—Escucha, creo... que en primer lugar deberías disculparte y luego, ir con la verdad.
—No tienes que darme órdenes, niño bonito.—dice Zyan.—Y no quiero disculparme, no lo haré. Nunca.
—Amigo, sinceramente... estás haciendo muy mal las cosas, estás yendo demasiado lejos.—le digo con el corazón un poco apretado.—Esa chica, es diferente a las demás, debes ir con la verdad.
—Daniel, recuérdame porqué hago esto.—dice bebiendo un vaso de whisky.
—Porque eres un imbécil que solo sabe velar por él mismo y estás obsesionado con el dinero. Me cansé, Zyan. Le contaré todo, si no haces algo antes.
Termino de decir aquello y me suelta un puñetazo en el rostro.
—Detente, deja ya de tratar de decirme que hacer. No eres mi hermano, Daniel. Ahora vete.—dice enojado.—Y si quieres a esa mujer, ve a acostarte con ella. Por algo la defiendes tanto, ¿no?. Te gusta. Ve y acuéstate con esa perra cazafortunas.
Es aquí, cuando le devuelvo el puñetazo.
—Eres un maldito imbécil, Zyan. Que simplemente hayas quedado trastornado después de esa tragedia, no te da el derecho de usar a la gente ni de hacerlas ratas de tu propio laboratorio. Ya no te reconozco, amigo.
Salgo de su despacho algo decepcionado, es allí que veo subiendo las escaleras a Ariana preocupada.
—¿Está todo bien?. Dios, mío. ¿Qué pasó?.—pregunta, pero yo no puedo si quiera mirar su rostro.
Paso de ella y me voy a casa.
Ni idea que pasó...
Entro al despacho de Zyan y lo veo tirado en el piso.
¿Debería ayudarlo?.
—¿Qué miras?—pregunta con la mirada fría.
—¿Estás bien?. Digo, estás herido. Voy por el botiquín.—digo dándome la vuelta a lo que él pega un grito.
—¡No traigas nada!. Vete.—dice enfurecido.
Le miro con lástima y me marcho.
Apenas se marcha comienzo a llorar desconsoladamente.
No saben, ellos no saben nada. Ellos no lo entienden, ellos jamás van a sentir lo que es perderlo todo.
Después de todo ese llanto, se convierte en ira. Aprieto mi puño, me dirijo al auto y manejo hasta la atención de mi psiquiatra.
—Señor Zyan, ¿como le va?. ¿Que lo trae por acá?.
—Golpeé a mi mejor amigo, me trató de imbécil y me dijo que el hecho de que haya quedado trastornado después de lo que me pasó no me da el derecho de mentir y hacer todo lo que he hecho.
—¿Podrías decirme que desencadenó eso?, ¿que sentiste?. —pregunta.
—Es sobre mi esposa, bueno...una mujer. Ella es una mujer que solo le importa el dinero y Daniel la defiende a muerte. Me enojó que la defienda tanto y que me diga que hacer. Reaccioné por impulso y lo golpeé.—confieso.
—Estás de nuevo desconfiando de cada mujer que llega a tu casa, ¿verdad?. Zyan, creo que es momento de hablar de ello. Has evitado el tema, pero me siento en la necesidad de ayudarte. Cuéntame, ¿por qué piensas que toda mujer es interesada?.
—Es complicado, pero me siento preparado para hablar de ello.—respiro profundo y comienzo a hablar.—Mi madre...ella era una mujer muy peculiar. Si mi padre no le daba dinero, ella le robaba e incluso inventaba enfermedades solo para obtener dinero. Lo que no podré superar nunca, es que esa mujer anda feliz de la vida mientras que mi padre y mi hermano fallecieron en aquel incendio. Se quedó con el dinero del seguro de ambos y yo, me quedé con nada.
Después de unos años, cuando cumplí la mayoría de edad y apelé a ser CEO de la empresa de mi padre, mandé a investigar lo que realmente sucedió aquel día...el incendio fue provocado.
No es que yo piense que todas las mujeres son iguales, pero debo desconfiar. Tengo que desconfiar.
—Me has comentado de muchas mujeres, ¿intentaste tener alguna relación con ellas?.—pregunta mi psiquiatra.
—No, les hago una prueba y si no la pasan, las elimino de mi vida. Creo que no le he contado sobre esa prueba...en qué consiste y que he hecho.
—Soy todo oídos, Zyan.
—Bueno...lo que pasa es que, yo me hago pasar por mi hermano Caleb, él cual está discapacitado por el incendio. Ellas con quién deben tener una relación es con él, después yo me meto allí. Siempre terminan queriendo algo conmigo, porque después les confieso que Caleb por su condición no va a poder tener ningún beneficio por parte de la empresa.
—No soy quien para hacerle un juicio de valor a tus métodos.—suspira el hombre.—Zyan, ¿y que ha pasado con la última mujer?. Encuentro que te ha causado conflictos. Hace mucho tiempo que no te descompensabas así. ¿Qué opinas de ella?.
—Es diferente. Me refiero a que, con ella estoy casado. No es algo como las demás, pasajero. Solo quiero que se divorcie de mí. Con ella estoy amarrado, con las demás no.
—Pero, ¿que opinas de ella?. ¿Cómo es?.
—Ella es demasiado diferente a las demás, no sé explicarlo. Eso es lo que me da rabia y me enoja mucho, que a pesar de lo que he hecho, ella sigue ahí. Vela por Caleb, lo cuida, hace que Caleb se sienta querido.
—Y Caleb eres tú. Entonces, tu te sientes querido por ella, algo que no pudiste experimentar con las demás. Yo creo que, lo que te enoja y te hace sentir confundido es que ella si hace que te sientas bien.
¿El trato por parte de ella es diferente cuando eres Zyan o Caleb?.
—Definitivamente, a Caleb parece que lo ama y cuida su relación, en cambio a Zyan, lo odia. Tienen razones para odiarme, yo le di esas razones. Le he hecho cosas muy feas.
—Zyan, te sientes atraído por ella, ¿verdad?.
Pude sentir como mi corazón latió con la pregunta.
—N-No. No creo que sea eso. Es solo que ella es diferente. Voy a seguir con la prueba que le puse. Gracias por la sesión, Gilbert. Adiós.
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