Desde tiempos antiguos, Italia ha sido gobernada por las mafias más poderosas: la Cosa Nostra, la Camorra, la 'Ndrángheta y la Sacra Corona Unita. Lorenzo Costello y Fabricio Bonano, líderes de los dos primeros clanes, forjaron una alianza invencible, uniendo sus destinos y los de sus familias.
Hoy, sus herederos deben cargar con ese legado. Massimo Costello y Giovanni Bonano, más hermanos que amigos, crecieron juntos entre lujos y violencia. Camila, la menor de los Bonano, siempre fue el corazón que latía entre ellos.
Ahora, Camila y Massimo luchan por su amor en medio de un mundo de balas y códigos de honor, mientras Giovanni se convierte en su más firme apoyo. Entre conspiraciones externas y amenazas latentes, deberán encontrar el equilibrio entre el deber y el deseo, sin olvidar que la verdadera fuerza nace de los lazos que juraron jamás romper.
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CAPÍTULO 10.
CAPÍTULO 10.
Camila estaba dormida cuando oyó sonar su celular. Camila se giró en la cama ignorándolo, pero luego de unos minutos, respondió, ya que este no dejaba de sonar.
-¿Quién habla? -pregunto, somnolienta.
-Piccola.-exclamo Giovanni, con su voz entrecortada.
-¿Gio? ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
-Cami. Ha ocurrido algo Grave. Necesito que vengas al hospital.
-Gio… ¿Qué ocurre? ¿Dónde estás?
-En Sicilia. En el hospital. Ven por favor. -Las lágrimas de Giovanni se escuchan ahogadas y este corta la llamada.
Camila se levanta de su cama, se viste lo más rápido posible y, tomando las llaves de su coche y sale rápidamente hacia el hospital. Al entrar encuentra a Giovanni sentado contra la pared de la sala, con las manos en su cabeza y sumido en un llanto que lo ahogaba.
-Giovanni. -Dijo ella sentándose sobre sus talones.
Él abrazó a su hermana con fuerza.
-¿Qué ocurre? ¿Cuándo llegaste? ¿Y Massimo?
-La misión falló y él…
-¡NO! ¡NO! ¡EL NO PUEDE! -Dijo la chica. -Dime por favor que no está muerto.
-Tranquila. Lo están atendiendo. Perdió mucha sangre y tiene algunos órganos comprometidos. Lo apuñalaron Camila. Lo apuñalaron. -Dijo Giovanni, volviendo a llorar.
-¿POR QUÉ DIABLOS NO LO LLEVASTE AL HOSPITAL? ¿POR QUÉ CARAJOS VOLARON DE REGRESO? -Dijo ella.
-No podíamos quedarnos allí. Nos matarían a ambos. Luka e Illya nos cubrieron las espaldas para que escapemos. No había tiempo Cami. -Dijo él. -Un médico nos ayudó en el avión, pero… De todas formas está en peligro.
-DEBERÍA PEGARTE UN TIRO EN LAS PELOTAS POR HACER SEMEJANTE IDIOTEZ. LES ADVERTÍ QUE SERÍA ARRIESGADO, PERO INSISTEN EN COMPETIR POR QUIEN ES MÁS HOMBRE. AHORA TÚ ESTÁS AQUÍ Y MASSIMO ESTÁ LUCHANDO POR SU VIDA. -Dijo ella, furiosa. -¿Y A QUÉ COSTO?, ¿ACASO VALIÓ LA PENA?
Giovanni negaba con la cabeza y lloraba desconsoladamente.
-Lo siento Gio. Sé que estás triste, pero lo que hicieron es una locura y lo sabes.
Gio asintió.
-¿Familiares de Massimo Costello?
La voz del médico interrumpió la charla
-Nosotros. -Respondieron los chicos al unísono.
-Hicimos todo lo médicamente posible. Ahora todo depende del paciente. -exclamo. -Ahora mismo está sedado, pero pronto despertará. Ahí podemos saber si quedaron secuelas.
-Es la segunda vez que oigo eso en menos de dos meses. -Dijo Camila para sí misma.
-¿Puedo pasar a verlo? -Pregunto, Giovanni.
-Lo pasaremos a una sala común. Le avisaré para que pueda verlo.
-Ve a casa a descansar. Estás hecho un desastre. -Exclama Camila.
-No puedo dejarlo. Es mi hermano.
-¿Señor Bonano? Puede pasar. Asiente el doctor.
Giovanni ingresó a la sala a ver a su amigo, quien estaba intubado y conectado a una máquina.
-Lo lamento mucho hermano. Lamento no haberte protegido. -Giovanni lloraba junto a su cama.
-¿Vas a pasarte la vida lamentándote? ¿Que no me dejaras morir en paz? -Dijo Massimo sacando los aparatos que le habían puesto.
La voz sin fuerzas de Massimo lo sorprendió.
-Estás despierto. -dijo.
-Pues claro. Tus lamentos no me dejan dormir. -Dijo con una pequeña sonrisa.
Giovanni sonrió.
-Los médicos dijeron que podían quedarte secuelas.
-¿Acaso no me conoces todavía? -Dijo Massimo. -La única secuela que me dejara esa herida será un nuevo tatuaje en el cuerpo.
Giovanni rio de la ocurrencia de su amigo.
-¿Dónde está Camila?, pregunto. -¿Ella lo sabe?
-Está fuera. En la sala de espera. -Dijo.
-¿Puedes llamarla? -pregunto Massimo. -Me gustaría… hablar con ella.
-Claro. -exclamo Giovanni sonriente.
-Gio… -Dijo Massimo haciendo que el hombre se detenga y se gire en su dirección. -Gracias hermano.
Giovanni salió de la habitación y llamó a su hermana para que entre.
-¡TÚ! CABEZA DE CHORLITO. -Exclamo ella furiosa.
Massimo sonríe a medias.
-Me merezco eso. -Dijo él.
-CLARO QUE SÍ.
-Camila.
-LES DIJE MIL VECES QUE ERA ARRIESGADO. NO ARRIESGADO, NO. UNA LOCURA. USTEDES ESTÁN LOCOS. -Grito apuntando con el dedo.
-Camila.
-¿Qué?
-Ven aquí. -Massimo hace señas para que se acerque a él.
Camila se acercó.
-Necesito decirte algo importante para mí. Quiero que me escuches y luego podrás hablar y regañarme todo lo que quieras. -Dijo el chico.
-Bien. - exclama ella. -Te escucho. -Tomando su mano.
-Camila yo…
La puerta se abre de golpe.
-Hijo, ¿qué ha ocurrido contigo? ¿Acaso quieres matarme? Primero tu padre y ahora tú.
Massimo suspira profundo.
-Qué oportuna, mama. -Pensó.