El eco de lo divino

Makeline.

_____________

Eran las seis de la tarde cuando volví a casa; vacía. No había visto ni sabido nada de Azazel desde la mañana, y estaba segura de que no había ido directamente con Regina, dado que la hora acordada era por la tarde. Cada vez sentía más inquietud por querer saber dónde se metía y por qué se negaba tanto a decírmelo.

Estaba sentada en la mesa de la sala de estar, con música instrumental sonando de fondo. Resaltaba las lecturas de un libro y ordenaba mis apuntes, pero mi mente divagaba. Me llevé el boli a la boca, distrayéndome de lo que leía.

Últimamente, me costaba concentrarme en lo que antes me atraía la atención fácilmente. Probablemente se debía a la sensación constante de que mi vida terrenal acabaría cuando Azazel así lo decidiera, y eso hacía que todo, incluso continuar con mis estudios universiarios, pareciera irrelevante. Sin embargo, recordé que había decidido pretender que mi vida seguíría una línea temporal normal; y me estaba costando.

— ¿Sigues estudiando? —escuché la voz familiar antes de verlo emerger de la nada.

—¿Al menos podrías avisar antes de aparecerte así?

—Primero el color de mis ojos, ¿y ahora quieres que te envíe un mensaje de texto antes de llegar?, ¿o prefieres una paloma mensajera que te lo anuncie?

Levanté la vista.

—Podrías ponerte un cascabel.

Esperaba molestarlo, pero en lugar de eso, él soltó una risa. Se sentó frente a mí en la mesa.

—¿Un cascabel? ¿Que soy, tu mascota?

Lo consideré, recordando que a veces había pensado en él como mi escolta personal.

—Pues, viéndolo de esa forma —coloqué el bolígrafo entre mi libro para guardar la página. Lo cerré—. Considerando que me sigues a todas partes, no recuerdo haber adoptado ningún perrito guardían.

—Tsk —chistó con sarcasmo—. Y yo que pensaba que te estaba empezando a gustar mi compañía.

—¿Cómo te fue con Regina? ¿Después de todo te torturó con sus preguntas y sus libros?

—No estoy muy seguro de que prestara tanta atención a mi explicación como a mi presencia en sí —se acomodó—. Pero, de hecho pasamos un rato bastante interesante.

—¿Por qué lo dices? —pregunté, intrigada.

—Digamos que tuvimos una pequeña conversación un poco filosófica.

—¿Filosófica? —reí ligeramente—. ¿De qué hablaron?

—De Dios...

Interrumpí la risa— ¿Qué? —cuestioné con un levantamiento de ceja.

Por lo que sabía, Regina era atea. O al menos eso creía. Que hablara de Dios justamente con Azazel me causaba una extraña sensación de recelo. A mí se me había ocurrido primero. Cuando había conocido a Azazel, el aspecto divino fue una de las cuestiones que más deseaba resolver, pero no pensé que sería lo adecuado. No creí que un demonio se sentiría cómodo hablando ello, sobre todo cuando dicho demonio se quejaba todo el tiempo de mis expresiones laicas.

Pensar que otra persona había tenido el atrevimiento de hacerlo, y peor aún, que él hubiera estado dispuesto a responder con gusto, me resultaba, por alguna razón, molesto.

—¿Qué le estuviste diciendo, Azazel?

Él se inclinó para examinar mi rostro. Esperó unos segundos y finalmente habló. Levantó la comisura de sus labios levemente.

—¿Son celos lo que percibo?

—No —respondí como si fuera algo obvio—. Es solo que yo me lo había planteado antes —murmuré.

—Claro —dijo poco convincente y sin darme más importancia—. Bueno, al final le estaba explicando que no creo realmente en el Dios en el que suelen pensar ustedes.

—¿Qué no crees en Dios?

En realidad, es un tema al que le había estado dando vueltas por durante toda mi vida, en silencio. Al principio, había considerado la existencia de dios como una falacia, pero al tener un demonio aquí mismo, ponía mis ideologías patas arriba. Y me resultaba un poco irónico de su parte negar la existencia de algo divino. Siendo él una criatura que formaba parte de la propia historia.

—De hecho, no creo en ningún Dios, independientemente de su religión. 

—No seas ridículo, Azazel. Tú y él van en la misma línea.

—Oh, entonces ¿Eres creyente? —me miró con curiosidad, como si estuviera interesado en lo que acaba de escuchar.

—Tú sola existencia me lo está comprobando.

—¿Dices que me consideras como una prueba de la existencia de Dios?—pareció haberle molestado lo que dije.

Suspiré—.  Tampoco me metas en esos temas. Solo sentía curiosidad por ver qué cosas le metiste a Regina en la cabeza.

Ella ya tenía suficiente con sus dramas novelísticos, y lo último que quería era que mi amiga se viera envuelta en la ansiedad y en una crisis existencial por tratar de inmiscuirse en cuestiones del universo.

—Pero de todas formas, sí creo que lo prueba —dijé, y volví a abrir el libro.

