Ayer no dormí ni un poquito pensando en Jazmín y ese hombre. ¿Por qué no me dijo que tenía pareja?, si ya de por sí creí que esto no es correcto, ahora es peor.
Acabo de ducharme y tengo pensado pasar el día con mi hermana, Aarón se fue desde temprano a Mánchester para pasar el día en casa de sus padres, la distancia apenas es de tres horas así que cada domingo lo hace. Una que otras veces se va desde el viernes y pasa todo el fin de semana con ellos.
¿Quieren saber la verdadera razón por la que vive conmigo?, pues lo echan de los departamentos porque las fiestas que hace se vuelven un caos. Definitivamente, eso no pasará aquí, se lo tengo prohibido.
Paso por mi hermana a su casa. Sí, ella tiene casa y aquí. Siempre me rogó porque me quedará con ella y así estuvieramos juntos cuando ella viniera, pero... Sinceramente, quería mi propio espacio.
No pensé que a finales del año pasado, al idiota de mi amigo le pidieran desalojar el depa que alquilaba. Aarón es un grano en el culo para todos, pero curiosamente, lo amamos.
- ¿Y qué? ~dice cuando sube al auto~ Espero que nos divertimos hoy.
- Para tu información, mañana tengo clase así que no vamos a loquear, segundo; son las ocho de la mañana, desayuna primero antes de pensar en "divertirte" ~digo divertido~
Nos llevo a un café a desayunar y desde ahí comienza nuestro día. No me equivoco en nada de lo que pienso, estar con mi hermana es lo mejor.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
En la noche:
- ¿Me extrañaron? ~aparece Aarón entrando en mi habitación~
- Mi amor, ¿por qué demoraste tanto en llegar? ~ruedo los ojos. Ya van a empezar con lo suyo~
- ¡Ay mi bebe!, ¿me extrañaste? ~habla como bobo~
- Sí ~ambos se acercan y cuando están a punto de besarse se ríen~
- Se ven tan ridículos ~los miro con fastidio~
- Ya, no llores, nena ~toma un pedazo de pizza y sale de la habitación~
Después de unos minutos, llevo a mi hermana a su casa. Estoy conduciendo de nuevo al depa cuando una llamada de Morgan me hace poner el celular en altavoz.
- ¿Qué pasa?
- Ha pasado algo con mamá, ya estoy aquí en Oxford. Llamo ahora porque no creo que me comunique en todo el día de mañana.
- De acuerdo, ¿pero estás bien? ~digo algo preocupado~
- Sí, no te preocupes... ~lo oigo suspirar~ Igual no quiero preocuparlos, si veo que tardaré más días en regresar, les avisaré.
- De acuerdo. Espero todo vaya bien, hermano.
- Gracias ~dice antes de colgar~
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
La mañana siguiente:
Las clases transcurren con normalidad y esta vez ni siquiera me molesto en verla.
¿Qué estoy molesto?, sí; ¿qué no debería?, no; pero lo estoy. ¿Por qué?, es obvio, sí tiene pareja por lo menos debió decírmelo.
No sé que se supone que sea esto, pero vamos, me molesta que me tomen por tonto. ¿Es que acaso no importa lo que yo piense?
Puedo sentir su mirada sobre mí, ¡pero que va!, que no la voy a mirar. He preferido más tener mi vista en la libreta, en Aarón y en cualquier otro compañero o lugar del aula.
Al acabar las clases, me apresuro en guardar todas mis cosas y tratar de salir lo más rápido posible de aquí, no quiero hablarle.
Paso rápidamente por su escritorio sin mirarla, ni siquiera me molesta dejar a Aarón atrás.
- Templenton ~la escucho llamarme y cierro los ojos~
- ¡Maldición! ~susurro~
Me quedo ahí parado sin voltear a verla hasta que todos salen dejándome solo con ella.
- ¿Puede acercarse? ~luego de pensarlo un segundo, suspiro y me giro~
Luce hermosa, siempre lo está.
- ¿Pasá algo?, profe Abernathy ~digo fríamente~
- ¿Está evitándome? ~dice ella apoyando su codo en el escritorio y su mejilla en el dorso de su mano~
- Eso hago ~se queda en silencio observándome~
Me pregunto de dónde ha salido tanta osadía de mi parte. Tanto mi voz como mi mirada son fría.
Ella se levanta y cruza el escritorio solo para sentarse en el borde de este y cruzarse de brazos sin apartar sus ojos de los míos.
- ¿Por qué?
-Porque quiero y puedo ~me alzo de hombros y ella sonríe de lado~
- Usted no es un infante, así que no se comporte como uno. ¿Qué es lo que pasa? ~frunzo el entrecejo levemente~
- ¿Es casada? ~alza ambas cejas~
Al principio parece que no entiende mi pregunta, luego solo relaja su expresión y vuelve a quedarse callada unos largos segundos.
- ¿Por qué pregunta eso?
- ¿No puedo saberlo? ~alzo una ceja~
- ¿Le parezco una mujer casada?, ¿cree que lo estoy?
- No lo sé, dígamelo usted ~volvemos a quedarnos en silencio~
- ¿Me has visto con alguien?
- Sí ~mi respuesta la pilla por sorpresa~
- Me viste con Jürgen.
Buenos, al menos hace mención del hombre... Eso me molesta más.
- No debería hacer esto, sin embargo, lo voy a hacer. Jürgen es un gran amigo y antes de que preguntes, no, entre él y yo no está pasado absolutamente nada ~dice tranquilamente~
Francamente, eso hace relajar mi cuerpo y mi expresión.
>> Benedict... No soy una mujer a la que le llame la atención mantener relación con dos hombres a la vez.
- Yo... Lo siento ~digo apenado~ Ni siquiera sé porque... ~prefiero callarme~
- Necesito que entiendas algo, no me gustan este tipo de inmadureces.
>> Pero sobre todo, ¿entiendes qué es lo que pasá entre nosotros? Es obvio que entre tú y yo no puede haber algo más haya, no solo por la diferencia de edad, ¿lo captas? ~asiento en silencio~ Pero... Eso no significa que voy a andar por ahí cogiendo con otros hombres ~me mira de pies a cabeza en otro largo silencio~ ¿Y sabe por qué?
Niego y con firmeza se levanta y camina hacia a mí quedando muy, pero muy cerca de mí.
- Porque estoy cogiendo contigo ~susurra sin apartar su vista de mis labios~
Eso me calienta el cuerpo de tal forma que me hace soltar un jadeo. ¿Cómo puede ser tan ardiente?
Se aleja y va nuevamente va hasta el escritorio tomando sus cosas.
- Hasta luego, Templenton ~dice sin mirarme~
Luego es así de fría, que mujer... Sin más, salgo del aula y ahora huyo rápidamente de la presencia de Ava. No se le puede hacer costumbre eso de esperarme o seguirme al estacionamiento para insistirme.
- Ben, por favor. Solo necesito que estemos bien, no soporto que huyas de mí ~dice y yo ruedo los ojos~ Te lo juro que lo he mandado al otro lado del mundo y acepto si no quieres seguir en esto, pero no huyas de mí ~su voz tiembla~ No lo soporto.
¡¿Y por qué carajos llora?!, es que no soporto ver a nadie llorar, ella lo sabe. No sé cómo actuar.
- Ava, no tienes que llorar, cálmate ~asiente y se limpia las lágrimas~ Vamos, te llevo a casa.
Digo abriendo la puerta del copiloto para ella, los ojos le brillan y con una sonrisa, se sube al auto rápidamente. Dramática.
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