Me pregunto de dónde sale a veces tanto coraje. Ahora que la tengo en mi sala, no sé que hacer, estoy demasiado nervioso.
Es que no es cualquier chica y aunque ya pasamos una noche juntos, sigue siendo mi profesora.
- Bueno... Me disculpo por el desorden ~digo nervioso~
- ¿Desorden? ~pregunta y yo asiento~
- Sí... ~veo como pasa su mirada por todo el lugar~
- ¿Desorden? ~alza una ceja con diversión~
Bien, quizá no esté hecho un chiquero, ya que estoy bastante obsesionado con el orden y Aarón lo sabe, pero es que no encuentro más que decir.
- ¿Quieres tomar algo? ~me rasco atrás de la nuca y ella niega~
Poso una mano en mi cintura mientras que la otra la llevo a mi boca para morderme el pulgar. Antes de darme cuenta de lo que hago, observo a mis pies moverse de un lado a otro.
¡Maricon! Me freno en seco y la miro fijamente.
- Estás nervioso ~no lo pregunta, lo afirma~
No es necesario que responda, es evidente que lo estoy. Observo como deja su cartera sobre la mesita de centro frente a nosotros y después... Después se quita el abrigo y lo deja sobre el sillón.
¡Oh mi Dios!, solo cargaba una lencería abajo. Pero que cuerpo, Señor. Me encanta, me fascina... Ya no sé que calificativo usar porque no encuentro uno para describir el arte frente a mí.
Paso mi mirada lentamente por todo su cuerpo y poniendo mis manos en jarra exhalo todo el aire retenido. Esto es una maravilla.
Ladeo un poco la cabeza y ella sonríe. Ahora no sé en qué fijarme, si en su sonrisa o su cuerpo.
Camina cautelosa hacia mí y desde mi altura la miro fijamente a los ojos.
- ¿Por qué estás tan nervioso? ~me susurra~
- Usted me pone así ~logro decir~
En silencio veo como desabotona mi cama lentamente, una vez abierta, sus frías manos recorren desde mi pecho hasta mi abdomen luego de quitarmela por completo, ahora se centra en desabrochar mi pantalón.
- Me gusta mucho lo que veo ~dice y yo sonrío~
Sin poder contener mis ganas, la agarro del cuello y estrello mi boca contra la suya en un beso desesperado, ella ni siquiera tarda en llevarme la corriente. Acaricio su espalda hasta bajar mis manos a sus glúteos y ciño mi agarre en ellos pegándola más a mi cuerpo.
Agarro sus piernas y sin ninguna esfuerzo, la alzo haciendo que rodee mi cintura con ellas. Su piel no tiene nada que envidiarle a la seda.
La llevo a mi habitación y después de dejarla sobre la cama, me quito los zapatos, los pantalones y con ellos mi ropa interior. Me subo ahorcadas sobre ella, la miro, la miro y la miro...
- ¿Qué pasa? ~pregunta con una dulce voz. Hasta no parece la profesora antipática~
- Me gusta mirarla... Es hermosa ~acaricio su mejilla~
- Puedo decir que me pasa igual ~susurra antes de tomar mis labios~
Después de poseer sus labios, su cuello y nuevamente sus labios, me dispongo a deshacerme de la sexy y ardiente lencería que trae.
- Créame, me ha encantado verla metida en esto, pero ya me estorba ~ríe levemente~ A demás... Tengo que castigarla.
- ¿Castigarme? ~dice entre risas~
- Sí, me he quedado con la espina ~vuelve a reír~
Comienzo con un reguero de beso sobre sus pechos y su plano abdomen hasta llegar al borde de la diminuta tanga. La bajo hasta pasarla por sus jugosas piernas hata que por fin se las quito y las lanzo no sé a donde.
Beso su monte de Venus e involuntariamente suelto un jadeo sobre él haciendo que su cuerpo vibre. Abro sus piernas y miro fijamente la parte de su cuerpo que está comenzando a volverme loco.
