El movimiento lento del carruaje le advirtió a Sire de la llegada al asentamiento, en la entrada el rostro fatigado de dos ancianos era claramente visible desde la distancia.
La voz de alto seguido de los pasos uniformes en dirección a la caravana lo alertó.
- Bienvenidos - la voz era suave\, casi susurrante -. Son el último grupo en llegar.
- Lo somos - respondió Carnalis Pryll.
- Por favor acompáñenme\, los llevaré con el resto de los miembros.
El grupo se miró desconcertado, por lo general serían los miembros del Acus quienes le darían la bienvenida. Avanzando por el pequeño asentamiento algunas chozas estaban destruidas y el ambiente era tenso, lleno de un malestar palpable.
- ¿Qué paso aquí? - Val\, apretó su bastón con fuerza\, mientras la gente comenzó a cargar los suministros en los carruajes sin esperar a que estos ingresaran.
- Tuvimos un ataque hace cuatro días\, Motus Lyr es más apto para responder sus preguntas.
A medida que seguían avanzando Sire sintió el olor de las hiervas y la sal, junto al hierro que le recordó a uno de los rituales.
La caminata los llevó hasta el templo donde un lado de la pared estaba derrumbado con marcas de quemaduras entre los escombros.
Atravesando el gran salón llegaron a donde se guardaban los alimentos, el lugar no contenía ningún barril o cajón, solo un grupo de personas recostados en el piso cubiertos por vendajes.
Los ancianos abandonaron el lugar, luego de informar de su presencia.
- Motus Lyr\, Motus Ymat.- Pryll intentó continuar con el saludo pero las palabras se le atoraron en la garganta al sentir el olor a sangre y ungüento.
- Bienvenidos - Motus Lyr asintió con la cabeza\, estudiando a cada uno de ellos en silencio\, mientras Motus Ymat ayudaba a uno de los heridos a beber un poco de agua -. ¿Avanzaron durante el viaje?
- Si - susurró Pryll\, consiente que no era el ambiente ideal para hablar de ese tema.
- Vamos a un lugar más privado\, les contaré todo lo que pasó.
- ¿Puedo quedarme a ayudar? Aprendí medicina en el templo.
Ymat miró al niño asintiendo con la cabeza.
Sire era consiente que todos los templos tenían el mismo diseño y las cosas se guardarían en los mismos lugares.
El hecho que la gente estuviera tan ansiosa por marcharse demostró el estado trágico de este lugar.
El recuerdo de cuando Khala lo regañaba por no apresurarse a tratar con los pacientes, lo impulsó a querer ayudar a los heridos más cercanos.
El cuarto que una vez contuvo estantes llenos de pergaminos, no era más que un espacio vacío y polvoriento.
- Afortunadamente me dejaron algunas sillas - él hombre aparentaba unos 50 años\, de cabello y barba canosa con ojos marrones oscurecidos por el cansancio\, dejándose caer sobre la silla con el peso del mundo encima -. Hemos perdido 19 miembros del Acus\, 9 Carnalis y 10 Renatus. Motus Zul y 5 Carnalis nos esperan en el paso de Olgat... -. Susurró algo más\, que no pudieron escuchar con claridad.
La habitación permaneció en silencio por varios segundos.
- Vinieron por nosotros\, ignoraron al resto del asentamiento y nos atacaron durante la noche - susurró Lyr bajando la mirada.
- Las bestias feroces no actúan de esa forma - analizó Tarf.
- No fueron bestias feroces - extendió una mano señalando a Tarf\, dando unos pasos inclinó la cabeza esperando ver los recuerdos de esa noche.
La conexión duró unos segundos, al terminar de digerir las imágenes tenía lagrimas recorriendo las mejillas, respirando con dificultad se acercó a la ventana para tomar aire.
- Hermano - Kart puso una mano sobre su hombro - sin importar lo que sea...
- Lo superaremos juntos - Tarf tocó la frente de su hermano transmitiendo el recuerdo.
Pryll dio un paso al frente, Lyr extendió la mano nuevamente.
- Muéstrale a los demás. Necesito un descanso.
Pryll sintió el mundo cambiar, una larga mesa llena de comida estaba frente a ella, el ruido de las risas y palabras inundaron el salón iluminado por las antorchas.
Lyr estaba en la cabeza de la mesa junto a Ymat bebiendo un poco de vino.
Todos los miembros habían llegado hace un mes y ahora disfrutaban de un merecido descanso luego de ayudar al asentamiento con los preparativos para abandonar la región.
Antes de terminar la cena un grupo de jóvenes abandono el salón, Ymat negó con la cabeza mientras Lyr solo se encogió de hombros, no era raro que los jóvenes buscaran otras formas de diversión durante la noche, especialmente los Carnalis que pasaban la mayor parte del tiempo luchando con sus impulsos.
Una extraña neblina ingresó por los ventanales oscureciendo el salón, mientras un escalofrió le recorrió la espalda.
Las siete rendijas de los ventanales apenas dejaban espacio para atravesar una mano, el salón enmudeció por aquella neblina que cada vez impedía más ver con claridad.
La mirada de un depredador asechando en las sombras hizo que todos pusieran la guardia en alto, la respiración pesada de un ser gigantesco retumbó en el salón, el aliento putrefacto y sangriento de un ser desconocido congeló el salón.
Un mal presentimiento brotó por cada poro de Lyr, convocando su halo de arbitrium dio un salto hasta estar frente al ventanal que fue destruido por las fauces formadas por huesos incrustados en un ser deforme de carne podrida.
La barrera le ayudó a soportar el ataque, pero los escombros volaron en todas direcciones golpeando algunos de los miembros antes que pudieran estar completamente preparados.
El cuerpo de Ymat brilló envuelto en un aura purpura, con un rápido movimiento lanzó una bola de fuego que golpeo a la criatura en un costado, despejando parte de la neblina.
La cabeza carecía de ojos, siendo una aglomeración de fauces con huesos sobresaliendo en todas direcciones, la criatura retrocedió antes de recibir un segundo golpe, tanto Lyr como Ymat dudaron en salir, no sabían si existían más criaturas como esas en el exterior o si volvería a lanzar otro ataque.
El ser tenía un diámetro de tres metros y se extendía en la profunda oscuridad de la neblina, antes de poder tomar una decisión la criatura se dividió en tres, ingresando nuevamente por el hueco en la pared.
Lry apretó los dientes liberando todo el arbitrium acumulado en el interior, con un gesto de las manos dibujó dos círculos en el aire creando una cúpula que protegió a los presentes que se estaban recuperando del ataque inicial.
Ymat respiró profundamente para luego escupir una llamarada de fuego, el chillido agudo los ensordeció, pero no detuvo las llamas y la criatura a pesar de estar quemándose siguió empujando la cúpula intentando romperla.
Aquellos que pudieron soportar el grito lanzaron sus hechizos, flechas de fuego, hielo, rayos, golpearon a las criaturas las cuales no dejaron de arremeter contra la barrera, antes de que alguien pudiera encontrar una solución, las criaturas se desvanecieron en la nada junto con aquella neblina.
Pryll salió de aquel estado, el mundo volvió a ser luminoso, pero eso no la hizo sentir segura.
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