El barranco tenía unos treinta metros de alto, las paredes de piedras se erguían a los costados del riachuelo, saltando entre las rocas siguieron descendiendo de la montaña.
Dirigiendo el grupo estaba Zul, que había inspeccionado un camino seguro hasta cierto punto, luego de varias horas de marcha, se detuvieron frente a una cascada.
- Es aquí - señaló Zul\, mientras Lyr e Ymat observaban el precipicio.
- Eso son más de 50 metros - Lry analizó los alrededores\, las montañas tenían algunos arbustos dispersos y un terreno inclinado en las zonas más lejanas.
- No hay otro camino\, la montaña es muy empinada\, y muchas piedras están sueltas. Estuve revisando esta zona por varios días y este es el lugar más seguro para descender.
- ¿Cómo haremos eso? - Lyr miro a Ymat esperando que este tuviera una idea.
Zul se encogió de hombros,
- Puedo intentarlo - dijo Sire - Maél Solaris me enseñó a escalar montañas.
Sin otro plan en mente los Motus se hicieron a un lado, dejando espacio para el niño.
Las raíces brotaron de la espalda, sujetando una de las rocas que sobresalía del precipicio, el resto de las raíces se esparcieron como una marea de serpientes clavándose entre las grietas de las rocas.
- Buscaré una forma de descender primero - todos habían dado unos pasos atrás completamente asombrados por aquel espectáculo peculiar.
Cientos de raíces se deslizaban por cada roca envolviéndolas y luego tirando de ellas para asegurar que estas no se desprendieran, otras ingresarían en las grietas para luego crear algunos nudos dando un lugar de apoyo, a medida que descendía por un costado de la cascada, iba recordando cada tramo recorrido, las raíces podían extenderse un total de veinte metros y una raíz nueva aparecería cada día del tamaño del anchor de un dedo, las cuales se ensancharían o adelgazarían dependiendo del arbitrium que Sire les inyectara.
Para obtener un camino seguro, buscó dentro de un radio de cinco metros, luego de varios minutos de un lento descenso llegó al final de la cascada, el grupo aún permanecía al borde expectante de los resultados, esta vez el ascenso fue más rápido, con cada lugar en el cual aferrarse asegurado no hubo problemas para regresar.
- Ya tengo un camino seguro. ¿Quién quiere descender primero?
- Yo - dijo Ika\, haciendo a un lado a Zul\, quien casi cae al precipicio.
- Bájala primero antes que termine arrojándola yo mismo - dijo Zul luego de aferrarse a Lyr\, haciendo que ambos perdieran el equilibrio.
No hubo objeción alguna por parte del grupo, no hizo falta una gran perspicacia para darse cuenta que el resto aún tenía algunas dudas.
Ika caminó hacia Sire con los brazos abiertos, antes que ella pudiera abrazarlo fue rodeada por las raíces en la cintura y el estómago, levantándola unos centímetros sobre el suelo.
- No te asustes y mantén la calma - Sire no supo si se lo decía a la mujer o a él mismo.
El cuerpo de Ika fue suspendido en el aire mientras descendían, era mantenida en posición vertical mirando a Sire.
- ¿Puedes girarme de costado y boca abajo? - dijo Ika.
- Maél Solaris me enseñó que lo mejor es mirar arriba para evitar el vértigo\, y mantener una posición vertical ayuda a reforzar cierta sensación de seguridad.
- No te preocupes por mí\, mientras que no me sueltes estaré bien. Hazme ese favor - respondió con una sonrisa expectante.
Sire detuvo el descenso, girando el cuerpo de Ika boca abajo, ella extendió los brazos con el viento rozando su cara.
- Así se siente volar. Una vez leí un pergamino donde Motus Bran aseguraba que los pájaros usan la resistencia al viento para volar\, para probar su teoría creó unas alas de hierro recubiertas de pieles de bestias que generaban la resistencia al viento\, luego buscó una zona ventosa con un precipicio de unos 30 metros para saltar desde la cima.
- ¿Logró volar?
- Por unos instantes... fue él quien inventó la silla de ruedas\, luego de ese experimento.
Una vez completado el descenso, dejó a la joven en unas rocas a un costado de la cascada, regresando a la cima para ayudar a los demás.
El último en descender fue Carnalis Alar, quien sujetó con fuerza las raíces, prefiriendo el método seguro.
Una vez todos reunidos, eligieron seguir la corriente y buscar un lugar donde levantar un campamento antes del atardecer.
El basto terreno era silencioso y solitario, no encontraron otros rastros de vida en kilómetros, a veces algunos pájaros rondarían los cielos perdiéndose entre las bajas nubes.
Cada vez que retomaran la exploración, se detendrían para observar desde una zona elevada si existía algún peligro más adelante o siguiéndolos, sin embargo todo lo que descubrieron era un vasto terreno vacío lleno de piedras y musgos.
Cada día era igual que el anterior, lo sucedido en Galza parecía haberse olvidado y el aburrimiento se volvió algo normal en aquella semana.
Recargando las bolsas de agua, Carnalis Celian hizo un gesto para que el resto del grupo se acercara.
- ¿Un pez? - dijo Ika estando algo decepcionada\, apenas tenía el tamaño de un pulgar\, no le parecía suficiente ni como reserva de alimento.
- Si\, un pez\, nadando contra corriente - explicó Celian como si eso respondiera alguna pregunta\, el resto permaneció en silencio sin comprender el punto -. Los peces nadan rio arriba cuando van a desovar\, una vez que empiece la época invernal\, las lluvias aumentaran el caudal de los ríos permitiendo a los peces nadar rio arriba - el grupo siguió en silencio esperando que revelara el gran misterio -. No ha llovido en varias semanas y aún falta un mes y medio para la llegada de las gélidas\, lo que significa que debe haber un estanque de peces rio abajo.
- Tanta expectativa para eso - dijo Ika decepcionada.
- ¿Crees que un pez como ese puede saltar sobre una cascada o un barranco? - replicó Celian algo indignado por las miradas llenas de decepción -. Si seguimos el curso del agua lo más probable es que encontremos un descenso directo de la zona montañosa\, hasta un lago o rio donde algunas bestias debería acercarse a beber agua.
- En pocas palabras\, seguir la corriente - Alar puso los ojos en blanco -. Jamás lo habríamos deducido.
- De hecho\, poder deducir todo eso de ver a un simple pez nadando\, habla de tu alta capacidad de análisis - dijo Carnalis Hilme dando una palmada al hombro de Celian\, él cual lo sintió más como una burla\, que una felicitación.
- O que estas necesitado de atención - agregó Ika.
Los Motus prefirieron permanecer en silencio continuando el descenso.
Sire observó los cielos, esto era lo más cerca que estaría de las nubes, donde la paz cubría esa parte del mundo.
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