Había pasado casi una semana desde que estaba encerrada aquí, el aire se hacía pesado, y la única compañía que tenía era el sonido de las ratas. De vez en cuando bajaba alguien para recordar el motivo por el cual estaba encerrada aquí y golpearme, el simple hecho de haber nacido había sido un error para esa mujer que se empeñaba en acabar con mi nueva vida antes de que pudiera iniciarla, pero por alguna razón sentía que dejarme encerrada, maltratada, y sin comer de manera adecuada no le era suficiente a esa odiosa mujer.
«Escucho la puerta, ¿Será que ya vienen a golpearme?»
—Oye tú, levántate, la señora ha decidido dejarte salir
«¿Salir?. Después de casi una semana y de manera voluntaria. ¿Qué estará pasando?.»
—¿Acaso no me escuchas bruja?. Que te levantes
El hombre me agarró por el brazo y me arrastro hacia afuera de la pequeña habitación, sin esperar a que mis pies entumecidos pudieran mantener el equilibrio, comenzó a llevarme casi a rastras por los pasillos subterráneos hacia arriba, a la mansión. Me centraba en colocar un pie frente al otro intentando mantener medianamente el equilibrio para no seguir golpeándome contra el suelo, pero al final fui arrojada a los pies de alguien.
—Aqui estás, sucia bruja
La apariencia de aquella mujer, desde los pies a la cabeza extravagante, con un cabello negro y ojos rasgados color café, los típicos rasgos de la línea de esta mujer. Nada más y nada menos que la esposa de mi nuevo padre, mi madrastra, la actual duquesa Lawnig.
—Escúchame bien, vas a ir a tu habitación, te arreglarás, y te pondrás un vestido de cuello y mangas largas que cubra todos tus moretones
Cruce la mirada con su odiosa vista de víbora, si, a eso me recordaba está mujer, a una víbora, aunque esa acción me llevo a recibir una bofetada. Pasaron unos segundos de su tedioso silencio, hasta que me vi obligada a escupir sangre y limpiar mi boca con el reverso de mi mano.
—¿Cuántas veces te diré que no me mires con tu repugnante cara?. Eres asquerosa, me llenarás de gérmenes
Limpió su mano con un pañuelo del cual ordenó deshacerse de el
—El Duque Lawnig llegará hoy en la noche, ya es tarde para que des... Una buena impresión, traerá invitados, así que cubre tu cuerpo como si fueras una muerta y aléjate de los invitados. No hables, no los mires, no saludes, no levantes la mirada y ni siquiera respires, o volveras a la habitación de castigo
Le hizo una seña al hombre que me trajo a rastras y este me llevo hacia mi supuesta habitación, al menos está vez pude caminar en el proceso.
***
Luego de un tiempo escuché que llamaban a la puerta
-¿Señorita?. Señorita Cristal, ¿Está bien?.
Al notar el silencio del otro lado de la puerta la voz del otro lado de la puerta dejo de tocar
-Con permiso señorita, voy a entrar
La puerta se abrió y entró una sirvienta, casi una niña, era una chica bastante joven, cabello castaño, ojos claros, una estatura media y delgada. Tenía una expresión de preocupación, y traía con ella una bandeja de comida
-Señorita, le traje algo de comer, ¿Tiene hambre?
Le mire con algo de duda, según la historia original, todos los sirvientes, o casi todos los sirvientes aquí despreciaban a Cristal, habían muy pocos que la apoyaban en secreto, amigos de la madre de Cristal por ejemplo, lo cual los arruinó por completo, pero si esta niña es quien creo que es
-Tu... Niña, ¿Cómo te llamas?
—S-Señorita, soy Emily, pero no sé preocupe por eso señorita
Coloco la bandeja con la comida frente a la mesa pequeña en la habitación, el olor suavemente dulce de la comida fue como un néctar, y como abejas a la miel no pude evitar comenzar a comer tales delicias
—Señorita, por favor coma despacio, puede atragantarse.
