Y ahí estaba yo, tan enamorada como a pendejada de un ser que evidentemente de humano no tenía nada excepto su apariencia.
Yo siempre había sabido que para Sesshomaru nuestra relación solo era la relación de dos amantes ocasionales, o como muchos de mi generación suelen llamarle, "amigos con beneficios". Aún así yo acepté tener dicha relación con él solo por el simple hecho de poder disfrutar lo rico que se siente estar entre sus brazos, y es que ¡joder! Ese hombre sí que lo sabe hacer, no por algo es el hombre más codiciado entre toda la universidad.
Seguramente todo seguiría igual entre él y yo, si yo no lo hubiera visto salir del apartamento de Kikyo el sábado por la madrugada.
Realmente me dolió mucho haberme dado cuenta de lo ruin e infeliz y desgraciado que pude llegar a hacer Sesshomaru aún con su actitud de "yo no rompo ningún plato".
Aún cuando nuestra relación no era formal ni mucho menos oficial, teníamos un acuerdo el cual era el derecho de ser únicos, con esto ninguno de los dos podíamos entablar alguna otra relación con otra persona sin antes hablar y determinar si estábamos o no de acuerdo.
En su momento no le dije nada pues decidí continuar con la relación sin decirle que ya sabía que él y Kikyo se entendían a mis espaldas, pues aún cuando nuestra relación no era del todo seria muchos en la universidad estaban al tanto de lo nuestro y saber que me estaban engañando era algo inaceptable.
Aún cuando ya estaba al tanto de mis hermosos cuernos, yo aún guardaba las esperanzas de que él recapacitara y se diera cuenta de que ninguna otra mujer lo amaría de la misma manera en la que yo lo hice en su momento.
Los días pasaron y yo seguía fingiendo que todo estaba bien entre nosotros cegándome por completo de lo que era la realidad en aquel entonces, cada que él me hablaba o mandaba un mensaje de "hay que vernos" yo corría sin pensarlo ni siquiera un poco pues la sola idea de que él me hiciera suya me estremecía tanto, al grado de dejarme llevar ante el deseo y la pasión que él desencadenaba en mí, era tanto el deseo de ser tomada por él que no me importó que lo mismo que él me hacía sentir a mí se lo estuviese haciendo sentir a Kikyo. Al menos no me importó hasta cierta noche en la que después de haber tenido sexo como dos locos por más de una hora, su teléfono sonó mientras él se estaba duchando y por curiosidad y cosas del destino yo lo tomé descubriendo así un mensaje de Kikyo dónde le decía que ya estaba todo listo para su cena.
El muy desgraciado había quedado de verse con ella la misma noche que había quedado de verse conmigo.
En ese momento pude sentir como mi mundo se derrumbaba junto con los sueños que ya me había hecho, mis ojos se empañaron de lágrimas y mi pecho se estrujó de lo mal que me sentía, verdaderamente era inaceptable lo que Sesshomaru estaba haciendo conmigo.
Tenía que hacer algo o de lo contrario lo perdería, así que tomé valor y mientras me acomodaba sobre su cama me dispuse a hablar.
— ¿Qué somos en realidad tú y yo? — le pregunté luego de haber dejado su teléfono de vuelta en el lugar de donde lo había tomado. Me levanté lentamente de la cama y comencé a vestirme de nuevo, mientras buscaba mi blusa por toda la cama él me respondió desde la ducha.
— ¡Amigos con derechos! — gritó casi enseguida y sin titubear o sin pensarlo aunque fuese tan solo un poco — creí que ya te había quedado claro que yo jamás te prometí que me enamoraría de ti! — añadió poco después de haber salido de la ducha — es cierto que eres hermosa y estás muy buena — señaló mientras me miraba fijamente — eres a toda madre y la verdad es que coges bien rico, siempre estás disponible no solo para follar si no que para escucharme también y me haces reír, y es por eso que mejor te prefiero así, tan posible como imposible, tan a la mano como tan codiciada, con celos sanos y divertidos, risas furtivas y sexo casual, para usarnos y las ganas matar.
Enserio no podía creer lo que mis oídos habían acabado de oír, después de todo lo que habíamos vivido y pasado, ¿esa era su respuesta?
— ¿Ocurre algo? — me preguntó de lo más normal luego de haberme soltado tremenda bomba y hacer como si pasara nada.
— ¡No! — le respondí seria tratando de sonar lo más tranquila posible aunque era más que evidente que por dentro me estaba matando con su maldita indiferencia, en ese momento pensé en no hacer ningún escándalo o drama y decidí seguirle el juego — que bueno que pienses así — añadí mientras me acomodaba mi cabello — es bueno saber que no hay malos entendidos entre tú yo y que todo está más que claro.
— Así es — me respondió mientras se terminaba de arreglar, era más que evidente que se estaba esmerando en verse presentable para su cita — ¿quieres que te lleve a tu casa? — me preguntó al momento de pasarme mi chaqueta.
