Andrea frunce el ceño y camina hacia el sujeto que ya estaba temiendo por su vida al verla caminar elegantemente hacia él después de haber dejado a un lado el cuerpo de su camarada.
-¿Cómo pudiste interrumpir mi cena y destruir mi habitación? Estoy muy, muy molesta. Aunque discuta con mi esposo, no llega ni al veinte y cinco por ciento de lo furiosa que estoy justo ahora.
Andrea agarra el pedazo del cristal del reloj de pared que estaba esparcido por el piso al lado del sofá negro y corta el rostro del sujeto mientras metía un pedazo de la camisa del mismo en su boca para evitar ruidos y clava el cristal en su mejilla izquierda al terminar el corte. Marcos queda atónito al verla hacer tal cosa.
-¡Linda!
-Mm
-¡Cuidado con lastimarte los dedos! Usa algo más seguro.
Marcos se acerca a Andrea por detrás y le agarra de la mano quitándole el cristal roto.
-No tengo nada parecido, querido.
-Eso no es problema, tenemos cuchillos en la mesa, ¿puede ser?
-Es perfecto, no es puntiagudo, así la tortura será un éxito. Me gusta tu idea.
Marcos se levanta y sonriendo se acerca a la mesa de ellos y agarra el cuchillo de la mesa del lado de la silla de Andrea y lo limpia con papel toalla y regresando a donde Andrea le pasa el cuchillo. Andrea agarra el cuchillo con una mirada asesina hacia el sujeto y sonríe al acomodar sus cabellos hacia atrás.
-Interesante, me dirás quién te envió.
-¡¡No te lo diré!!
El sujeto tiembla y la mira con los ojos estallados, Andrea sonríe y le corta más la herida que tenía en la pierna izquierda con fuerza, ya que el cuchillo era poco filoso y no tenía punta. El sujeto grita de dolor y se retuerce suplicando que Andrea pare de cortarlo bruscamente.
-¡¡Te lo diré todo!!, detente.
-Je, je, je, ok, fue bueno entrar en reunión contigo, caballero anónimo.
-Eres una lunática.
-Así es, ahora habla.
El sujeto le cuenta todo desde el principio y Marcos estaba maravillado con la facilidad en que su esposa quitó tal valiosa información y además logró saber cada detalle del enemigo, incluyendo su nombre real. Andrea se levanta y eleva su cabeza y, tronando su cuello, mira fijamente a Marcos, quien estaba admirado con la belleza de su esposa, aun llena de salpicaduras de sangre.
-Ya he terminado con la interrogación, ahora encárgate de los cuerpos. Me iré a sentar en la silla junto a la mesa para esperarte y terminar nuestra cena.
Marcos se percató de que el sujeto estaba muerto y preguntó a Andrea:
-¿Por qué lo mataste?
Andrea se detuvo sin mirar a Marcos y le respondió:
-Si lo dejáramos vivo, lo torturarían y matarían a toda su familia. Dime, señor empresario, ¿pagarías a un empleado que no trabaja en tu empresa?
Marcos tragó saliva y respondió dando un suspiro continuo:
-No, no lo haría.
-Exacto.
Andrea agarró el papel toalla de la mano de Marcos y limpió el cuchillo mientras se dirigía a la mesa. Por su parte, Marcos sacó su celular y llamó a sus escoltas para limpiar el lugar y eliminar todas las evidencias.
Mientras Marcos hablaba con sus hombres, Andrea solicitó a través de un mensaje de texto información sobre los nombres mencionados por el asesino que ella mató y sonriendo esperó a su esposo para que así terminaran la cena, observando la bella ciudad y sintiendo la suave y fresca brisa.
Como todas las personas importantes en este mundo tienen sus puntos débiles, ya sea uno solo o más, Marcos y Andrea no eran ninguna excepción, pero ambos tenían algo en común: ninguno demostró hasta ahora su punto débil. Según los enemigos, ellos son fríos y desalmados.
Marcos jamás demostró interés en mujer alguna y cuando secuestraron a su única hermana, él ni demostró rasgo de tristeza, era como si lo hubiera planeado él mismo.
Andrea ama su profesión de asesina y nadie sabe de la existencia de su padre y en ningún momento demostró sentimientos hacia ningún hombre, excepto su padre. Pero ambos fingen no quererse ante la sociedad debido a las deudas de su padre, lo cual a ella le conviene.
Andrea y Marcos terminan la cena y Andrea se levanta de la silla, y Marcos se inquieta.
-¿Te sientes mal, Andrea?
-No, prepararé mi bañera y mi pijama.
-Bien, estaré en el escritorio. Si necesitas algo, solo llámame.
-De acuerdo, con permiso.
Andrea se dirige a la habitación y Marcos se desploma en la silla, dando un suspiro profundo. Se toca la cabeza en estado de preocupación.
Andrea entra al baño y se toca el pecho, suspirando al deslizarse por la puerta en dirección al piso. Sus cabellos cubren su cara mientras recuerda las palabras de Marcos:
-¡Linda!, ¿Te sientes mal, Andrea?
-Su voz es tan cálida y su mano, su mano
-¡No puedes confiar en la Andrea!
Andrea se levanta y se repone, empezando a prepararse para su baño. Marcos pensaba en cada expresión de Andrea:
-¡Querido! -Andrea voltea a verlo.
-¡Mujer! ¿Qué me haces? Si me enamoro de ti, ¿estarías bien?
Marcos se levanta y se dirige a la sala, agarra el teléfono blanco que estaba sobre el mueble de vidrio y llama a la recepción:
-Buena noche, ¿en qué le podemos ayudar?
-Buena noche, envíe al mozo a que venga a recoger los utensilios de la habitación, por favor.
-En unos minutos estará ahí el mozo, señor.
-Bien.
Marcos cuelga y se dirige al escritorio. Una hora después, se dirige a la habitación y Andrea estaba apoyada en el marco de la ventana observando la noche con sus cabellos aún mojados. Marcos se acerca a ella:
-Te resfriarás si sigues así.
-¿Por qué lo dices?
-Tu pelo aún está mojado y la brisa es más fría de la que estás acostumbrada en Paraguay.
Andrea se reincorpora y se voltea, quedando a medio metro de Marcos:
-¿Entonces secarás mi cabellera?
-Lo haré.
Andrea queda sorprendida con la respuesta de Marcos, no esperaba un sí del frío y perverso CEO.
Marcos se dirige al baño, agarra el secador de pelo y regresa a la habitación:
-Siéntate en la cama y déjame ayudarte a secarte los cabellos.
-Bien.
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Comments
Sol Cito
mmmm buena ambos parese que se están enamorando pero no lo quieren admitir
2023-09-14
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