NovelToon NovelToon
Ya No Te Espero

Ya No Te Espero

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Amor de la infancia
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

EL MEJOR AMIGO DE MI HERMANO Si el cliché Ella lo amó toda su vida. Él tardó tres años en notar su ausencia. Desde niña, estuvo enamorada del mejor amigo de su hermano. Él siempre formó parte de su vida: conocía a su familia, tenía un lugar en su casa y sabía perfectamente que ella suspiraba por él. Y cuando le prometió que recibiría el mejor regalo de su vida al cumplir dieciocho años, ella creyó que, por fin, sus sentimientos serían correspondidos. Pero aquella noche, durante su propia fiesta de cumpleaños, descubrió que había esperado por el hombre equivocado. Él estaba con otra chica. Una chica que la había humillado durante años y que se aseguró de que ella los encontrara juntos. Esa noche, la niña que soñaba con ser elegida por él se marchó con el corazón destrozado. Tres años después, regresó. Ya no era la adolescente que se sonrojaba cada vez que él la miraba. Ahora era una joven atrevida, segura de sí misma y dispuesta a disfrutar de todo aquello a lo que había renunciado por amor. Seguía siendo dulce, pero había aprendido a no esperar nada de quien nunca supo valorarla. Para ella, él era parte del pasado. Para él, ella seguía siendo la hermanita de su mejor amigo… hasta que comenzó a notar las miradas que otros hombres le dedicaban, las sonrisas que ya no eran para él y la facilidad con la que ella podía marcharse sin siquiera despedirse. Y entonces apareció el problema. El mejor amigo de su hermano estaba empezando a desear a la única mujer que jamás había pensado que podría perder. Pero ¿qué sucede cuando el hombre que te rompió el corazón finalmente quiere conquistarte… y tú ya no estás segura de querer entregárselo otra vez?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El mejor amigo de mi hermano

La primera vez que Isabella se enamoró de Nicolás Varela tenía siete años.

Él tenía doce, una sonrisa traviesa y la mala costumbre de entrar en su casa sin tocar el timbre, como si fuera otro hijo de la familia.

Era el mejor amigo de su hermano mayor, Mateo. Se conocían desde el jardín de infantes y, para desgracia de Isabella, aquello significaba que Nicolás llevaba prácticamente toda su vida apareciendo por su casa.

Al principio, ella solo lo seguía porque le gustaba jugar con los chicos grandes.

Después empezó a seguirlo porque le gustaba él.

—¿Por qué me miras tanto, enana? —le preguntó Nicolás una tarde, mientras jugaba a la consola con Mateo.

Isabella, sentada en el suelo junto al sofá, abrazó su muñeca.

—Porque eres bonito.

Mateo soltó una carcajada tan fuerte que casi dejó caer el mando.

Nicolás se quedó mirándola. Después se rio y le revolvió el cabello.

—Cuando seas grande, vas a tener que aprender a mentir mejor.

—¡No estoy mintiendo!

—Claro que no, princesa.

Y le dio un beso en la frente antes de volver a jugar.

Aquella noche, Isabella anunció durante la cena que se casaría con Nicolás cuando fuera mayor.

Su madre casi se atragantó con el agua.

Mateo se rio durante tanto tiempo que su padre tuvo que mandarlo a callar.

Y Nicolás, que estaba sentado frente a ella, levantó su vaso de jugo.

—Por mi futura esposa.

Isabella sonrió tanto que le dolieron las mejillas.

No sabía que los adultos podían bromear con cosas que para los niños significaban el mundo entero.

Para ella, aquella promesa había sido el comienzo de una historia de amor.

A los diez años, Isabella ya sabía reconocer el sonido del automóvil de Nicolás.

A los doce, comenzó a preocuparse por su apariencia cuando sabía que él iría a visitarlos.

A los catorce, se enfadó con una chica de su escuela que aseguró haber besado a Nicolás durante una fiesta.

A los quince, lloró a escondidas cuando descubrió que él tenía novia.

Y a los dieciséis, comprendió que su enamoramiento ya no era una simple ilusión infantil.

Lo amaba de verdad.

Amaba su risa, sus bromas tontas, la forma en que se llevaba con su familia y hasta aquella arrogancia suya que a veces le daban ganas de golpearlo con un cojín.

Nicolás era encantador.

Demasiado encantador, según Mateo, que estaba acostumbrado a escuchar las historias de sus conquistas.

A los veintitrés años, su mejor amigo ya tenía una reputación bastante conocida: no le gustaban las relaciones serias, disfrutaba de las fiestas y rara vez repetía compañía durante mucho tiempo.

Isabella lo sabía.

Había escuchado suficientes conversaciones entre él y su hermano para comprender que Nicolás no buscaba enamorarse.

Pero ella seguía creyendo que, quizá, algún día sería diferente con ella.

No porque él se lo hubiera prometido.

Sino porque llevaba tantos años amándolo que le resultaba imposible imaginar otro desenlace.

—¿Todavía te gusta Nicolás? —le preguntó su mejor amiga, Valentina, una tarde en la que estudiaban juntas.

Isabella levantó la vista de sus apuntes.

—¿Por qué preguntas algo tan obvio?

—Porque tienes diecisiete años, Isa. Podrías salir con alguien de tu edad, divertirte, tener novio…

—No quiero.

