Capítulo 9

El resto del día fue tranquilo, Renato permaneció muy callado y yo logré concentrarme en la lectura de mi libro.

En la tarde, Júlia vino a traerme un refrigerio, y se mostró curiosa por saber qué estaba leyendo.

_ Isa, ¿el libro que estás leyendo es bueno?

_ ¿A usted le gusta leer? Es un libro de poesías.

_ Léeme una, adoro las poesías, pero no soy muy buena para leer.

Está bien, este se llama “Soneto de la Fidelidad” de Vinícius de Moraes.

De todo, mi amor, seré atento.

Antes, y con tal celo, y siempre, y tanto.

Que incluso ante el mayor encanto,

De él se encante más mi pensamiento.

Quiero vivirlo en cada vano momento.

Y en su loor he de esparcir mi canto.

Y reír mi risa y derramar mi llanto.

A su pesar o su contentamiento.

Y así, cuando más tarde, me busque.

Quizás la muerte, angustia de quien vive.

Quizás la soledad, fin de quien ama.

Yo pueda decirme del amor (que tuve):

Que no sea inmortal, puesto que es llama

Pero que sea infinito mientras dure.

_ Vaya, Isa, qué lindo, muchas gracias. Creo que deberías escoger uno bien bonito y leerlo para Renato, quién sabe él se convierta en la bella durmiente y tú lo despiertes con un beso.

_ Muy graciosa, Júlia, pero por lo que sé, el corazón de Renato ya tiene dueña, y yo no soy muy buena con las relaciones, si él sale de esa cama, sin duda seremos grandes amigos.

Júlia se va a la cocina y yo me quedo al borde de la cama mirando a Renato, por un momento olvidé que él puede verme allí observándolo.

_ Si sigues mirándome así, pensaré que te estás enamorando de mí.

_ Solo estaba pensando en lo que dijo Júlia, ¿será que si traigo a Lindsey aquí y ella te besa, despiertas?

_ Mi madre nunca lo permitirá y ella está casada y viviendo en Florida, además no sé si quiero verla.

_ Intentaré localizarla, de repente se separó. Años son mucho tiempo.

_ Deja eso de lado, no quiero ser besado por ella, en la historia es un beso de amor verdadero y ya no sé si era amor lo que sentía.

_ Renato, no cuesta intentar, deja de ser terco, tienes miedo de ver a Lindsey de nuevo y no poder regresar, te entiendo, pero tendrás que superar el miedo.

_ ¿Ya elegiste el poema que leerás para mí?

_ ¿Quieres que lea para ti?

_ No tengo nada más importante que hacer, ¿tú sí?

_ No, ¿tienes preferencia por algún autor?

_ No, elige uno que pienses que se parezca a mí.

_ He elegido uno que creo que te gustará.

“Las Cien Razones del Amor”

Carlos Drummond de Andrade

Te amo porque te amo.

No necesitas ser amante,

y no siempre sabes serlo.

Te amo porque te amo.

El amor es estado de gracia.

y con amor no se paga.

El amor se da de gracia,

se siembra en el viento,

en la cascada, en el eclipse.

El amor escapa a diccionarios

y a regulaciones varias.

Te amo porque no amo.

bastante o de más a mí.

Porque el amor no se intercambia,

no se conjuga ni se ama.

Porque el amor es amor a nada,

feliz y fuerte en sí mismo.

El amor es primo de la muerte,

y de la muerte vencedor,

por más que lo maten (y matan)

a cada instante de amor.

_ Renato, ¿sigues ahí? ¿Te gustó?

_ Espera, creo que estoy llorando.

Me levanté y me acerqué a la cama y efectivamente, hay lágrimas corriendo por los ojos de Renato, toqué su rostro secando las lágrimas.

_ Isa, sentí tu mano, me subió un calor por el cuerpo.

Tomé su mano y le di un beso.

_ ¿Sentiste eso? Renato.

Él no me respondió y desapareció el resto del día, debo estar volviéndome loca, ¿cómo puedo contarle a alguien que estoy hablando con mi paciente, y cómo soportaré esto sola?

Llegó la hora de cambiar las sábanas y el uripen, llamé a Júlia para que me ayudara, hice un movimiento con Renato y ella metió la sábana por debajo de él y así cambiamos la ropa de cama, le agradecí, esperé que se fuera y descubrí que Renato ya había dejado todo preparado.

Tomé su pene para quitar el uripen usado y hacer la higiene antes de poner el limpio, él habló y me sentí haciendo algo mal.

_ Trata de no lastimar a mi amigo, si despierto necesitaré de él.

_ Vaya, Renato, ¿tenías que hablarme justo ahora? Me asustaste.

_ Isa, pensé que ya estabas acostumbrada a cuidar hombres.

_ No me hables, como estás haciendo, vuelve a dormir, que tengo que terminar lo que empecé y no hables conmigo.

Todo quedó en silencio, pensé que se había ido, no sé a dónde, respiré hondo, tomé la mano de su amigo y me puse el uripen, parece un condón, pero tiene un agujero donde se coloca el tubo por donde pasa la orina, eso es para no usar la sonda uretral que puede causar infección. Lo coloqué y lo pegué con el microporo, ajusté su ropa y lo cubrí con la sábana.

_ ¿Puedo hablar ahora?

Di un salto porque pensé que él no estaba allí.

_ Todavía moriré de un infarto y la culpa será tuya, ¿qué quieres decirme?

_ Tienes la mano suave, puedo sentir tu toque en mí.

_ Qué bien, eso significa que estás volviendo, espero que regrese pronto, no soporto más pensar que estoy loca.

_ Me siento herido, ¿quieres irte y me dejarás así cuando despierte?

_ No lo sé aún, esperaremos a que despiertes.

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Comments

Lorena Angulo

Lorena Angulo

jajajaja

2025-02-13

4

Yulis Paola Alcala Sierra

Yulis Paola Alcala Sierra

uffff q novela tan bella única diferente emocionante

2025-02-09

5

Mar Sol

Mar Sol

Es un novela bonita, diferente, emotiva, seguiré leyendo, para saber en qué termina

2025-01-07

3

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