-¡aaayy! -Andrea se estira los brazos
-Un día genial, a tomar un rico café
Andrea salió de la cocina tomando café y rascándose la cabeza mientras se dirigía hacia la sala. Marcos salió del baño con una toalla roja rodeada a la cintura.
-¡Buen día! -saludó Andrea al sentarse en un sofá azul que había en la sala, mientras cruzaba su pierna derecha sobre su pierna izquierda.
Marcos sintió un viento fresco y se estremeció al oír esa pregunta. Volteándose, respondió a Andrea suavemente:
-Sí, pero regreso a las nueve. Envíame tu ubicación para entonces.
-Está bien. Estaré muy animada hoy. Que tengas una linda jornada. No te olvides de comprarme regalos de venida, ja, ja, ja.
-Gracias. Que también tengas un día agradable. Y espero un regalo de tu parte también.
Marcos sonrió y entró al baño. Obviamente, Andrea lo dijo en broma. Al oír un intercambio de regalos de parte de Marcos, ella sintió cosquilleos en el estómago y solo sonrió a Marcos, pues disimular le era fácil.
Ya estando en la mesa del restaurante en la planta baja del hotel, Marcos aún no paraba de admirar la belleza de su esposa. Ella lucía un vestido amarillo de falda corta hasta las rodillas y su maquillaje era simple. Unas zapatillas de correa de color negro y su cartera mediana de color negro. Un peinado recogido con la simplicidad del mundo, pero para el mafioso que se sentaba ante ella, era la mujer más bella del mundo. Andrea lo miró de golpe.
-¿Estás bien, Marcos? -Andrea apoyó su codo en la mesa y en su mano apoyó su mandíbula.
-Eh, sí, sí, solo me distraje con el pensamiento -le dijo Marcos al agarrar su toalla y acomodarse en la mesa.
-Esa reunión es de otros negocios, ¿cierto? -preguntó Andrea de manera directa y discreta.
-¡Eh! -Marcos quedó helado ante Andrea, pues ella fue muy directa y a la vez discreta.
-¿Sabes algo sobre eso?
-Sí, sé lo suficiente. Solo quiero pedirte un favor porque trataré algo similar.
-¿Cómo hablas del tema tan naturalmente y estás tan calmada? Entonces te seré sincero.
-No te pido explicaciones ni que te justifiques acerca de eso. Nos casamos, es normal saber de detalles, pero cada uno con su vida privada. No estamos como las demás parejas. Sin rodeos, por favor.
- Está bien - Marcos aclaró la garganta y miró fijamente a Andrea-. No sé cómo empezar.
- Te escucho. - Dudo que me diga sobre sus trabajos ilegales.
- En verdad, soy un CEO y todo eso lo gané honestamente, pero aparte de eso... tengo otra vida en la cual trabajo con cosas ilegales y si soy descubierto iré preso y no quiero involucrarte, ni a ti ni a mi familia.
Andrea se sorprendió con las palabras de Marcos, tragó saliva y, dando un suspiro profundo, se sentó bien y acomodó su vestido. Por su parte, Marcos creyó que ella no aceptaría vivir con él después de saberlo.
- Bien, si ese es el caso, usted debe ser más cauteloso y evitar sospechas, señor Acosta.
- ¿No estás molesta o algo? - preguntó Marcos con el corazón a mil por horas.
- ¿Por qué lo estaría? - Respondió Andrea al servir el jugo a su esposo y servirse así misma.
- Es que soy un mafioso y pongo en peligro tu vida y la de tu padre, dinero alguno lo paga.
- Es verdad, pero me gusta el peligro, soy una mujer joven que se casó por una deuda y gracias a eso está sacando provecho y logrará sus metas, soy libre y empoderada. ¿Ves algún otro problema, esposo?
- No, ninguno, no creí que estarías bien con esto, espero podamos estar en buenos términos siempre.
- Yo igual, como verás, tampoco soy recta e inocente, no hay problema con tu vida. Al final, no eres el único mafioso.
- ¿De qué hablas?
- Pues hay muchos mafiosos, asesinos y demás, no te sobrecargues la cabeza con qué dirán o si te aceptarán como tal.
- Gracias por ser una mujer increíble.
- De nada, en verdad me cuesta ser así de increíble siempre, ya sabes; a veces me enojo fácil ja ja ja.
- ¿Como ayer a la noche?
- Sí, así mismo.
Después del desayuno, Andrea y Marcos salieron juntos hasta el estacionamiento de enfrente del hotel. Marcos la abrazó y Andrea correspondió al abrazo.
