Celian había tenido razón, luego de dos días de viaje llegaron a un lago donde el cielo y las montañas se reflejaban mutuamente.
- Descansaremos aquí - Zul buscó una roca en la cual sentarse bebiendo los últimos sorbos de agua.
Mientras Lyr se detuvo frente a el lago, girando en círculos las manos el agua comenzó a arremolinarse.
Sire quien cargaba una de las bolsas de suministros casi vacías, recogió piedras para crear un círculo en el cual preparar el fuego y calentar la comida.
El salpicar de las gotas de agua le llamó la atención, a medida que pasaban los segundos los peces comenzaron a reunirse en el remolino. Cuando Lyr consideró que eran suficientes agitó las manos arrojando todos los peces fuera del lago.
Ymat quien estaba a un par de metros gesticuló con las manos, apilado los peces uno sobre el otro, permaneciendo completamente inmóviles.
- No pienso destriparlos - aclaró Ika -. El olor se te queda pegado por días.
- Voy a buscar agua - dijo Alar recogiendo las bolsas vacías\, ignorando cualquier mirada.
- Yo\, voy a ayudarlo - Hilme que parecía completamente agotado\, fue más rápido que Alar para llegar al lago.
Ostir buscó un lugar donde poner la base del campamento, sin importarle cualquier otra situación.
- Celian\, como el descubridor del pez nadador\, te dejare el honor de ser el encargado de destriparlos - dijo Ika lanzándole un cuchillo\, el cual no tuvo más opción que atrapar en el aire.
- Puedo ayudar con eso - Sire extendió las raíces\, que ingresaron en las bocas de los peces\, mientras otras los sujetaban por la cola\, arrancando las entrañas de un solo tirón.
- Eso fue fascinante y asqueroso - dijo Ika intentando no vomitar por el olor -. Te sugiero que no vuelvas a hacer eso frente a una mujer\, o jamás conseguirás una pareja normal.
Lyr agitó las manos, arrojando las entrañas nuevamente al lago.
- Hay que apresurarnos\, no sabemos si alguna criatura sentirá el olor a sangre - Zul ordenó\, mientras permanecía sentado.
Todos observaron los alrededores por un momento buscando alguna señal de vida, escuchando únicamente el sonido del viento chocando con las montañas.
Como era costumbre Ostir y Sire fueron los primeros en hacer guardia esa noche, las lunas eran brillantes permitiendo una vista clara de los alrededores.
- Me gusta este lugar - susurró Sire - es muy tranquilo.
- En eso tienes razón\, tal vez en el futuro puedas levantar tu propio asentamiento en un lugar como este.
- Creí que los asentamientos los designaba él Dux Maggies.
- No estamos en los territorios del Vicus de Maél Solaris\, nuevas tierras\, nuevas reglas.
- Si\, puede ser\, sin servus\, sin acus\, sin reglas\, sin obligaciones...
- Te estás revelando niño - susurró intentando contener una carcajada - ¿Se te ha subido el poder a la cabeza?
- No\, no... no estoy seguro de lo que estoy haciendo - Sire observó el lago que parecía fundirse con los cielos estrellados -. Yo creí que... pensé... porque dijiste... - los ojos del niño se llenaron de lágrimas\, sin entender el motivo\, respirando profundamente contuvo aquello que quería salir.
- Aun eres joven\, es normal estar perdido\, hacer cosas por impulso y arrepentirse al descubrir que no era lo que queríamos lograr o deseábamos obtener. Vamos\, lo que logras hacer con esas raíces es asombroso...
- No tuvo otra opción - dijo Sire entre sollozos -. Me eligió porque no tuvo otra opción\, y si se equivoca\, si me equivoco y lo arruino todo\, si no puedo volver a casa...
Ostir abrazó al niño intentando consolarlo.
- Pasará lo que tenga que pasar. Lo importante es seguir adelante\, Sire\, si quieres volver a casa debes seguir adelante. Jargal siempre dice que no hay que pensar en las cosas que no pasaron\, y estoy seguro que estamos haciendo todo lo posible para volver a casa.
- Lo siento\, no sé qué me pasó - Sire secó las lágrimas con sus mangas\, mientras volvía a respirar con normalidad.
- Esta bien\, si me necesitas estoy para apoyarte - Ostir le alcanzó una bolsa de agua para ayudar a calmarse.
- Iré a lavarme la cara - él niño rodeo la fogata mientras Ostir asentía.
El terreno rocoso lo hizo caminar con cuidado para no tropezarse, los brillantes anillos que rodeaban el mundo comenzaron a ocultar las lunas lentamente, el reflejo del cielo en el lago dejó a Sire sin palabras, arriba y abajo, eran lo mismo.
Tomando el agua fría entre sus manos mojó su rostro, manteniendo la atención en como los anillos cubrían por completo la última luna, volviendo a ponerse de pie una oscura neblina comenzó a elevarse desde el lago, borrando los cielos reflejados.
- ¡Regresa rápido! - gritó Ostir - ¡Ve a la carpa!
El grito lo devolvió a sus sentidos, rápidamente dio media vuelta corriendo a la carpa donde el resto de los miembros comenzaron a salir.
Lyr e Ymat fueron los primeros en darse cuenta de la neblina volviendo sus rostros pálidos.
Tropezando con una piedra invocó la raíces para evitar caer e impulsarse más rápido, con todo el grupo formando un círculo, los tres Motus observaron en diferentes direcciones, acumulando poder en caso de necesitar lanzar hechizos.
La noche fue cubierta por una espesa neblina oscura que les hizo sentir escalofríos.
- ¿Alguien puede ver algo? - susurró Zul.
- Debimos agruparnos cerca de la fogata - dijo Lyr chasqueando la lengua.
Sire activo su effigies, extendiendo las raíces a su máximo alcance, como delgados hilos cubriendo todas las direcciones, los segundos pasaron mientras la neblina era más espesa asfixiando al grupo.
El castañeteo de unos dientes fue lo único que pudo escuchar mientras todos estaban preparados.
Concentrado completamente en sentir las raíces pudo detectar las vibraciones de las piedras.
- Algo se acerca\, las piedras están vibrando.
El sonido de alguien tragando saliva, y el repiqueteo constante de aquellos dientes genero más tensión en aquella niebla oscura.
Aumentando el temblor de las piedras, Sire extendió las manos dejando salir raíces tan anchas como sus brazos, cientos de ellas al mismo tiempo, indicando al grupo la dirección del ataque.
Lyr liberó la cúpula de protección que brillaba en un halo blanco que iluminó los alrededores, un chillido agudo y ensordecedor los mareó por unos segundos, una gigantesca mano de nueve dedos de carne podrida y huesos que sobresalían como púas, intentó aplastarlos repetidamente.
La criatura tenía las raíces incrustadas en el pecho, donde los cadáveres esqueléticos eran triturados con cada contracción, con unos siete metros de altura y arrastrando una larga cola serpentina que se perdía en la oscuridad, el único brazo que tenía fue levantado lentamente para volver a golpearlos y la cabeza era un bulbo de bocas carnosas que emanaban sangre espesa y oscura.
Lyr apretó los dientes al soportar el peso de aquel golpe.
Ymat respiro profundamente soltando una bocanada de fuego apuntando a la cabeza.
Zul dibujó un círculo con el brazo izquierdo, generando un aro de chispas eléctricas, al dar un golpe de puño con la derecha en el centro, un rayo de un metro de diámetro golpeo directamente la cabeza de la criatura, haciéndolo explotar en carne chamuscada.
Las raíces de Sire se retrajeron al sentir el impacto de la corriente, con el cuerpo electrificado quedo inconsciente.
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