera, pero te quiere. ¿Por qué dice que soy su cuñada?
-Le conté de ti. No suelo tener secretos con ella. Aparte de ti, es la única persona a la que le tengo confianza.
-Pero tú y yo no tenemos nada serio, ¿o sí?
-Creo que le dije que estábamos saliendo para ver su reacción y no fue lo que esperaba.
-Dale tiempo. Deja que asimile lo que está sucediendo y ya verás que si te quiere, ella vendrá a ti y tú me dejarás a mí -me guiñó el ojo y me tomó de la mano para que nos subiéramos al auto.
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Comments
Herlinda Luna
Me gustaría se dieran una oportunidad Beki merece amor
2024-07-08
1
Karen Fernandez
quien es beatríz
2024-03-22
0
Regina Gomez Duque
me gusta Catalina como amiga de Beatriz
2023-09-08
1