— Ajá — le señalé un poco incómoda pues en aquel momento lo único que quería era gritarle que ya sabía lo de él y Kikyo, aún así no dije nada y lo único que hice fue mostrarle una sonrisa un poco forzada mientras me colocaba mi chaqueta, después de eso ambos salimos de su habitación y nos dirigimos hacia su jardín, ahí es donde él solía dejar su motocicleta estacionada.
Como siempre me dejó en la puerta de mi casa y se despidió de mí de la manera en la que siempre solía hacerlo, con un beso sobre la frente. Después se marchó y con ello mi rabia aumentó pues como era posible que después de haber estado conmigo se iba a ir a ver con la zorrita amateur de Kikyo.
— ¡Demonios! — grité furiosa al entrar a mi casa, subí de inmediato a mi habitación y me encerré como por tres días enteros. No tenía ganas de ir a la universidad para ser el as me reír de todos esos idiotas.
Durante mi encierro mi hermano Sota se hallaba fuera de la ciudad por lo que no supo nada de lo ocurrido, tal vez fue mejor así.
Él sabía que yo era algo tonta y descuidada por lo que no estaba del todo a gusto sabiéndome quedaba sola en casa por lo que sin pensarlo optó por llamarle a su amigo y antiguo compañero de trabajo, Bankotsu para que él estuviese al pendiente de lo que se me ofreciera o necesitará.
"Bien hecho Sota, ponerle una niñera a tu hermana de 18 años es algo inesperado"
Al último día de mi encierro, el timbre de la puerta sonó mientras yo me duchaba por lo que tardé en acudir al llamado, y en cuanto salí de la regadera ¡oh sorpresa!, Un hombre de largos cabellos de color negro estaba parado justo enfrente de mí.
— ¿Y tú quien demonios eres y como entraste? — le pregunté al lanzarle mi secador de cabello.
— ¡Oye espera! — dijo este entre risas al esquivar la secadora — creí que no había nadie y por eso entré con la llave.
— ¿Llave, cual llave? — le pregunté confusa.
— La que Sota me dejó para poder entrar a su casa — añadió al mostrarme las — discúlpame si te tomé por sorpresa, es solo que toqué y no respondiste y por eso entré, creí que tal vez no estabas y bueno ...
— Descuida, es solo que Sota no me dijo que me mandaría una niñera para supervisar me — le respondí seria al acomodarme mi bata.
— ¿Disculpa? — respondió confuso — ¡a mí tu hermano no me mencionó nada acerca de ser tu niñera! — era evidente que me estaba diciendo la verdad.
— Soy Kagome, mucho gusto — le dije al presentarme — ¿Y tú eres?
— Bankotsu, mi nombre es Bankotsu — me respondió mostrando una sonrisa un tanto encantadora — mucho gusto Kagome — añadió.
— El gusto es mío — le dije de igual manera mientras lo miraba fijamente, ese momento noté lo guapo y bien parecido que era, ideal para cualquier chica con deseos de venganza.
— Me permites, me gustaría ponerme algo de ropa y me gustaría que fuese en privado — le señalé un poco coqueta aunque nerviosa al mismo tiempo.
— ¡Por supuesto! — expresó un tanto nervioso — te veo abajo — añadió para después salir de mi habitación.
Rápidamente corrí hacia mi armario en busca de algo lindo pero coqueto para ponerme, pues ya tenía mi plan de venganza listo.
En ese momento recordé las palabras que Sesshomaru me había dicho y fue entonces que me dije a sí misma:
"Cariño, yo también conozco el juego del placer y lo sé jugar muy bien, quieres jugar, pues vamos a comenzar"
Busqué entre mi armario aquella pijama sexy que Sango me había dado de regalo el día de mi cumpleaños y me la puse, luego de vestirme caminé hacia las escaleras y mientras estaba bajando por éstas, el timbre de la puerta sonó nuevamente.
— ¿Y ahora quien diablos es? — me pregunté al caminar hacia la puerta — ¿¡tú!? — dije sorprendida al ver a Sesshomaru parado frente a mí — ¿qué es lo que buscas aquí? — le pregunté confundida pues no era normal verlo parado frente a mi puerta ya que nuestros encuentros solían ser en su casa y cuando estos sucedían él me hablaba por teléfono para avisar que pasaría por mí y ese día no me notificó su llegada.
— ¿Podemos hablar? — me preguntó serio y un tanto incómodo, al parecer se había percatado de que tenía compañía pues el auto deportivo estacionado junto al mío me había delatado.
— ¡Claro! — le señalé al dejarlo entrar — si gustas puedes subir a mi habitación en lo que resuelvo un inconveniente — le añadí.
— Veo que tienes compañía — dijo un poco molesto al notar la presencia de Bankotsu, su actitud en ese momento me pareció ser la actitud del típico novio celoso.
— Si, es un amigo de Sota que vino a verlo.
— ¿Que no se supone que él se encuentra fuera del país? — me preguntó un poco molesto.
