Capítulo 20

CONGELADO Corazón.

...Capítulo 20...

Hally:

Venganza…

Esa palabra era lo único en lo que podía pensar, retumbaba en mi cabeza junto con el latido de mi corazón, aun así, había algo más que me impedía soltarlo todo, era la sensación de no estar sola, como si mis actos pudieran afectar a alguien más, hacía muchos años no me encontraba en esa situación, había dedicado mucho a estar sola, consciente de que en cualquier momento explotaría y me llevaría conmigo todo lo que me rodeaba, temía de mí misma en ese entonces y ahora, lo hacía todavía más.

Lo que me sucedía no era solamente por mi dificultad para procesar la pérdida y el dolor que sufrí, resultaba que en mi interior había un poder que a mis padres se les negó, que a Derek le faltó al nacer, una naturaleza que les habían arrebatado, que pudo haber sido lo que les salvara la vida… que fue lo que salvó la mía, ya no era momento de pensar en lo que pude haber hecho diferente esa tarde sombría en el bosque, tenía que pensar en lo que haría hoy, ahora que sabía quiénes eran los responsables de lo que pasó y si me temían antes, lo harían mucho más ahora.

- Hall… - escuché suavemente y su voz me puso a temblar, de miedo, frustración, ira y algo más.

Me giré hacia él y su expresión contenida, el esfuerzo que ponía en mantener la calma por mí me hizo perder la paciencia, me abalancé sobre él enfurecida.

- ¡Eres tú! – exclamé cerca de su rostro, empujando su pecho - ¡Es por ti… no puedo hacerlo por tu culpa!

Decía cosas sin sentido para él, su silencio, su mirada fija sobre mí, su actitud acompasada me ponía nerviosa y me callé con ganas de seguir gritándole.

- Dímelo – pronunció despacio, lo miré confundida – di lo que tienes tanta urgencia de decirme, no te quedes callada – explicó, recuperando un poco su forma natural de expresarse.

- No es buena idea – dije rápidamente bajando la vista a mis pies, pero aun así no pude contener lo que salió de mi boca a continuación – eres casi la única razón por la que en este momento no estoy convirtiendo este suelo en hielo y abriendo paso a una tormenta de nieve justo aquí, en una dimensión que poco conozco y que al parecer fue borrada de la memoria de mis padres.

Al pensar en ello sentí que mis manos cosquilleaban con la idea y recordé que no solo él me impedía usar mi magia, a pesar de no conocer a aquel hombre, no podía poner su vida en riesgo también, levanté la vista a la dorada mirada de Matt.

» No puedo hacerlo – le dije indicando mis manos, que tenían señales de soltar su magia.

- Hally, he intentado decírtelo, no necesitas la magia para expresar lo que sientes, debes aprender a hacerlo con palabras.

- ¿Y crees que este es el momento para intentarlo? – quería apartarlo de mí, pero al mismo tiempo no podía moverme.

Nos miramos en silencio y una vez más sentí el mismo magnetismo, estaba bajando mis defensas como nunca antes, de pronto recordé aquella condenada alucinación que me hacía actuar como una tonta. Me llené de pánico, sin apartar la mirada empecé a llorar, esta vez no era por un sueño ni por un recuerdo, era por lo que estaba sintiendo en este momento.

Matt pasa sus dedos en mis mejillas y de inmediato cierro los ojos y pongo mi frente en su pecho, evitando repetir lo mismo que antes en mi imaginación, pero dejándome consolar por una vez en la realidad.

Después de un momento me detengo y con los ojos aun húmedos lo miro ceñuda, dando un gran paso atrás, limpiando mis lagrimas con el dorso de mis manos hasta que escucho su risa.

- ¿Qué es gracioso? – pregunto recuperada.

- Nada, solo que… aun con todo esto, no dejas de esforzarte por mantenerte alejada – dice con una sonrisa que hace que olvide el poco tiempo que tenemos.

- Y eso es gracioso porque… - Lo miro con ironía.

- Dime, ¿Qué es todo eso del beso? – pregunta aguantando la risa y yo quedo desconcertada, abro mucho los ojos, esperaba que no se acordara de lo que dije.

- Creo que ahora tú eres el que alucina – me las arreglé para contestar y me di la vuelta para empezar a caminar sin saber a dónde iba, pero con seguridad, como siempre lo he hecho. – debemos apresurarnos.

- Y… ¿A dónde vas? – pregunta Matt alcanzándome y en su voz aun escucho burla por la situación.

- Hay que buscar a tu hermana ¿Lo olvidas?

- No – dice recuperando su seriedad – pero… - extiende su mano y me toma suavemente del brazo, siento una corriente.

- ¡Suéltame! – le grito, apartando bruscamente mi brazo.