—No importa. Lo que intentaba decirte era que en verdad no estoy negando que existan como tal —aclaró—. Es más confuso que eso. Pero el Dios al que ustedes recurren... es más bien una figura de consuelo. Una herramienta de fe que se generó por el miedo que sienten de no poder controlar sus impulsos —ojeó lo que estaba haciendo—. Por cierto, si crees que mi existencia a la vez prueba la existencia de Dios, siendo de esa forma estás afirmando que verdaderamente estoy aquí para tentarte, ¿no es así?

—Probablemente sea así —continué pasando las hojas, sin mirarlo aún. Tomé un lapiz para marcar el borde de las páginas.

—Entonces, como buena creyente, deberías echarme de tu casa. No deberías dejarme entrar, y así me estarías rechazando, ¿no?

—Lo intenté, ¿lo recuerdas? Pero eres molesto y te me pegaste como chicle

—¿Estás aceptando a un demonio a estar cerca de ti? ¿Sin reparo alguno?

—No tengo otra opción. No tengo idea de cómo hacer que dejes de seguirme —lo miré finalmente—. ¿Te echo agua bendita o algo así?

Él sonrió ampliamente.

—El agua bendita no funciona en mí

—Podría llamar un exorcista —dije, fingiendo considerar seriamente la idea.

Él soltó una risa— ¿Y qué crees que haría el exorcista conmigo, pequeña?

Cerré el libro de golpe. El sonido resonando por la sala, llamó su atención.

— ¿Te estás burlando de mí? —pregunté.

—Un poco, sí —se puso de pie, bajando la cabeza para observarme desde arriba—. Si eres tan creyente, deberías seguir asustada de mí.

—No me fastidies, Azazel. ¿Y exactamente qué debería temer de ti? Ya asimilé que harás de mi eternidad un martirio —me apoyé en mis manos para esperar una respuesta— ¿Será que necesitas que alguien te teme para sentirte poderoso?

Había dado en el clavo, toqué un nervio.

Capítulos
1 Primera etapa: Negación
2 Apatía
3 Ruptura de realidad
4 La maldad ante mis ojos
5 Cambio de fortuna
6 Tiempo prestado
7 Hijo del infierno
8 La rutina del destino
9 Tensión silenciosa
10 Propiedad indebida
11 Sin refugio en la mente
12 Cadena invisible
13 La doble cara del control
14 Sombras de contrición
15 El eco de lo divino
16 El precio de la indiferencia
17 Apresada en el pasado
18 Visión del abismo
19 Cicatriz invisible
20 A punto de romperse
21 Eco del recuerdo
22 Duda culposa
23 Ajetreo desmedido
24 El barista del infierno
25 Lo que calla la mente
26 El cine reacio
27 Aversión contenida
28 Defensa silenciosa
29 El peso de mi alma
30 Fragilidad en desgarro
31 Abismo interior
32 Máscara mal hecha
33 Cautiva en la asfixia
34 Prisión de vértigo
35 Enclaustrada
36 Aguijón de paranoia
37 El precio de mi paz
38 Caminos en paralelo
39 Desagradable
40 Callar para escapar
41 Cadena rota
42 El extraño de los ojos verdes
43 La invitación
44 Un juego de incitación
45 Desde el otro lado
46 El arte de la provocación
47 Cuando el plan se rompe
48 En el nombre de Dante
49 Sangre en el filo
50 Un alma en juego
51 Presa del cazador
52 Mensajes de Auxilio
53 La muerte dulce
54 Confía o perece
55 El último respiro
56 Sombras carmesí
57 Si las emociones me traicionan
58 Verdades que arden
59 La decisión imposible
60 El jardín perdido
61 El sacrifico del alma
62 Epílogo
Capítulos

Updated 62 Episodes

1
Primera etapa: Negación
2
Apatía
3
Ruptura de realidad
4
La maldad ante mis ojos
5
Cambio de fortuna
6
Tiempo prestado
7
Hijo del infierno
8
La rutina del destino
9
Tensión silenciosa
10
Propiedad indebida
11
Sin refugio en la mente
12
Cadena invisible
13
La doble cara del control
14
Sombras de contrición
15
El eco de lo divino
16
El precio de la indiferencia
17
Apresada en el pasado
18
Visión del abismo
19
Cicatriz invisible
20
A punto de romperse
21
Eco del recuerdo
22
Duda culposa
23
Ajetreo desmedido
24
El barista del infierno
25
Lo que calla la mente
26
El cine reacio
27
Aversión contenida
28
Defensa silenciosa
29
El peso de mi alma
30
Fragilidad en desgarro
31
Abismo interior
32
Máscara mal hecha
33
Cautiva en la asfixia
34
Prisión de vértigo
35
Enclaustrada
36
Aguijón de paranoia
37
El precio de mi paz
38
Caminos en paralelo
39
Desagradable
40
Callar para escapar
41
Cadena rota
42
El extraño de los ojos verdes
43
La invitación
44
Un juego de incitación
45
Desde el otro lado
46
El arte de la provocación
47
Cuando el plan se rompe
48
En el nombre de Dante
49
Sangre en el filo
50
Un alma en juego
51
Presa del cazador
52
Mensajes de Auxilio
53
La muerte dulce
54
Confía o perece
55
El último respiro
56
Sombras carmesí
57
Si las emociones me traicionan
58
Verdades que arden
59
La decisión imposible
60
El jardín perdido
61
El sacrifico del alma
62
Epílogo

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