— ¡Si!, Es solo que vino a ver qué todo este bien con la casa, y ... Con todo lo demás.
— Ya veo, sabes si estás muy ocupada puedo volver más tarde.
— ¿Sucede algo? — le pregunté al sentirlo incómodo y un tanto molesto, era como si de verdad él en ese momento hubiese estado celoso.
— ¡No lo sé! — me respondió casi enseguida con un tono de voz más grueso — ¡Dímelo tú! — era evidente que había algo de ironía en su modo de expresarse y no lograba entender el porque.
— ¿A qué te refieres con tú?, ¡no lo sé dímelo tú! — le pregunté ya un poco molesta ante su actitud — si solo veniste a verme para hacerme una estúpida escena de celos lo mejor será que te marches.
— ¡No te preocupes, ya me voy!. Ya no te quito mas tu tiempo ni te distraigo de lo que sea que estabas haciendo.
— ¿De que demonio estás hablando?
— ¿Que no es evidente?
— ¡Woow Woow Woow!, creo que estás mal interpretando las cosas, y aunque no fuera así tú no tienes ningún derecho de venir a mi casa y portarte como un imbécil, ¡al menos no después de todo lo que me dijiste!
— ¿De qué hablas? — me preguntó confundido.
— ¿Es que acaso ya se te olvidó?... Me dijiste que lo nuestro es solo cuestión de sexo y compañía, que solo es cosa de amigos con beneficios por lo que no había que confundir las cosas. Creo que fuiste muy claro cuando me lo dijiste, pero tranquilo que yo sí lo entendí. Tanto que ni siquiera me importó descubrir que además de mí, también te andas encamando con Kikyo. Cariño, yo también busco lo que tú buscas; un cuerpo, unos besos, varios gemidos. Una compañía ¿pero un amor?, ¡no!... ¡Eso jamás! — aunque mi boca le decía una cosa, mi corazón sentía otra, aún así no le dejé saber lo mal que su indiferencia me había puesto y mucho menos le permitiría que después de lo que él hizo viniera a mi casa y se comportara de esa manera conmigo — No me mal entiendas, eres perfecto, pero solo como un buen amigo, no como el amor que me acompañará el resto de mi vida, y no lo digo por que crea que tú crees que yo te veo así, no todo lo contrario, sin que te ofendas cariño, tú solo sirves para pasar el rato, para disfrutar de la noche pero no para que despiertes a mi lado en todas las mañanas, esos momentos los tengo reservados para alguien especial y pues ¿qué crees?... ese ser ¡no eres tú!
— ¿¡Qué!?
— ¡Lo siento cariño!, eres buen amante pero el puesto del amor de mis futuros días, ese no se lo otorgo a cualquiera, se necesita más que saber coger para ganarme, se necesita honestidad, compromiso, valentía, comprensión. Necesito un caballero en mi vida, pero por el momento te tengo a ti, así que me cogerás el cuerpo mientras yo así lo quiera, pero mi alma y mi cariño eso no los obtendrás, al menos que yo eso quiera, pero tranquilo que eso no pasará pues eso no lo quiero contigo.
Era evidente que todo lo que le dije lo había tomado por sorpresa pues en ese momento lo dejé sin palabras, él nunca se esperó esa actitud por parte mía, ¿qué se creyó?, ¿Que yo siempre le estaría disponible o que por quererlo podía hacer y deshacer conmigo lo que él quisiese? ... Tal vez si él no se hubiese comportado como todo un patán las cosas hubieran pintado diferentes pero por fortuna logré recapacitar y abrí los ojos.
— ¿Algún problema? — nos preguntó Bankotsu al llegar a la sala, fue más que evidente que los gritos de mi discusión con Sesshomaru se oyeron hasta la cocina, lugar donde Bankotsu había quedado de verme luego de haber salido de mi habitación.
— ¡No, ninguno!, el caballero ya estaba por irse, ¿no es así? — Sin decirme o reclamarme más nada Sesshomaru se marchó de mi casa y tras hacerlo sentí como un gran peso se me quitaba de encima, era como si ya no me importara lo que él hiciera con su vida.
Luego de aquel altercado Sesshomaru y yo no volvimos a vernos, pues después de ese día me decidí a no seguir más con esa absurda relación que de haber continuado seguramente me hubiera lastimado más de lo que ya lo había hecho y posiblemente me hubiese costado superar.
Con el tiempo aprendí que las relaciones libres y sin compromiso a la larga no te dejan nada bueno, y que es bueno saber identificar cuando una relación no da para más. También descubrí que al igual que los hombres, que en ocasiones solo buscan placer, nosotras como mujeres también lo podemos hacer. Solo es cuestión de saber identificar una cosa de la otra y no confundir el amor con el deseo y el placer.
Mi nombre es Kagome Higurashi y esta fue mi historia, la historia de cómo fue que me dejé arrastrar en lo oscuro y confuso que pueden llegar a hacer las relaciones de "Amigos con beneficios".