Toda la vida pensé que aquellos que tienen dinero, de clase alta, con sus joyas y carruajes son los únicos que pueden ser felices. La suerte les sonríe sin mover un dedo, y nacen en cuna de oro, malgastando y derrochandolo todo. Tienen lo que quieren con solo mover un dedo, una palabra basta para poder conseguir desde lindas ropas de tela brillante, a comida deliciosa que te hace la boca agua, y para un niño sin nada, esos nobles serian igual que dioses, tan hermosos he inalcanzables, que te hacen poner la cabeza y los pies de vuelta en la realidad.
Hace muchos años pensé que si tenía dinero, podía ser como ellos y dejar de trabajar todos los días, que podría darle a mi abuelo todas las medicinas que necesitaba, viviríamos en una casa grande, con un lindo jardín por donde podríamos pasear, comeríamos cosas deliciosas y reiriamos juntos, y por un momento pensé que esa fantasía se haría realidad.
"Que estúpido fui"
Un día un carruaje pasaba por la deteriorada zona de la ciudad, se paseaba por los barrios bajos donde las personas vestían ropas gastadas y tenían pequeños puestos para sobrevivir, pocos nobles pasaban por ahí, y cuando lo hacían, era porque querían algo, o a alguien. En esa ocasión no fue diferente, el carruaje paso junto a mi pequeño puesto que solo tenía una silla y un cajón de tablones como banco, los instrumentos para darle lustrar calzado, y una pequeña canasta con manzanas que había recogido del bosque. El cochero se bajo y abrió la puerta del carruaje, de este salió una mujer con un vestido pomposo al rojo encendido, una figura esbelta y con nariz respingada, tenía un cabello negro lleno de rizos tupidos, largo hasta los hombros, los ojos rasgados color café y un pequeño sombrero con velo negro. Solo por su vestimenta, supe que era uno de esos nobles a los que el abuelo se refería como "peligrosos", y decidí apartar la mirada.
Pensé que si ignoraba a aquella mujer de figura envuelta en brillo, mis pies caerían más rápido sobre el lodo y mi cabeza me seguiría acompañando, sin embargo, aquella mujer se dirigió directamente a mí. Extendió su mano enguantada hasta mi escuálido rostro y lo sostuvo. "Parece obra del destino" fueron sus primeras palabras. "Después de hoy, ya no tendrás que arrepentirte de haber nacido".
Aquella mujer me contó una historia, una que cautivó mi pequeño he ingenuo corazón. Su esposo había muerto de una enfermedad por causas desconocidas, y su hijo había sufrido un accidente de carruaje, pero nunca se encontró su cuerpo. La mujer paso un luto de tres meses enteros, y ahora había heredado la fortuna de su esposo, y estaba completamente sola. "Una mujer no puede sobrevivir sola en esta sociedad". Al inicio no entendí sus palabras, pero poco a poco que fui entrando en su campo de batalla, entonces lo comprendí.
Aquella mujer estaba comprometida con una importante figura del imperio. El hombre había perdido a su esposa hace algún tiempo, y recientemente había decidido salir del luto y volver a casarse. La mujer tenía miedo de no ser querida y respetada por su futuro esposo, y que los hijos del hombre le rechazarán haciendo de su vida una tortura. Entonces me ofreció un trato, a cambio de tomar el lugar de su hijo, ella me daría comodidades, tesoros, y todo lo que podía haber soñado. Mi abuelo sería trasladado a una casa de ancianos fuera de la ciudad, donde le impartirían un tratamiento que hiciera a su enfermedad desaparecer por completo, con buenas medicinas, doctores, y un jardín hermoso y grande para que sus pulmones no se sintieran presionados, y yo me convertiría en el heredero de su difunto esposo, y la ayudaría en todo en su nueva vida. Contando que en el momento en que decidiera rechazar sus peticiones, el trato acabaría, y todo sería igual que antes.
Sin pensarlo dos veces acepte, mi abuelo podría mejorar, y yo podría tener suficiente dinero y poder para en un futuro, vivir los dos en armonía.
