El Pecado Ocultó ( un enfoque desconocido )
PARTE IV: CICATRICES EN LA PENUMBRA (PERSPECTIVA DE JUNGKOOK) Jungkook sentía que el aire del camerino le raspaba la garganta. Frente al espejo, mientras el equipo recogía los restos del vestuario de
0
8
El Pecado Ocultó ( las cámaras también mienten)
PARTE X: EL DÍA EN QUE EL MUNDO SE DETUVO (EL IMPACTO MEDIÁTICO) La mañana siguiente al concierto en el Estadio Olímpico, el entretenimiento global colapsó. La noticia de la desaparición simultánea d
0
9
Al Otro Lado del Despertar (mapa de tus sueños)
El reloj de la mesita de noche marcaba las tres de la mañana. Para Maya, de diecisiete años, esa era la hora en que el mundo real se apagaba y la única realidad que le importaba cobraba vida. Cerró
2
9
Le hace reverencia
el arlequín, la coraza de hombre duro, la lealtad inquebrantable, la capacidad de amar bonito, la independencia absoluta, la luz propia que encandila y esa mezcla irresistible de cortesía refinada con
7
5
El Jardín de las Raíces Caníbales
Prólogo: El latido bajo la tierra mojada El jardín no era simplemente un terreno cercado por muros de cal y musgo antiguo; era un organismo vivo, un ecosistema de carne vegetal y deseos soterrados do
0
2
La Estrella Más Bonita del Cielo
El firmamento de aquella pequeña ciudad costera nunca había sido tan clemente como la noche en que ella regresó. No se trataba de un lucero cualquiera; era aquella a la que los pescadores más viejos
0
3
El descaro de la seduccion
En los Suburbios del Subconsciente El neón de los letreros gastados nunca llegó a iluminar los recovecos donde la memoria decide alojarse para no morir de frío. Ahí, en el reverso de la conciencia, en
0
1
Huele a vacío
El aire de la habitación ya no olía a café ni a su perfume; olía a un vacío espeso, a madera vieja y a cenizas frías. Él seguía sentado al borde de la cama, con los codos apoyados en las rodillas y la
0
2
Bᴜᴇɴᴀs Sᴜᴇʀᴛᴇ, Cᴀʀɪɴ̃ᴏ
La ciudad estaba viva, pero él no. Las luces de neón parpadeaban sobre los charcos de lluvia reciente, y la música que escapaba de los bares retumbaba con una energía que Sesshomaru no sentía. Mantení
0
24
Aᴍɪɢᴏs Cᴏɴ Bᴇɴᴇғɪᴄɪᴏs
Y ahí estaba yo, tan enamorada como a pendejada de un ser que evidentemente de humano no tenía nada excepto su apariencia. Yo siempre había sabido que para Sesshomaru nuestra relación solo era la re
0
26
el evento público del día siguiente.
PARTE I: EL PESO DE LAS PALABRAS El aire en la suite del último piso del hotel de incógnito parecía haberse agotado. Afuera, la lluvia de Seúl golpeaba los cristales; adentro, el único sonido era el
0
8
Mi Estrella Fugaz
—¿Sabes cuál es la diferencia entre una estrella de verdad y una estrella fugaz, Mateo? —me preguntó ella aquella noche, con las piernas colgando sobre el borde del techo de mi casa y el viento helad
0
3
~Experiencia sexual~ anónimo
me gusta rozarme la v4gina, no tengo un compañero sexual ni nada parezco necesitada lo sé, me causa placer rozar mi vagina contra la almohada, cada vez que veo videos porn0s no puedo evitarlo, me gust
0
10
Volver
El sol se derramaba por la única ventana de la habitación, al fondo del pasillo, acondicionada para al menos tres pacientes. Postura, mirando fijamente en el destello de luz, buscando algo, la bella m
0
1
Espejo de Fachadas
I. Las grietas en el muro El contrato de alquiler de la calle San Jerónimo 42 no contenía ninguna cláusula extraña, salvo por un detalle menor que el agente inmobiliario, un hombre de hombros caídos
0
2
Los verdaderos valientes
Los verdaderos valientes Advertencia para aquellas personas que se llaman a si mismos generacion de hierro. Les advierto que si son de esas personas que se creen superiores solo por pertenecer a una
0
0
Deberías estar muerto
La velocidad a la que va este taxi es una ofensa para cualquier tortuga. Incluso las montañas parecen ir más rápido. —¿Podrías acelerar, Velma? Le digo a mi amiga, quien, al parecer, le tiene miedo
0
0
La decimotercera Ofrenda.
El Olimpo no estaba en silencio la noche en que los dioses comenzaron a morir. Estaba riendo. Las carcajadas de Dionisio retumbaban entre las columnas de mármol, las copas rebosaban néctar dorado y
0
2
La luz que caminaba detrás del alambrado.
En mi pueblo, al sur de Santiago del Estero, los muertos no siempre descansaban bajo tierra. Eso decía mi abuelo, un hombre de pocas palabras que había pasado toda su vida trabajando en el campo y qu
0
1
El Pombero no golpea dos veces.
En el norte de Corrientes, donde el monte parece tragarse los caminos y los perros dejan de ladrar cuando cae el sol, mi abuela siempre decía que al Pombero no había que nombrarlo después de la median
0
1