Me desperté aturdida en un lugar desconocído y después de una serie de acontecimientos me di cuenta que habia reencarnado en una novela, pero mi personaje no existia
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capitulo 17
Una vez que terminé la conversación con mis padres, me senté a conversar con Aurelian y Mateo se que tenian muchas preguntas
Ella bajó la mirada un momento, como si necesitara reunir los fragmentos de un recuerdo que aún dolía tocar.
Luego habló.
—
—Llegar a Eryndor no fue rápido… ni fácil.
Su voz era suave, pero firme.
—Me tomó dos meses enteros.
Mateo frunció el ceño. Aurelian no se movió.
—El Bosque Frío no tiene caminos marcados —continuó—. La nieve borra todo. Cada noche tenía que encontrar dónde esconderme, cómo mantener el calor, cómo evitar a las criaturas que cazan en la oscuridad. Hubo días en los que no avancé nada… y otros en los que avancé sin saber si iba en la dirección correcta.
Hizo una pausa breve.
—Pero llegué.
Sus ojos se alzaron hacia ellos.
—El castillo de Eryndor es… distinto a cualquier otro lugar. No es solo reservado. Es hermético. Nadie entra. Nadie sale. Y la familia real es aún más inaccesible que sus propios muros.
Aurelian entrecerró los ojos.
Ella continuó.
—Pasé una semana entera infiltrada antes de encontrar algo útil. No había retratos. Ninguno. No existía registro de sus rostros. Era como si su identidad no residiera en sus caras…
Respiró hondo.
—Sino en sus colores.
Mateo inclinó levemente la cabeza, atento.
—La línea directa vestía de negro y rojo —explicó—. Eran los reyes. Su presencia imponía incluso sin ver sus rostros. La segunda línea vestía azul y verde. La tercera, amarillo y café. Todos llevaban el cuerpo cubierto… pero sus rostros permanecían ocultos bajo velos.
Sus dedos se tensaron ligeramente sobre su regazo.
—El resto del reino no ocultaba la cara. Solo ellos.
Silencio.
—Fue difícil obtener información. Nadie hablaba de ellos como personas… sino como símbolos.
Aurelian cruzó los brazos.
—Entonces, una noche… encontré la oportunidad.
Su voz bajó apenas.
—Entré en la habitación real.
Mateo contuvo el aliento sin darse cuenta.
—Me quité el anillo de camuflaje.
Aurelian se tensó de inmediato.
—Me mostré ante ellos.
Silencio.
—Les dije la verdad. Les dije que había viajado desde muy lejos para proponer una alianza. Les ofrecí cualquier cosa que estuviera en mi poder entregar… con tal de obtener la suya.
Una pequeña sonrisa, casi incrédula, tocó sus labios.
—Aceptaron de inmediato.
Ambos la miraron, sorprendidos.
—No lo entendí en ese momento. Fue demasiado rápido. Demasiado fácil.
Sus ojos se nublaron con el recuerdo.
—Entonces… se quitaron los velos.
Silencio absoluto.
—Y vi sus rostros.
Su voz se quebró apenas.
—Estaban llorando.
Mateo susurró:
—¿Llorando…?
Ella asintió lentamente.
—No de tristeza.
Su mano subió inconscientemente hacia su pecho.
—De reconocimiento.
El aire se volvió pesado.
—Dijeron que lo sentían.
Aurelian frunció el ceño.
—Dijeron que podían sentirlo en mi sangre.
Sus ojos se clavaron en los de él.
—El mismo poder.
Silencio.
—Su poder.
Mateo abrió los ojos con incredulidad.
Ella apenas susurró:
—Me dijeron que era su hija.
El impacto de esas palabras cayó como una piedra en el centro de la sala.
—Que había desaparecido… hace muchos años.
Aurelian no respiraba.
Mateo tampoco.
—Yo… no supe qué decir. No supe qué sentir. Fue como si mi vida entera hubiera cambiado en un solo instante.
Tragó saliva.
—Me quedé.
Aurelian cerró los ojos.
—Un mes entero.
Mateo bajó la mirada.
—Aprendí quiénes eran. Aprendí su cultura. Su historia. Sus costumbres. Me enseñaron lo que significaba llevar su sangre.
Silencio.
—Me trataron como familia.
Esas palabras dolieron más de lo que debían.
—Pero no olvidé por qué había ido.
Su voz recuperó firmeza.
—No olvidé mi promesa.
Sus ojos buscaron a Mateo.
—Te prometí que volvería.
Mateo levantó la vista lentamente.
—Y volví.
Luego miró a Aurelian.
—Volví… para cumplir la alianza.
Y aunque no lo dijo…
también volvió por ellos.
Por ambos.
Pero la pregunta que aún flotaba en el aire…
era la única que nadie se atrevía a hacer.
¿Lo hizo por deber…
o por amor?
pensó que podría pero ya demostró Aurelian su potencial y que Amara no es una muñeca de decoración allá gobernará como igual a Aurelian no será una muñeca de adorno