NovelToon NovelToon
CUANDO EL AMOR VUELVE A LLAMAR

CUANDO EL AMOR VUELVE A LLAMAR

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

Valentina Ferrer creyó que tenía la vida perfecta: un esposo al que amaba, cinco hijos maravillosos y un hogar humilde, pero lleno de felicidad. Hasta que un accidente en una obra le arrebató a Gabriel y la dejó sola frente al dolor, las deudas y la responsabilidad de sacar adelante a su familia.
Convertida en viuda a los treinta y cinco años, Valentina tendrá que dejar atrás sus miedos y recuperar los sueños que abandonó por amor. Lo que no imagina es que, en medio de su lucha, conocerá a Maximiliano Devereaux, el hombre más rico, poderoso y atractivo de la ciudad.
Él vive rodeado de lujos. Ella apenas intenta sobrevivir. Él está acostumbrado a mandar. Ella no permitirá que nadie vuelva a decidir por su vida.
Entre dos mundos completamente opuestos, una atracción imposible comenzará a crecer. Pero Valentina aún carga con las heridas de su pasado y teme que volver a amar signifique traicionar la memoria del hombre que nunca dejó de amar.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: La mujer de su pasado

Durante los días siguientes, Valentina hizo todo lo posible para mantener la relación con Maximiliano en el terreno profesional.

Respondía sus correos, asistía a las reuniones y entregaba cada informe a tiempo. Si él la llamaba para revisar algún detalle, hablaban del proyecto y nada más. No mencionaban el beso.

Maximiliano tampoco la presionó. No volvió a acercarse a ella sin preguntar ni intentó obtener una respuesta. Esa consideración la tranquilizaba, pero también le dejaba espacio para pensar en lo que había ocurrido.

Y pensar no siempre la ayudaba.

Una parte de Valentina recordaba el beso con ternura. Otra se sentía culpable cada vez que lo hacía. Amaba a Gabriel. Seguía amándolo. Sin embargo, comenzaba a comprender que amar al hombre que había perdido no significaba que debiera condenarse a vivir sola para siempre.

Todavía no sabía qué quería. Solo sabía que necesitaba tiempo.

El jueves por la mañana, llegó a las oficinas de Devereaux Group para revisar los detalles de la siguiente actividad. Clara la recibió en el vestíbulo con una expresión algo tensa.

—Hay una visita en la oficina de Maximiliano —le dijo—. Tal vez la reunión de ustedes se retrase.

—Puedo esperar.

—No creo que tarde mucho. Su exesposa acaba de llegar de España.

Valentina sintió una punzada de curiosidad que procuró ocultar.

—¿Su exesposa?

—Claudia Valmont. Vino con sus hijos. Creo que estarán en la ciudad unos días.

La noticia tuvo un efecto que Valentina no quiso examinar demasiado. Sabía que Maximiliano tenía un hijo y una hija adultos, pero nunca había conocido a su madre. Hasta ese momento, Claudia había sido solo una parte distante de la vida de él.

—¿Tienen una reunión familiar? —preguntó.

—No lo sé. Lo mejor es que esperemos.

Clara la condujo a una sala pequeña para que pudiera revisar el cronograma. Valentina intentó concentrarse en las fechas, pero escuchó voces en el pasillo poco después. La puerta se abrió y Maximiliano entró acompañado por una mujer elegante, de porte seguro y mirada aguda.

—Clara, necesito que revisemos el horario de mañana —dijo él—. La señora Ferrer puede esperar unos minutos.

La mujer miró a Valentina con atención.

—¿Ella es la señora Ferrer?

—Sí. Valentina, ella es Claudia Valmont, mi exesposa.

—Mucho gusto —dijo Valentina, poniéndose de pie.

Claudia le estrechó la mano. Su sonrisa era amable, pero no llegó a sus ojos.

—He oído hablar de ti.

—Espero que bien.

—Depende de quién cuente la historia.

Maximiliano intervino de inmediato.

—Claudia, no es el momento.

—Solo estoy saludando.

—Entonces saluda sin insinuaciones.

El gesto de Claudia se endureció, pero no respondió. Miró a Clara y le pidió hablar con Maximiliano a solas. Él aceptó, aunque antes de marcharse dirigió una mirada breve a Valentina.