"Pero no fue así"
Pasó un año entero donde tomé todo tipo de prácticas, mi ingreso a esa nueva vida fue de trágica forma. Primero tuve que cambiar mi nombre de Esteban, a Eleonoro Deicor, que era el apellido del antiguo barón con quien la mujer estaba casada. Mintió diciendo que en el accidente había perdido la memoria, y mi condición volvía a ser frágil y enfermizo. Producto a eso pase todo el tiempo dentro de la mansión del barón, tomando todas las lecciones, tratamientos innecesarios, viviendo una vida insoportable llena de leyes y reglas, donde los lujos venían a cambio de avances.
Un año después se me informo que mi abuelo no había aguantado el tratamiento, y había fallecido, en un momento de depresión aquella mujer con cara de ángel se aprovechó y me coloco sus cadenas, y en algún momento, deje de ser yo mismo para ser alguien más.
Su hijo
Su sombra
Su títere personal
Después de que se casó, la mujer obtuvo el título de Duquesa, y sus planes comenzaban a formarse. Poco a poco se fue apoderando del ducado, cambio los empleados por personas de confianza, implantó espías, leyes, y cambios radicales en las costumbres. El duque a menudo estaba involucrado en trabajo y viajes imperiales, delegaciones, o visitas de cortesía en nombre del emperador, y la nueva Duquesa tomaba las cuerdas de su hogar.
Tenía dos caras impuestas, primero fue la madre perfecta para los hijos del duque, un niño de mi edad llamado Kasir, el nunca se tragó su falso amor, y las mentiras despiadadas de la mujer solo aumentaban su odio. Pero también había una niña pequeña, que solo buscaba el calor de una madre, pero en vez de eso, la duquesa mostró su verdadero rostro.
Un monstruo sin alma que se alimentaba del dolor de esa pequeña niña. Maltratos, castigos injustos, violencia física, tortura verbal, restricciones, incluso prohibió la música y las tradiciones de la antigua Duquesa, porque decía que eran obras de una "bruja gitana", y pronto esa bruja gitana, paso a ser aquella pequeña niña de cabello flameante, que miraba la vida con ojos vacíos, que escondía su cuerpo por los varios daños, que vivía por inercia, y se había vuelto un ser sufrido, de eterno luto, y sediento de amor.
Sentí la necesidad de protegerla, y trabaje duro día y noche, me sumi a las voluntades funestas de la duquesa, he intente pasar la vida de la niña a la mía, sin embargo...
"Conoce tu lugar, y vivirás muchos años cubiertos de lujos"
La duquesa nunca lo permitió, y con el tiempo, la vida se me hizo omisa, hasta ahora.
— Narra Eleonoro —
-¡Porfavor sal conmigo!
La vi escupir el té de hierbas que estaba bebiendo, asumo que por la sorpresa
—¿¡Q-Queeee!? (Su apariencia sorprendida era igual de hermosa que su serio rostro cuando no estaba ensorbecido)
-Por favor... Por favor sal conmigo, ¡Porfavor! (Implore)
—Eh... Yo n— (vi como Maikel tiro de su ropa para acercarla y susurrarle algo a al oído, más bien "dile que no te moleste tía Cristal", a decir verdad, era un niño bastante atrevido)
-¿Cristal? (Pregunto nervioso, pues Maikel podría parecer alguien lindo frente a Cristal, pero a sus espaldas, era como una espada con quiénes no le agradaban)
—Está bien, saldré una vez contigo pero (la sorpresa y felicidad lleno mi rostro) tengo una condición
-¿Condición?
—Si, una condición (aquella sonrisa llena de seguridad y gracia, me llevo a preguntarme en que momento Cristal, decidió cambiar tanto, o tal vez siempre fue así, pero nunca me había acercado lo suficiente para notarlo)
-¿Cuál es?. Lo haré, haré lo que sea para que seas más cercana a mi
—Entonces (cargo a Maikel en sus brazos y se levantó) me ayudarás a casar a nuestra pequeña (sus ojos se alargaron, entrecerrandolos) amorosa (se noto falsedad y burla en sus palabras) y perfecta (incluso un toque de malicia) hermana menor, Vanessa
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Updated 48 Episodes
Comments
Mary Montilla
OH vaya si que tiene basura la Duquesa bajo el tapete 🙄😡😡😡
2025-03-25
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Tina Ixchiel Puthod
quien es Clarissa?
2024-11-25
0
Nery Meléndez
Creo que "Eleonoro" también será una pieza en el tablero de ajedrez entre Clarissa y la 🐩 de su malvada madrastra 😈
2024-10-27
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