Pasado los días acordados el carruaje se encontraba listo a la espera de María para ponerse en marcha.
El tío de José fue en busca de María para despedirse y asegurarse de que se montará en el carruaje. José no tuvo el coraje para ver como el supuesto amor de su vida se marchaba.
Tío Hugo: mija donde están sus maletas. Pues trajo tantas cuando llegó y ahorita no llevas ninguna.
María Quintana: ti... señor Hugo no quiero llevar nada que me recuerde a su sobrino. Creo que con mi corazón destrozado es más que suficiente, es más por el tiempo de mi estadía en su casa le doy mis pertenecía como forma de pago a su favor.
Tío Hugo: ¡ay! María, mija si no quiere llevar nada lo entiendo pero soy yo un desconocido para ti, te he acogido con mucho cariño en mi humilde casa porque tratas a este viejo de esa manera.
Hugo realmente le tomó cariño a María y verla partir así como verla sufrir le dolía en el alma.
María al notar lo afligido que se mostró el tío Hugo bajo la mirada. Ya entendía que Hugo no hizo nada para lastimarla sino todo lo contrario pues la apoyó como aún padre.
María Quintana: lo siento, tío no quise ser grosera.
Pero en realidad le dejó mis cosas a usted para que las vendas y compré tierras he inviertan en ellas, haciendo crecer el negocio.
así sin más Hugo y María se dieron un fuerte abrazó de despedida sabiendo que sus caminos nunca se juntaran de nuevo. María subió al carruaje y este se puso en marcha, el viaje era largo a lo que María tomo una siesta para descansar un poco.
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en la mansión Quintana
El hogar de los Quintanas era un caos los empleados corrían de aquí para allá. En el primer piso se hallaba el señor de la casa agonizando de dolor que estaba sufriendo debido a la cirrosis, su hígado le estaba pasando factura por ingerir tanto alcohol.
Josefina de Quintana mando al mayordomo Lorenzo en busca del doctor para calmar a su agonizante esposo. a la misma mandó cartas a sus hijas para que viniera a casa en caso de que su padre no sobreviva.
Josefina temía que no pasará mucho tiempo para que Juan partiera de este mundo. Se sentía culpable, ella no detuvo a su esposo para que dejare de tomar sino que más bien se hacía de la vista gorda y en uno que otro caso le facilitaba la botella pero jamás imagino que llegaría ser así.
La señora tomó asiento en su fino sofá y mando a preparar un té para calmar sus ansias, se recostó un rato en la espera del doctor y Lorenzo. No paso mucho cuando escuchó el sonido de la puerta siendo golpeada a lo que Josefina se puso de pie y se dirigió a la entrada para abrirle la puerta al esperado doctor y su mayordomo.
Pero al asomarse noto que había una chica joven que por sus apariencias la tomó por indigente y no por su hija pérdida.
Josefina de Quintana: mucha será mejor que te marches no tengo el tiempo para atenderte y no tengo vacantes si es que vienes a buscar empleo.
María Quintana: en verdad que no puedes reconocer a una de tus hijas o es que en tan solamente tres meses ya me has tomado por una bazofia(basura).
Josefina al principio no entendió aquellas palabras pero al mirarla y detallar a que chiquilla que tenía en frente le sorprendió él parecido a María, sin embargo, era incrédula y se quiso asegurar.
Josefina de Quintana: ¿Ma... María?
María Quintana: al fin te has dado cuenta madre. He vuelto a casa.(las lágrimas empezaron a caer en su rostro)
Su madre todavía tenía dudas. Esa no era la bella María que se había fugado hace tres meses, no podía entender como tres, como tres jodidos meses la habían cambiado tanto al grado de parecer una plebeya peor aún la tomó por indigente.
El aspecto de María era el mismo que tenía cuando se encerró en aquella habitación de la casa del tío de José. Su vestido de criada color café tenía manchas de sucio, su cuerpo demostraba tal grado de desnutrición que el vestido le quedaba grande. Había perdido toda su masa muscular solo quedaba a la vista piel y hueso, su rostro al igual que su cuerpo perdió masa muscular; sus ojos tenían bolsas y ojeras bien marcadas. Por último una mirada de tristeza y derrota que transmitía dolor.
Era normal que su propia madre no la reconociera, era un cambió total. Tanto que si la propia María se viera en un espejo tomaría la misma actitud que su propia madre.
Josefina de Quintana llamo a su ama de llaves Miranda para asegurarse de que realmente su mente no le este jugando una broma.
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Comments
Gleni Santos
Ay y seguro que quería que la reciban con los brazos abiertos y con la alfombra roja??
2024-08-04
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