Ella entendió que la reunión tendría que esperar.

Cuando ambos salieron, Clara cerró la puerta.

—Lo siento —dijo—. No debieron presentarte así.

—No pasa nada.

—Claudia puede ser complicada.

—No la conozco.

—Eso puede ser lo mejor.

Valentina regresó a sus documentos. Se concentró en la próxima actividad, pero la frase de Claudia siguió rondándole la cabeza: He oído hablar de ti.

No sabía qué había escuchado ni quién se lo había contado. Tampoco estaba segura de querer averiguarlo.

Al cabo de veinte minutos, Maximiliano volvió solo.

—La reunión puede continuar —dijo.

—¿Todo bien?

—Sí.

Su respuesta fue demasiado rápida.

Revisaron el calendario y hablaron de los espacios que se usarían para presentar a los comerciantes. Maximiliano se mantuvo profesional, aunque su atención parecía dividida.

—¿Vino con sus hijos? —preguntó Valentina cuando terminaron.

—Sí. Sebastián y Victoria están en la ciudad con ella.

—¿Se quedarán mucho tiempo?

—Unos días. Mi hija quería visitarme. Mi hijo decidió acompañarla.

—Debe ser importante para usted.

—Lo es.

Valentina cerró su carpeta.

—Entonces no quiero quitarle tiempo.

—No me lo estás quitando.

Ella no respondió. El beso seguía entre ellos, sin ser nombrado. Cualquier conversación podía abrir una puerta que Valentina todavía no sabía cruzar.

—¿Hay algo más que necesite revisar? —preguntó.

—No. Clara tiene la última versión del calendario.

Valentina se levantó. Antes de salir, Maximiliano dijo su nombre.

—Valentina.

Ella se volvió.

—No quiero que te sientas incómoda por la presencia de Claudia.

—No me siento incómoda.

—La conozco. Puede decir cosas con intención de provocar.

—No me conoces lo suficiente para decidir qué me incomoda.

Maximiliano guardó silencio.

—Tienes razón —dijo finalmente.

Valentina salió de la sala y caminó hacia el vestíbulo. Al doblar por el corredor, se encontró de nuevo con Claudia. La mujer estaba junto a una ventana, revisando su teléfono.

—Señora Ferrer —dijo al verla—. ¿Podemos hablar un momento?

Valentina dudó.

—Si es sobre el proyecto, claro.

—No. Es sobre Maximiliano.

—Entonces no creo que sea apropiado.

—Quizá no. Pero prefiero hablar contigo antes de que te hagas una idea equivocada.

Valentina sostuvo la carpeta contra el cuerpo.

—¿Qué idea podría hacerme?

Claudia guardó el teléfono.

—Maximiliano es un hombre difícil. Cuando algo despierta su interés, puede volverse muy insistente. Después pierde la paciencia y vuelve a su trabajo. No quiero que confundas su atención con una promesa.

La advertencia tenía una intención evidente, aunque estaba envuelta en un tono de preocupación.

—No he confundido nada.

—Mejor. Tienes cinco hijos y vienes de una pérdida muy reciente. No necesitas que alguien con su posición complique más tu vida.

—¿Crees que no puedo decidir por mí misma?

—No he dicho eso.

—Lo estás insinuando.

Claudia inclinó la cabeza.

—Solo intento ser realista. Maximiliano tiene responsabilidades, un negocio y dos hijos que no viven con él. La vida a su lado nunca será sencilla.

—La vida de nadie es sencilla.

—Aun así, los mundos de ustedes son muy diferentes.

—Eso ya lo sé.

—¿Y no te preocupa que la gente piense que estás con él por su dinero?

Valentina sintió que el comentario tocaba la misma herida que los rumores de los últimos días.

—No. Porque no estoy con él por su dinero.

—Todavía.

La insinuación hizo que Valentina enderezara los hombros.

—No voy a discutir con usted sobre una relación que ni siquiera existe.

Claudia la observó con una mezcla de sorpresa y desconfianza.

—¿No existe?

—Trabajo con Maximiliano. Eso es todo.

—Entonces el rumor del beso es falso.

Valentina se quedó inmóvil.

—¿Qué rumor?

Claudia sonrió apenas.

—No te preocupes. No he dicho que lo crea.