- Hasta luego, cuídate mucho.
- Usted también.
Marcos le besó la frente a Andrea, quien sintió una sensación rara e inexplicable y solo sonrió y se despidió de Marcos con la mano derecha en movimiento y una sonrisa hasta que el auto con el chofer se perdió entre el tránsito. Desde una cafetería, dos hombres la observaban y la empezaron a seguir. Andrea llevaba detrás de ella a dos escoltas. A dos cuadras de la ciudad, vio a una joven pidiendo ayuda y se detuvo ante ella.
- ¡Hola!
- Hola.
- ¿Quieres dinero?
- Sí, lo que puedas dar estará bien.
- ¿Vives sola?
- Sí, ¿por qué?
- Necesito una acompañante, ¿te animas?
- Pero estoy sucia y sin buena ropa.
- Eso no es problema, ven conmigo.
- Bien.
Andrea regresó al hotel y subieron hasta su habitación. Allí, la joven se bañó y Andrea la ayudó a limpiarse bien y le ayudó a lavarse el cabello. Media hora después, la joven lució hermosa con la ropa y los zapatos que Andrea le regaló, el corte de cabello que Andrea le hizo y un toque de maquillaje. Era otra persona. La joven se miró al espejo y se emocionó.
-¡Muchas gracias! -la joven lloró ante Andrea, quien la abrazó.
-No es nada, ahora no dañes el maquillaje y vamos de compras.
-¿De compras?
-Sí, yo estoy de luna de miel y estas son mis vacaciones.
-¿Y su esposo?
-Tuvo una reunión imprevista, pero estará de vuelta a las nueve. Tengo unas horas para comprar sin él.
-¿Él es muy estricto?
-No me refiero a eso. Con él me cuesta elegir lo que quiero. Es como una presión constante que me impide ser libre.
-¡Oh!, entiendo.
-¿Cómo te llamas?
-Bianca.
-Bianca, ¿y tu apellido?
-No lo sé.
-¿Sabes tu edad?
-Diez y nueve.
-¡Genial! Soy Andrea Vera, esposa de Marcos Acosta. Estos dos son mis escoltas debido a que mi esposo quiere estar tranquilo.
-Entiendo. ¿De dónde es usted, señora?
-¡Ay!, no me digas señora. Soy joven y no llego a los treinta años. Soy de Paraguay, el país vecino. Me alegra conocerte, Bianca.
-Igualmente, señorita Andrea. ¿Por qué me ayudó?
-Pues tengo amigos que estaban en esa situación y entre nosotros nos ayudábamos. Hoy, todos somos personas con una vida normal: trabajo, hogar, familia. Y eso es lo que todos necesitamos: una mano amiga que nos ayude a seguir adelante y cumplir nuestros sueños.
-Eres muy amable y humilde.
-¡Gracias! ¿Chicos, oyeron eso?
-Sí, señorita Vera.
-Sí, jefa.
-¡Ay!, tengo una idea, Bianca.
-¿Cómo?
-Pues como ahora lo haces. Serás mi asistente personal. Me acompañarás cuando te llame y me ayudarás en cosas simples mientras estudias y te formas en algo que quieras.
-Eso es demasiado, señorita. Usted ni me conoce.
-Pues todos somos desconocidos hasta que nos conocemos. No pierdes nada. Ya no vivirás en la calle.
-Está bien, acepto.
-De la documentación nos encargaremos nosotros. Desde ahora eres mi prima. Mi tía es tu madre.
-De acuerdo.
-Tu mamá se llama Ramona y tu padre Francisco. Más adelante sabrás todo. Hoy, a comprar cosas.
Así las horas pasaron y ambas se divirtieron. Para Andrea y Bianca fue algo nuevo. Cuando se sentaron en una cafetería, Andrea pidió que uno de los escoltas la acompañara hasta cerca del baño y avistó a los dos espías.
"Presta atención, desde que salimos nos siguen dos hombres y justo ahora están comprando en la tienda de juguetes. Los quiero capturados cuando pasemos por la calle de pasillo estrecho de camino al hotel."
"¡Como ordene, señorita!"
Luego de salir del baño, Andrea y Bianca seguían con sus compras al hotel y, tal como ella pidió, fue hecho. Los guardias capturaron a los espías y ellas entraron al hotel y dejaron sus cosas en la sala. Salieron nuevamente a comprar para el almuerzo.
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Updated 67 Episodes
Comments
Sol Cito
andrea se que es muy buena con los que se merecen es pero que está chica no la traicione
2023-09-14
1
Arely Hernández
disculpen k es un ceo
2023-06-04
0