- ¡De acuerdo! – grita en respuesta – solo tenía que decirte que la ciudad no es de ese lado, es hacia allá – dice, apuntando con su mano a mi izquierda.

Entonces, doy media vuelta y camino por donde me indica unos pasos por detrás de él.

- Lo siento – digo suavemente.

- Está bien – dice tenso y de repente todo esto me causa risa.

Me hecho a reír fuertemente haciendo que él brinque de sorpresa y se vuelva hacia mí totalmente confundido, lo cual hace que pierda el control de mi risa mucho más, sin darme cuenta señalo su expresión aumentando mis carcajadas, me toco el estómago sintiendo mis músculos contraerse, no me di cuenta en qué momento dejé de caminar, pero al notarlo intento dar el siguiente paso; entonces, por reír pierdo el equilibrio y Matt me sostiene de los codos antes de caer, ésta vez con algo más de comprensión en su rostro.

- ¿Qué…Qué es lo que me pasa? – tartamudeo entre risas.

- Solo toma aire Hally – dice tranquilamente y conteniéndose tal vez un poco.

Respiro hondo y empiezo a calmarme, incorporándome por completo, Matt hace lo mismo y lo miro aun sonriendo.

- Es normal que te sientas un poco menos bajo control, nuestra magia se conecta con las emociones, en esta dimensión la magia no está limitada, está en el aire.

- Si, eso puedo sentirlo – digo reanudando el paso y él camina junto a mí – ¿Pero no es eso lo que le sucede a un mago categoría B? se supone que yo soy… bueno – me interrumpo insegura.

- Definitivamente, eres categoría A, no dudes de eso Hally, es lo más lógico que encuentro de todo esto ahora, pero claramente en este momento, tanto en esta dimensión, como en la que naciste, tu estado emocional está muy afectado – me mira brevemente casi sonriendo – yo llevo toda mi vida aquí, simplemente debes adaptarte.

La seguridad en sus palabras logra que me relaje y aunque mi vergüenza es inevitable, su comprensión me permite contenerme de disculparme de nuevo, de igual forma siento mis mejillas enrojecer y siento su mirada de soslayo y tal vez una de sus sonrisas antes de dejar el tema a un lado.

...•○•○•○•...

Matthew:

Caminaba junto a ella y a pesar de que mis emociones también estaban afectadas, la preocupación por mi familia me abrumaba y sabía que debíamos recorrer mucho camino de vegetación antes de encontrar la forma de trasportarnos más rápido a la ciudad, por alguna razón aun podía sentir calma, solo con saber que al menos Hally estaba conmigo, era esencial para iniciar algo importante en contra del Concejo y su corrupción, había logrado traerla a salvo y empezaba a valorar su compañía; además me intrigaba, cada vez estaba más seguro de que en ella podía encontrar mucho más de lo que dejaba ver de sí misma y no podía evitar sentirme interesado.

- No quiero admitirlo, pero, tú dimensión es hermosa – dijo Hally sosegadamente.

- Bueno… también es tú dimensión – respondí, ella se quedó pensativa un instante.

- ¿Por qué estas tan calmado? – preguntó entonces.

- Quieres decir, ¿Por qué no estoy alterado por encontrar a mi familia?

- Si, bueno, eso y que te he visto conservar la calma casi todo el tiempo, no sé cómo lo logras cuando están pasando todas estas cosas.

- Podría decirte que es por mi entrenamiento, pero… - me detuve, al parecer mis emociones estaban más afectadas de lo que pensé.

- Pero ¿qué? – insistió ella

- No es solo eso, supongo que es también mi forma de manejar las cosas, me siento responsable y eso no me permite perder el control – terminé diciendo.

- ¿Es todo? – cuestionó.

- Eso creo

- Hay algo más ¿No es así? – dijo segura – es como hace un minuto, desde que llegamos aquí algo me impide perder el control como seguramente ya lo hubiera hecho en mi dimensión.

- ¿Algo como qué? – pregunto y recuerdo sus palabras ¿Por qué no me besaste?... Te hubiera dejado hacerlo.

- No lo sé – murmuró - ¿Cuánto más debemos caminar? – preguntó después.

- No falta mucho, en cuanto lleguemos al límite de la cuidad podremos movernos más rápido.

- ¿No podemos usar magia?

- Creo que esta zona aún es muy cercana a la cabaña, al cruzar el límite no arriesgaremos nada, además… hay transporte

- ¿Transporte? como… ¿Un auto? – me mira curiosa y yo sonrió.

- No exactamente, ya lo verás.

Entonces noto como ella aligera sus pasos y yo hago lo mismo junto a ella, sé que no es solo por su curiosidad, sé que también le preocupa lo que pueda pasarle a mi familia y eso me hace recuperar mi concentración.

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