—¿Quién le habló de eso?

—En una empresa como esta, la gente observa más de lo que imaginas.

—Mi vida privada no es asunto de la empresa.

—Estoy de acuerdo. Pero sería ingenuo pensar que nadie la comenta.

Valentina quiso preguntarle si estaba allí para visitar a sus hijos o para vigilar a su exesposo. Se contuvo. No quería dar a Claudia el poder de arrastrarla a un intercambio hiriente.

—Si tiene algo que decirle a Maximiliano, hable con él —dijo—. No conmigo.

Claudia la miró en silencio.

—Eres más firme de lo que esperaba.

—Y usted sabe menos de mí de lo que cree.

Valentina dio un paso para marcharse. Claudia no la detuvo.

Al llegar al ascensor, encontró a Maximiliano esperándola.

—¿Qué te dijo?

—No es importante.

—Claudia no habla con alguien sin tener un motivo.

—Me advirtió que no confundiera tu atención con una promesa.

La mandíbula de Maximiliano se tensó.

—No tenía derecho a decirte eso.

—No necesito que la reprendas por mí.

—No la estoy reprimiendo por ti. Está interfiriendo en un proyecto y en asuntos que no le corresponden.

—¿Es verdad lo que dijo?

—¿Qué parte?

—Que eres insistente cuando algo te interesa y luego vuelves a tu trabajo.

Maximiliano la miró directamente.

—No sé si está describiendo al hombre que fui o al que ella quiso que fuera.

—Eso no responde.

—No voy a decirte que nunca he sido egoísta. Pero no te estoy pidiendo que confíes en mí ni que aceptes una relación. Te dije que respetaría tu tiempo.

—Y lo has hecho.

—Entonces no dejes que Claudia decida por ti lo que debes sentir.

—Tampoco quiero que tú lo decidas.

—No lo haré.

El ascensor llegó. Valentina entró y pulsó el botón de la planta baja.

—Tengo que volver a casa —dijo.

—¿Quieres que te acompañe?

—No. Gracias.

Las puertas empezaron a cerrarse. Maximiliano no intentó detenerlas.

En el trayecto, Valentina pensó en la conversación con Claudia. No porque creyera sus advertencias, sino porque la había obligado a mirar de frente una pregunta que evitaba: ¿qué esperaba realmente de Maximiliano?

La respuesta era que no lo sabía.

Y mientras no lo supiera, prefería mantener la distancia.

Al llegar a casa, los niños estaban terminando sus tareas. Isabella notó su silencio.

—¿Pasó algo?

—Conocí a la exesposa de Maximiliano.

—¿Y es mala?

—No la conozco lo suficiente para decirlo.

—¿Le dijo algo feo?

Valentina dejó la carpeta sobre la mesa.

—Me dijo que tuviera cuidado con él.

—¿Y vas a tener cuidado?

—Sí. Pero también voy a pensar por mí misma.

Isabella pareció conforme y volvió a su cuaderno.

Esa noche, Valentina recibió un mensaje de Maximiliano:

Lamento que Claudia te haya puesto en esa situación. No permitiré que interfiera en el proyecto.

Valentina contestó:

Gracias. Puedo manejar mis conversaciones con ella. Mantengamos el trabajo separado de todo lo demás.

La respuesta de él llegó unos minutos después:

De acuerdo. Como tú quieras.

Valentina dejó el teléfono a un lado.

La presencia de Claudia había alterado el equilibrio frágil que empezaba a formarse entre ambos. No porque tuviera poder sobre sus sentimientos, sino porque ahora Valentina sabía que cualquier acercamiento a Maximiliano vendría acompañado de rumores, diferencias y un pasado que ella apenas conocía.

Aun así, no podía fingir que el beso no había ocurrido.

1
Mildred Álvarez
😭es demasiado doloroso estos capítulos
Mildred Álvarez
😭😭😭😭😭😭😭😉
Mildred Álvarez
muy triste
Mildred Álvarez
triste
Zulema Neme
Que Bellos Personajes has Puesto Autora 💕💕💕💕💕💕💕🥰🥰🥰🥰🥰
Zulema Neme
Que Horrible por Dios .El no debe morir
Dilia De Freitas Teixeira
muy bonita
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play