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DIAMANTES Y BERRINCHES

DIAMANTES Y BERRINCHES

Status: En proceso
Genre:Romance / Comedia / Amor de la infancia
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Eliette Maldondo Velazquez

«Él la celaba como si fuera suya . Ella se cansó del cuento . Ahora la mafia entera hace fila... y al italiano le va a costar el imperio .»

NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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—Luciano, mírame.

La voz de Tessa sonó como una campanilla de cristal en medio de un campo de batalla. Pero el seguía estático, con los puños cerrados y los ojos clavados en el pobre modelo, como si estuviera calculando mentalmente en cuántas partes cabía el cuerpo en la cajuela de un auto.

Yo, desde mi palco mental, empecé a rezar: «No, Luci, no la veas. Sabes perfectamente que si la ves a los ojos, pierdes. Vas a perder todo el rastro de tipo rudo que te ha tomado años construir ante la sociedad».

—Luciano, por favor, mírame —insistió ella, dando un paso al frente.

Nada. El témpano de hielo no se movía. Marcelo, dos pasos atrás, ya estaba conteniendo la risa porque sabía exactamente cómo iba a terminar esto. Cuenta regresiva en marcha. Tres... dos... uno...

—Cariño, por favor, mírame.

¡Bum! Impacto fulminante. La palabra "cariño" salió de los labios de Tessa con una suavidad tan letal que el gran Luciano , futuro rey del crimen organizado y de los diamantes de Europa, finalmente volteó.

Dios mío, es que tenían que ver la estampa. Este hombre mide casi dos metros de pura testosterona, hombros anchos y peligro inminente, y en este preciso instante, lo gobierna por completo una pequeña hada que apenas le llega al pecho. El lobo feroz domado por Caperucita Roja . Es una ridiculez hermosa.

Tessa lo miró hacia arriba, ladeando un poco la cabecita rizada, y le clavó esos hermosos ojos cafés que brillaban con una mezcla de ternura y de "sé perfectamente que te tengo en la palma de mi mano".

—¿Estás enojado?

 —le dijo ella con voz arrulladora—.

¡Por favor! Luciano arrugó la nariz y cruzó los brazos, desviando la mirada hacia el techo mientras sus labios se unían en un puchero. ¡Un puchero! El heredero de la mafia siciliana haciendo un berrinche digno de un niño de cinco años porque su amiga trajo un invitado. Qué adorable puchero, de verdad. Daba ganas de tomarle una foto y chantajearlo de por vida, pero valoro mi cabeza .

¡No puedo con el nivel de dominio que tiene Tessa sobre este gigante mafioso! Espectacular. Pasó de modo "Capo de la mafia listo para el crimen" a "Cachorrito regañado" en tres segundos.

—No —gruñó Luciano, con la voz más falsa del planeta, intentando recuperar un gramo de su dignidad perdida—. No estoy enojado.

—No, claro que no... —respondió Tessa con una sonrisa , acomodándole una de las solapas del esmoquin con total naturalidad—. Pero el caballero ya se va, ¿cierto?

Detrás de ellos, el pobre modelo seguía estático, pálido como un fantasma, mirando la escena sin entender cómo el tipo que hace un segundo parecía listo para arrancarle la cabeza ahora estaba parpadeando como un cachorrito bajo la lluvia.

Yo solo pensaba: «Amigo, corre. Si quieres triunfar en esta vida, si quieres llegar a viejo y ver crecer a tus nietos, ¡corre! Es más, saliendo de aquí cámbiate el nombre, búscate una peluca y una nueva identidad, porque si Luciano se deshace del hechizo de Tessa y te encuentra a solas, ni Marcelo te va a poder salvar».

Marcelo, captando que era el momento de actuar antes de que el ambiente se volviera más bizarro, dio un paso al frente y le puso una mano en el hombro al modelo con una sonrisa que era mitad cortesía y mitad advertencia de seguridad nacional.

—Caballero, ¿nos acompaña? —dijo Marcelo, usando su mejor tono de diplomático del crimen.

—Pero... yo... —alcanzó a tartamudear el pobre espécimen de pasarela, mirando a Tessa en busca de auxilio.

—Caballero, le sugiero firmemente que nos acompañe —insistió Marcelo, aumentando sutilmente la presión en el hombro del tipo y guiándolo lentamente hacia la salida trasera del salón—. Déle las gracias al destino y camine, mientras la señorita entretiene un poco a nuestro amigo aquí presente. Créame, es por su propio bien.

«Sí, corre, precioso, corre», mientras veía los largos pies del modelo acelerar el paso hacia la noche de Milán, dejando atrás sus aspiraciones de salir con esa hermosa hada . Un aplauso para Marcelo, el mejor escudero y desalojador de rivales del mundo.

Cuando el salón volvió a quedar relativamente despejado de intrusos masculinos, Tessa soltó una pequeña risita y le dio un golpecito juguetón en el pecho a Luciano.

—Eres imposible, Marchesi. Asustas a todos mis amigos.

—Ese tipo no era tu amigo, Tessa —replicó Luciano, bajando la guardia por completo, pero manteniendo esa mirada posesiva que delataba que la batalla interna no había terminado—. Y no me gusta la forma en que te miraba.

—Me miraba como cualquier persona normal en una fiesta, . El único que no es normal aquí eres tú.

Ah, si ella supiera. Bueno, en realidad lo sabe, pero le encanta jugar con fuego. Mientras tanto, en la esquina del salón, don Vittorio Marchesi observaba a la distancia a su hijo .La noche apenas comenzaba a complicarse.

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Maria Garcia
me encanta su novela
Eliette Maldondo Velazquez: gracias
total 1 replies
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