La nueva herencia

Mele luchó un par de días con ésto. Al pasar los meses le fue perdiendo el miedo.

Deborah y Koa fueron citados al estudio para hablar y darles los fallos del juez sobre los próximos procedimientos. Todo iba bien en torno a lo judicial, lo que dio problemas fueron los padres de Gabi al enterarse. Estos increparon sobre las autoridades del instituto e intentaron llegar a su hija, Lei y sus amigas no los dejaron entrar al campus y pidieron a dichas autoridades del instituto que fueran echados del lugar antes de que dieran problemas mayores. Se le notificó a la policía y a los padres de Lei.

Unas horas más tarde, Gabi estaba en la casa con Deborah. La habían sacado del instituto a causa de una crisis de ansiedad que le dió lo sucedido.

Gabi~

-Qué pasará ahora señorita?

Deborah~

-Puedes llamarme por mi nombre o decirme mamá, no hay problema en eso. Ahora tus padres fueron llevados a una comisaría, serán interrogados. Mi marido está en la comisaría dando su testimonio de lo que está pasando con ellos y contigo.

Gabi~

-Entiendo... (pensativa)

Deborah~

-Gabi... Hay algo más que suceda entre ustedes que no quieras o puedas contar... Estamos tú y yo solas, por favor sé libre y desahógate

Gabi~

-(pensativa... No sabía qué hacer) Yo... He sufrido mucho físicamente y mentalmente. No he llegado a los 20 y he vivido más cosas que alguien de 30 o 40 años. Siempre me dan más edad de la que tengo y me resulta frustrante el que me hagan esas cosas y todo lo que ellos me hicieron (sollozando, cambiando de tema aleatoriamente) desearía que ésto se terminara de una vez. No los quiero muertos pero tampoco en mi vida ni cerca de mí.

Deborah~

-Comprendo. Te contaré algo sobre mí a cambio de que me hayas dejado ser parte de tu historia y de tu cambio. Yo no soy hawaiana, mi tribu está muy lejos de aquí, fue "conquistada" y en parte exterminada... Yo sobreviví y terminé aquí luego de mucho viajar, conocí a Lei, muy pequeña y luego a su padre, se enamoró a primera vista era muy visible y al tiempo yo también de él.

Gabi~

-Una tribu de donde?

Deborah~

-No puedo contarte... ellos resurgieron y en este momento mientras menos se sepa de ellos, más posibilidades hay de que sobrevivan y la tribu vuelva a ser fuerte...

Gabi~

-Por esto es que eres tan bonita y encantas a todos...

Deborah~

-Se le puede decir así si.

Gabi~

-Entonces quiere decir que Leilani no es su hija?

Deborah~

-Sí lo es. Pero no de sangre. La conocí muy de niña y viví con ellos un tiempo antes de que el padre y yo nos hiciéramos pareja. Claro que esto es un resumen de todo lo que pasó.

Gabi~

-Creo que Lei, Mele y el bebé que nacerá tienen mucha suerte de un madre como tú.

Deborah~

-En realidad, tengo otro, tengo un varón que es mellizo de Mele. Pero él no está aquí, estudia en otro país ahora mismo. No sé si en algún momento volverá y quizá puedas conocerlo.

Para la noche, Lei había llegado de su viaje. Koa fue por ella y ambos padres les notificaron tanto a Lei como a Gabi, del fallo del juez, de lo que paso con los padres de ella y como será a partir de ahora su nueva vida.

Koa y Deborah fueron claros en el mensaje dado, no hubo dudas ni preguntas al respecto por parte de ninguna de las dos chicas.

Deborah llevaba 6 meses de embarazo, había empezado a pesar la panza a pesar de ser pequeña en comparación al de Mele y Kai. Sus controles prenatales daban a entender una gestación saludable de un solo bebé.

Antes de dar a luz, Deborah decidió visitar a su hijo en el mar. Koa estaba solo con Mele, las chicas habían vuelto al instituto después de que la policía se llevó y procesó a los padres de Gabi.

Deborah entró al mar desde un puerto que se suele usar para la pesca. A pocos kilómetros divisa a la tribu. Su hijo ya tenía la mayoría de edad allí además de ser físicamente muy parecido a un adulto estando como tritón.

Kai tenía varias parejas debido a que la mayor población eran sirenas. Varias ya estaban cuidando de sus propios huevos. Estos eran dorados y sus madres los cubrían de escamas, ellas no se separaban del huevo durante la incubación, era necesario que nacieran sanos y que ningún depredador se les acercara. Kai, había encontrado una cueva donde compartía con ellas y las cuidaba. Cada una tenía una cámara donde incubaban tranquilas, él se dedicaba a llevarles la comida y procurar que nada les faltara.

Las madres se dedicaban además de cuidarlos, cada sirena tenía su propio canto para que el bebé pudiera reconocer a su madre al nacer, en cuanto al padre, no era necesario reconocerlo, al ser pocos sería el único al que verían mientras crecen.

Deborah pudo conocer a las madres que ya estaban por terminar la incubación, las más nuevas duermen casi todo el día enroscando sus colas junto al huevo, despertando únicamente para comer. Como abuela y exmonarca felicitó a todas las madres. Ellas, en cambio, mostraron interés en ver que Deborah tenía panza.

Kai consiguió bastante comida ésta vez e invitó a las madres a juntarse todas en un solo lugar para poder conversar. Todo era en torno al embarazo y el por qué no ponía huevos, quien era el padre y el nacimiento de Kai.

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