Iba saliendo del baño, cuando noto que está fuera Ariana esperando.
—¿Qué pasó?. ¿Te quedó gustando el beso y vienes por otro?.—ella me mira enojada y después puedo alcanzar a ver sus ojos llorosos.
—¿Ya estás feliz?. Te gusta joderme la vida, ¿verdad?.—dice exaltada.—¿Por qué le dijiste?.
—Escucha Ariana. Era mejor que se enterara ahora por mí, que después por otras personas. ¿No lo crees así?.
—Si, pero creo que no le dijiste que me forzaste, imbécil. Caleb malentendió todo. Gracias por arruinar mi matrimonio que recién estaba comenzando.— dicho esto se marcha.
Es bastante impulsiva, se nota que no esperaba que atacara tan pronto.
Solo espera pequeña fiera esto recién comienza.
No aguanté más y fui a ver a mi abuela.
—Abuela, te vine a ver. ¿Cómo estás?.—pregunto, pero ella me mira extraña.
Debe estar enojada. Mientras ella se recupera la dejé en un hogar para ancianos, pero no es cualquiera, acá solo vienen adultos mayores adinerados.
—Abue, disculpe por dejarla acá. Pero no tengo con quien dejarla en las condiciones en las que se encuentra. Abuela, soy Rocío tu nieta.—le digo desconcertada.
—Oh, Rocío. ¿Qué haces por acá, cariño?. Dijiste que estabas trabajando por eso me dejaste aquí. Mi nieta hermosa. ¿Qué tienes?, ¿por qué me mirás así?.
Yo miro a la enfermera y ella niega. Yo solo actuó natural y después cuando ya me voy a casa...
Aprovecho de hablar con la enfermera.
—Lo bueno es que ahora está en tratamiento, señorita.—dice la enfermera.
—Entonces...¿ella lo sabía?. ¿Sabia que tiene Alzheimer?.
—Si. Según el doctor se lo diagnosticaron hace ya casi siete años. Ya está presentando síntomas evidentes.—dice la mujer.—Rocío, ella está sufriendo. Me dice que no te diga nada, ya que, usted se sentirá mal. Su abuela está haciendo todo lo posible para que usted no note que está enferma.
Camino hasta la casa que antes vivía. Allí comienzo a comprender todo. Las veces que me decía que aquellos papeles pegados en su billetera era para recordar mejor el número telefónico de sus más cercanos. Las veces que no recordaba que yo había llegado y se sorprendía cada vez que me veía en casa. Ella decía que todo era porque ya está mayor y se le olvidan algunas cosas.
Vuelvo a casa de Caleb caminando y me encierro en la habitación de invitados que me pasaron.
Estando allí pienso en el futuro y me aterra.
—En un futuro ya ni siquiera me reconocerá.—digo y rompo en llanto.
Después de pensar toda la noche y llorar, al amanecer por fin me duermo.
—¿Cómo que aún no ha comido nada?.—pregunto y miro la hora.—Son casi las seis de la tarde.
—Joven Zyan, he llamado a la puerta y ella solo dice que no tiene hambre. Que quiere estar sola. ¿Que tal si la van a visitar?. La discusión creo que le afectó mucho.—dice María preocupada.
—A mi no me quiere ver ni en pintura, María. ¿Qué quieres que haga?.—respondo enojado.
—No lo decía por usted Joven Zyan, si no, por Mister Caleb. Él debería ir.
—Lo intentaré, María. Pero si no funciona no me culpes.
La abuela está sufriendo y yo no puedo hacer nada más que costear un tratamiento que solo retrasa los síntomas de la enfermedad. No puedo curarla.
El llanto se apodera de mi nuevamente.
En eso, golpean mi puerta.
—¿Podrías abrirme?. Quiero hablar contigo. Soy Caleb.—Escucho detrás de la puerta.
—Quiero estar sola.—digo y me volteo para seguir durmiendo.—Solo déjame dormir, un poquito más.
—Si no abres, te juro que voy a echar abajo esta puerta.
—Caleb, por favor. Te ruego que me dejes tranquila.
—No lo haré. No hasta que comas algo.
Después de unos minutos, con la llave que tienen de repuesto terminan entrando.
Yo solo me mantengo acostada dándoles la espalda.
—¿Estás tratando de que te tenga lástima y me arregle contigo?.—pregunta Caleb con voz fría.—Creéme que tu jueguito infantil no funciona conmigo. Quizás con tus padres hacer este tipo de escenas funcionaba, conmigo no. Así que, ahora te levantas, te bañas y vas a comer.
Yo me mantengo callada y contando hasta diez para no explotar de la rabia.
—Ariana, ¿realmente crees que va a funcionar esto de tu huelga de hambre?. Porque si es así, inténtalo hasta que te mueras. Yo no te voy a dar una oportunidad.
Respiro profundo.—Oh, se me había olvidado que todo gira alrededor tuyo, Caleb. Obvio que estoy deprimida por ti. Oh, Dios. Por favor has que Caleb me perdone, por favor. No puedo vivir sin un hombre que acabo de conocer. —me levanto y me acerco a él.—¿En serio crees que yo estoy así por ti?, morirías para que yo estuviera así por ti. Pero, no. Yo tengo otros problemas más importantes que tratar de arreglarme con un tonto ricachón que nació con una cuchara de plata en la boca.
—Ve a comer.—dice demandante.—Ahora.
La verdad es que si tengo hambre, me levanto y salgo dandole un golpe a la puerta.
Cuando estoy en la cocina, María se me acerca.
—¿Pasa algo, señora?—pregunta.
—María, tengo ganas de renunciar a toda esta locura.—le digo.—¿En qué momento se me pasó por la cabeza aceptar esto?.
—¿Tiene acaso otro plan?. Si no es así, quédese cómo está hasta que se le ocurra algo. Porque si se va a tonta y a loca, puede pasarlo mal.
—Entiendo. Gracias, María.—digo cuando suena el microondas para avisar que mi comida terminó de calentarse.
—Y trate de entender a mi Mister. Él se siente herido. Además, Zyan hace todo lo posible para cuidar la empresa familiar. Él ya perdió todo en ese incendio, no quiero volver a sentir lo mismo.
—María, yo te juro que trato de entenderlos a ambos, pero sus maneras de ser son detestables. Sobre todo la de Zyan.—digo y me siento a comer.
—Señora, tenga paciencia. Créame, cuando conozca como son realmente, les tomará mucho cariño.
Sinceramente espero no tomarles ese cariño.
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Comments
Yaret Jitsu
esta interesante la historia pero tarda demasiado en actualizar
2023-01-12
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