capítulo 10

paso un día desde que José había hablado con su tío. con el corazón en la mano toco la puerta donde se encontraba María; toc, toc, toc. sonó la puerta sin tener ningún tipo de repuesta.

María al escuchar la puerta se levantó de la cama, se sentó a la orilla y pensó por un momento en abrir. pero simplemente las piernas no la obedecían; cuando de repente volvio el sonido de la puerta siendo nuevamente golpeada.

toc, toc, -golpeo, José dos veces la puerta-

José: María, por favor… abre.

Al no tener respuesta, José se dio medía vuelta para retirarse. cuando escucho que la puerta se habria lentamente.

María seguía sentada cuando escucho la voz de José y se asombró. José no había ido a verla o hecho el intento de pregúntale por que se había encerrado casi todo una semana.

Cuando se armó con un poco de coraje y abrió la puerta despacio para que José pudiera entrar.

José al entrar a la pequeña habitación pudo fijarse del estado de María que no era nada favorable. ella estaba descuida, despeinada, con los ojos hinchados y con ojeras gracias al llanto y las largas noches sin dormir; había bajado de peso por el poco comer. simplemente dejó su brillo y se entregó al despecho.

María Quintana: bueno, ya estas a dentro. toma asiento y dime para que vienes.

José tomó una silla y se puso al frente de María y antes de soltar una palabra sintió que su voz se quebraba y las lágrimas brotaron como manantial. respirando profundamente trato de calmarse y María al verlo en tal estado solo mostró un gesto de confusión.

José: princesa… Perdóname.

fueron las palabras de José que pudo decir entre sollozos con sentimiento de culpa que lo consumía. sabía que le falló del la manera más cruel a un juramento de amor eterno.

María Quintana: por favor ahorrarte tu teatro de víctima y no me vuelvas a llamar princesa.

Dijo de la forma más fría y cortante que pudo; aunque por dentro estaba más que rota.

José quedó en silencio mirando al suelo por un segundo y estirando el brazo derecho le entregó un sobre a María y ella al recibirlo y ver su contenido dejó salir su tristeza que surgió en una única lágrima que recorrió su rostro. José al levantar la mirada y ver a María le acaricio el rostro con sus manos limpiando aquella lágrima tratando de consolar a María.

José: no llores. No merezco que derrames tus lágrimas, he sido un canalla y te falte el respeto.

Te juró que de verdad me arrepiento por no haberme controlado y entregarme a la lujuria. Al pecado de la carne.

María Quintana: estás seguro de anular el matrimonio. ¿Tantos me aborreces?, ¿planeas desposarla?.

… aah eres un maldito egoísta. Haz pensando que si anulas el matrimonio estaré completamente sola. YO he dejado todo y tú me dejas así sin más.

José: María cálmate un poco. yo tampoco te quiero dejar, sin embargo, te he hecho suficiente daño y no te quiero ver más en este estado. Ya la anulación del matrimonio está hecho. Respecto a que vas a hacer pues será mejor que vuelvas a la mansión Quintana...

María Quintana: JA, ahora te quieres redimir, tus palabras agridulces no me consuelan.

! Te odio con todo mi ser!

Los oídos de José retumbaron haciéndolo que todo su cuerpo estremezca, con el simple hecho de oír la palabra "TE ODIO". Nunca creyó en su vida entera escuchar esas palabras de la boca de María.

José se puso de pie, le dio un beso en la frente a María y en la entrada de la puerta antes de salir y dejar a María nuevamente sola volteo y le dijo: que en dos días salía su carruaje de regreso.

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Comments

Gleni Santos

Gleni Santos

AQUÍ cabe el dicho más vale malo conocido a bueno por conocer" la ilusa María

2024-08-04

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