A pesar de su inseguridad y voz temblorosa, al verme devorar la comida como un animal hambriento la chica sonrió
-Iré a preparar su baño
***
— Narra Emily —
Un sirviente de la duquesa mando a llamar a toda la servidumbre de baja clase y de familias no ligadas a la nobleza ese día temprano en la mañana, los rumores entre la servidumbre se esparcieron rápido, es mañana una niña de la familia Lawnig había salido del calabozo subterráneo, todos la llamaban "La bruja roja". Lo recuerdo bien, desde que era muy joven había esos rumores, de que una niña maldita salía de aquel lugar solamente cuando el señor de la casa venía de un largo viaje, y ese era el momento en que las sirvientas inventaban enfermedades repentinas para no cumplir con su labor o no acercarse a ella, todos le temían por alguna razón, y esa mañana no fue la excepción, por eso...
-Yo iré, señor
Me ofrecí para cuidar de la niña maldita a la que todos le huían. Hablaban de una historia desconcertante, una niña con apariencia de monstruo, que con un vistazo podría maldecir, pero la verdad es que nada de eso tenía sentido.
Recuerdo cuando era una niña, mi madre trabajaba junto a la difunta duquesa, en aquel momento no se me permitía asistir a los nobles de la casa, pero aún recuerdo a mi señorita. Siempre fue una niña muy dulce, cuando era pequeña amaba la tranquilidad y la naturaleza, pero también disfrutaba de bailar y cantar. Antes de la muerte de su madre, la señorita siempre estaba en el jardín o pasaba el tiempo con el duque. El ducado era más alegre, había música por todas partes, la voz de la señorita y de su madre eran la energía del ducado. Pero luego de la muerte de la señora, y al duque aproximarse al emperador, la familia se volvió la mano derecha del imperio, y a cambio de la falta de tiempo del duque, la mirada en los ojos de la señorita se apagó.
Luego de algunos años su padre se volvió a casar con una viuda, quería que la señorita tuviera una madre, alguien en quien pudiera apoyarse. Al inicio la señorita se veía feliz, pero luego de un tiempo, comenzaron a aparecer hematomas y cortadas en su cuerpo debido a la nueva duquesa. Se debía a que el duque no pudo superar su amor por la difunta, vivía preocupado y atento por la pequeña señorita Cristal, la apariencia de la madre y la señorita era tan similar, que solo el color de sus ojos cambiaba.
La nueva duquesa no pudo soportarlo, y su resentimiento acumulado solo se torno en odio y creció. La señorita nunca denunció sus maltratos con el señor, a cambio, el maltrato crecía. Era inculpada de robar las pertenencias de sus hermanos, culpada de insultar falsamente a la duquesa, acusada de cosas que no hizo, golpeada, herida física y verbalmente.
Una vez le pregunté a la señorita porque no denunciaba los crímenes de la señora, y la respuesta que obtuve fue "tengo la esperanza de que algún día cambie, y me acepte como su hija"
Recuerdo que una vez, hace ya algún tiempo, la señorita estaba junto a la ventana del salón, su cuerpo cubierto por un vestido negro de cuello y mangas largas, su cabello recogido por completo y tarareaba mientras miraba por la ventana. La duquesa, solo por recordar cuanto odiaba aquellos cantos por la antigua señora, le lanzó un jarrón de porcelana negra a la señorita, su rostro se cortó, dejando una cicatriz en su mejilla, la cual no deja que oculte recordándole así que en esta mansión, la música y ella, no son nada.
Y desde entonces la señorita ha sido incapaz de abandonar su luto, porque el día tan esperado nunca llegó.
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Comments
Paola Martiz
que perra desgraciada y no entiendo como esos nobles que según quieren a sus hijos no notan que pasa algo malo 😡
2025-03-27
3
Mary Montilla
😭😭😭😭😭. Pobre chica, ahora que no es la verdadera Cristal que aproveche y hable y le cuente todo al duque 😡😡😡
2025-03-24
1
Guadalupe Flores
pobrecita que cruel vieja perra. cobraselas al 3 x 1
2025-03-05
3