—¿No quieres o no quieres porque estás esperando al mejor amigo de tu hermano?

Isabella hizo una mueca.

Valentina dejó el bolígrafo sobre la mesa.

—No te estoy diciendo que tengas que acostarte con alguien ni que debas tener novio. Solo quiero que vivas tu vida. ¿Y si él nunca te corresponde?

La pregunta le molestó.

No porque fuera cruel, sino porque era la misma que Isabella llevaba años evitando hacerse.

—Cuando cumpla dieciocho, todo será diferente.

Valentina la miró con incredulidad.

—¿Y eso quién te lo dijo?

Isabella sonrió tímidamente.

—Él.

La promesa había ocurrido unos meses antes de su cumpleaños.

Era una tarde de verano. Mateo había salido a comprar algo con unos amigos y Nicolás se había quedado en la cocina, robando trozos de pastel directamente del recipiente.

Isabella lo descubrió y se apoyó contra la encimera.

—Vas a dejar a mi madre sin pastel.

—Tu madre me quiere demasiado para echarme de su casa por un pedazo de torta.

—Eres un aprovechado.

—Y tú eres una acusona.

Ella sonrió.

Nicolás llevaba una camiseta negra y el cabello despeinado. Parecía recién levantado, aunque eran casi las cinco de la tarde.

Isabella lo observó mientras él tomaba otro trozo.

—Nico…

—¿Qué?

—¿Puedo pedirte algo para mi cumpleaños?

Él la miró con diversión.

—Depende. Si cuesta más que mi automóvil, la respuesta es no.

—No es algo que se compre.

Nicolás arqueó una ceja.

—Eso suena peligroso.

Ella se sonrojó.

—Quiero que me des mi primer beso.

El silencio duró apenas un segundo.

Después, él soltó una carcajada.

—¡Isabella!

—¡No te rías!

—¿Me estás pidiendo que te dé tu primer beso como regalo de cumpleaños?

—¡Olvídalo!

Ella intentó marcharse, pero Nicolás la sujetó suavemente de la muñeca.

—Eh, ven aquí.

Isabella se volvió, avergonzada hasta las orejas.

Él la observó con una sonrisa menos burlona.

—Cuando cumplas dieciocho, voy a darte el mejor regalo de tu vida.

Ella dejó de respirar por un instante.

—¿De verdad?

—Te lo prometo.

—¿El mejor?

—El mejor.

Nicolás le dio un golpecito en la nariz y salió de la cocina como si acabara de prometerle cualquier tontería.

Pero Isabella se quedó allí, inmóvil, con el corazón desbocado.

No volvió a preguntarle qué significaba.

Durante los meses siguientes, imaginó cientos de posibilidades.

Y, poco a poco, aquella promesa se convirtió en algo más que la esperanza de recibir un beso.

Isabella decidió que, si alguna vez iba a compartir su primera vez con alguien, quería que fuera con él.

No se lo contó a nadie.

Ni siquiera a Valentina.

Era un secreto suyo, una ilusión que guardaba con tanto cuidado como si Nicolás le hubiera entregado algo precioso.

No entendía todavía que una promesa podía significar cosas muy distintas para dos personas.

1
Miriam Colín
Espero que pronto se armé de valor y le pida perdón a Isabella, para que los dos puedan cerrar ese capítulo y sigan adelante con sus vidas sin ninguna cuenta pendiente.
Miriam Colín
Por fin te diste cuenta de lo que perdiste Nicolás y eso era un amor sincero.
Miriam Colín
Hay Nicoĺás pensaste que Isabella siempre iba a estar enamorada de ti y que no importa lo que hicieras ella siempre iba a estar ahí.
Paola Gonzalez
ME ENCANTA!!💙💙
Miriam Colín
Amo a Gabriel , es un gran chico y ama a Isabella sinceramento y no le pidé que deje de ser ella para que alguien la amé.
Miriam Colín
Nicolás por fin se dio cuenta de que Isabella ya lo superó y que ya no tiene ninguna oportunidad.
Miriam Colín
Así es Isa solo mira pa' delante y daté una oportunidad de ser feliz y amar a alguien que te eligé.
Miriam Colín
A mi me gustaría que se de una oportunidad con Gabriel y Nicolás se quedé chiflando en la loma.
Miriam Colín
Lastima Margarito porque Isa va concentrar su tiempo y amor en Gabriel.
Nerida Navas
Es muy interesante la historia, agradecida por ser una de las personas interesadas en este proyecto... aunque no me percaté que, es una novela en proceso... espero no olvidarme pues, tengo esa peculiaridad... já já já já...y, que la concluyan rápido 🙏💐🌹... felicitaciones de antemano, parece una excelente historia 🙏💐🌹
Miriam Colín
Nicolás ahora sabes lo que significa ser ignorado y pudrete maldito cucaracho.
Miriam Colín
Nicolás ahora te toca a ti ser el que esté detrás de ella como un perro faldero.
Miriam Colín
Ahora será Nicolas quién sentira lo que es que alguien te ignoré, sufre maldito cucaracho imbécil.
Miriam Colín
Es un maldito desgraciado, humillarla de esa manera en su casa y lo peor faltarle el respeto a la familia que lo recibio como un hijo.Es una basura de hombre😡.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play