Emma
Veo los periódicos, con el titular, el gran CEO Cristián Collins, la empresa Collins va de aumento en aumento, al parecer el inversionista ha hecho crecer su imperio, una nueva empresa en Londres y una en San Francisco, pero lo que no conocemos es a su esposa ¿Quién será la afortunada? El señor Cristián habla de una enfermedad, la cual no ya podido hacerla salir de casa, pero no ha querido dar más comentarios sobre su caso.
Arrugó el periódico, desgraciado, lo odio tanto.
Cae un volante de una venta de un restaurante abandonado en el centro de New York, lo tomo y lo Leo, me la he pasado encerrada en esta mugrosa casa, salgo sola, visito a mi madre, Cristián casi nunca se mantiene y agradezco eso, porque odio verlo.
Me llama la atención el lugar y de pronto, una grandiosa idea se viene a mi mente, poner un restaurante, eso sería fantástico.
Llamo y realizo la compra, salgo a verlo y me encuentro con Zoe, una mujer de mi misma edad, me enseña el lugar y es perfecto, lo cancelo y voy con una sonrisa gigante de vuelta a casa, quedamos con Zoe de seguir con los pasos de remodelación.
Camino por el centro, pero me detengo a ver el restaurante de frente, todo es de cristal y logro ver a.... maldito, está con otra diferente, que vergüenza el día que sepan quien es la esposa y todos hablen diciendo que me montan los cuernos, así que ingreso, como si fuera un cliente más, están riendo y ella le pasa la pierna por debajo y él acaricia su mano, lo odio, pero me da colega que el sí pueda follar y yo no.
Pido una copa de vino, lo detallo, es guapo, porque si lo es, tiene el cabello castaño claro, los ojos grises, barba bien detallada y un cuerpo, pero que carajos estoy pensando, soy mujer, obvio que sé cuando alguien es guapo.
De la nada él voltea a ver justamente cuando yo lo detallo y veo a otro lado, soy una mujer sexy, tengo lo mío, cabello rubio, buen cuerpo, busco grande, caderas definidas y trasero levantado, no me gusta vestirme apretado, ahora cargo puesta una gabardina, pero jamás me visto mal, sé dé moda y me encanta.
— Me sigues, pregunta altivo
— Jajaja disculpa quien eres pregunto.
— Se burla, porque estás aquí.
— Porque se me antojó una copa de vino, así que largo, mejor ve con tu otra perra y déjame en paz.
— Me encanta que me celes, dice a mi oído.
— Jaja si claro. Se marcha y estoy que me quemo sola, lo odio tanto, en serio que si, pero soy una estúpida al ingresar.
Llego a casa y no sé por qué las lágrimas salen solas, tal vez porque estoy arta, arta de odiarlo y sentir que mueve algo en mí, es tan guapo, pero es un desgraciado.
Pasan los meses y todo sigue igual, me hice amiga de Zoe, ella me ayuda con la remodelación del restaurante, estamos a nada abrir, 9 meses trabajando duro, compre nueva cristalería, nuevas mesas, he invertido en un restaurante para que un día sea 5 estrellas, me propende a que así sea.
Zoe se volvió una amiga para mí, le he contado muchas cosas de mi vida y hasta ella odia a Cristián.
Llegamos a casa con Zoe y como siempre Cristin se largó con sus perras.
— Tu marido no se encuentra.
— No lo llames mi marido, por qué no lo es, es solo de palabra, pero no de hechos.
— Tienes razón, pero deberías darle donde más le duele.
— Donde, si es más piedra que otra cosa, le importa que hago con mi vida, jamás hablamos.
— Provócalo, sedúcelo, coquetea con disimulo y cuando este a punto de caer, pun, tú lo destruyes, pisas su ego y lo mandas al carajo.
— No lo había pensado, pero tienes razón, debo hacer algo que le duele y aprenda a que se metió con la equivocada.
— Exacto, eres hermosa, enseña más esa figura, con eso debes empezar.
— Tienes razón, tengo que empezar hacer eso y cuando él menos se lo espere lo destruiré.
Ambas nos damos un aplauso de manos y tengo que empezar con mi plan.
En estos últimos meses, siempre lo he atendido, contoneo mi trasero cuando le sirvo la comida y me largo a comer a otro lado.
Le preparo su café todas las mañana y se dejó servido tal y como le gusta, mantengo todo en orden y siempre me mantengo hermosa.
Lo veo que me mira con disimulos, estúpido, solo el trasero me ve, no me puede ver otra cosa.
Hago como que me caigo y él me atrapa, pero el idiota me toma y me suelta de un empujo, camina bien, me dice furioso, hace que más lo odie con esas actitudes.
Trato de dejarle su regalo cuando cumple años, pero el infeliz ni lo destapa, simplemente lo tira a la basura.
Me pongo un vestido corto, le sirvo la cena y me marcho, solo me ve y no dice nada, no le enseñaron educación, estoy segura.
Termina un año más, reviso el contrato, pero ya no está, en que momento ingreso a mi alcoba, respiro profundo y me repito, un año más y te largas de esta casa.
Llega fin de año, navidad la paso sola, año nuevo también, Zoe llega un rato a visitarme y se marcha, estoy tan triste que salgo por un chocolate caliente, voy caminando cuando.... Cristián besándose con una pelinegra diferente, es Bonita, pero no como yo.
Le masajea el trasero e ingresan al restaurante, los veo sonreír, brindando, cuando voltea al vidrio y me escondo, por poco me mira.
Llego a casa, me Quitó los zapatos, cuando.... la puerta se habré y él ingresa besándose con la pelinegra.
— Me paro firme, este no es un motel Cristián, así que lárgate.
— Disculpa
— Vete con tus putas a otro lugar, que aquí nadie entra.
— Se me acerca demasiado, tu no mandas en mi casa.
— Pues es mía también y si ya no quieres que sea tuya, divorciate de mi ya.
— No
— Me tienes arta, si quieres coger pues me largo, no quiero escuchar como gime tu zorra.
Antes de marcharme, me toma del brazo con fuerza, tú no te vas sin que yo lo diga.
— Me lastimas le digo con lágrimas en los ojos y aquí es cuando el vaso derrama su última gota.
— Pues soportas mis gemidos, porque es mi casa y tú eres un objeto más.
— Corro a mi habitación, lloro como una niña pequeña, la cual está arta.
Espero los gemidos, pero nunca llegan, de plano uso silenciador, me hago un ovillo en la cama y me quedo dormida.
La semana de la inauguración de mi restaurante llego y Zoe está cerca de mí, para cortar el listón rojo, en toda la semana Cristián no llego a dormir, agradezco eso, porque ya no quiero verlo en mi vida.
Mi madre vino conmigo, dice que está orgullosa de mí, le pedí que este negocio quedara en secreto, acepto y nadie más que ella sabe de mi triunfo, no anhelo que Cristian esté, porque él no es más que un extraño sin valor para mí.
Cristián Collins
Emma Thomson
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Comments
Francisca Daniela Jimenez Valdes
yo no le hago caso me largo de ahi🤬
2024-07-28
0
Maria Laura Perez
que pena tan guapo y tan hijo de p...
2024-01-22
3
Elvira Fretes
espero que Emma conozca a alguien que realmente la ame y Mande al infierno a este arrogante, presumido e idiota
2023-11-29
1