Doy pequeños besos en la cara interna de sus muslos hasta pasar mi lengua por su su intimidad. La saboreo como si fuera el más delicioso manjar (para mí lo es), la escucho gemir y siento sus dedos enredarse en mi cabello.
Sus caderas se alzan en busca de más y yo gustoso, me la como con ansias y doy un leve mordisco en su punto dulce que la hace gemir más fuerte. Puedo ver como está ya hinchado por la excitación y los chupones que con ansias le doy.
Al ver que su pelvis se contrae, me alejo y noto su gesto desorientado y su entrecejo levemente fruncido, me mira sin entender qué es lo que pasa, su respiración es irregular y yo no puedo evitar reír.
- Pero...
-Te dije que iba a castigarte ~me acerco a su boca y la beso~
Con una agilidad que me sorprende, me gira y deja sobre la cama, se sube ahorcadas sobre mí y yo me dejo hacer sin separarme de su boca. Rápidamente le quito la parte exterior de la lencería dejando sus senos a mi vista.
Es inevitable no probarlos, sus pezones ya están más que duros y ella ahoga un gemido cuando toma mi p*lla y la introduce en su interior, un gemido ronco sale de mí y aprieto sus glúteos invitándola a que vaya más profundo.
Sus gemidos me excitan tanto que tengo que cantar mentalmente para no tener una eyaculación precoz. Comienzo a dar mis embestidas a la par de sus movimientos y desvergonzadamente, mis gemidos se hacen audibles acompañando los suyos.
Sus senos bambolean en mi cara y las ganas de probarlos llegan a mí. Tomo uno de ellos con mis dientes mientras estrujo el otro, siento como su interior se contrae apretando mi falo y la tomo de las caderas hasta que llega a su clímax.
Sus piernas tiemblan a mis costados y cae agotada sobre mi pecho, está hiperventilando así que acaricio suavemente su pelo.
- Recupérate ~siento que su interior se contrae más~
Me giro y la dejo sobre la cama quedando sobre ella, tomo sus piernas y las poso sobre uno de mis hombros sin separarlas, me inclino hacia ella para besarla haciendo que sus rodillas queden cerca a nuestras caras.
Tomo mi dura erección y la introduzco lenta y dolorosamente en su intimidad sin ningún esfuerzo. Está tan excitada que su fluido deja el trabajo fácil, pero quiero torturarla.
Me mira fijamente y jadea en mis labios. Sus benditas expresiones me van a matar.
Repito el movimiento con más lentitud y ella se muerde el labio inferior tomando mi trasero y exigiendo que vaya más profundo.
- ¿Quieres que vaya más rápido? ~sonrío de forma ladina y ella asiente~ Pídemelo ~susurro mientras detengo mis movimientos~
- Vamos, me estás matando... Te quiero más duro ~su voz está ronca por la excitación~
Sin esperar más porque de pronto siento que voy a enloquecer, entro nuevamente en ella de una sola estocada y ella grita.
Mis movimientos se vuelven rápidos, fuertes, profundos y sus gemidos son una de las razones por los que son así.
Su org**mo llega y abro sus piernas enrollandolas en mi cintura, entrelazo nuestros dedos sobre el colchón y hago aún más profundas mis embestidas provocando que tenga otro org**mo, y con ese llegando el mío.
Me dejo caer sobre ella y siento su mano acariciar mi espalda mientras la otra juego con mi cabello. Eso se siente demasiado bien, la calidez en mi corazón hace que esconda mi cara en su cuello.
- Quiero más de eso, aunque mis piernas tiemblen ~río y me alejo para mirarla~
- ¿Estás bien? ~ella asiente~
- Por supuesto que lo estoy ~sonrío y la beso~
No tiene necesidad de perdirmelo, si por mi fuera la haría mía las veinticuatro horas del día consecutivamente. Después de recuperar fuerzas, sacie nuevamente nuestras ganas.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
En la mañana.
7:05 AM.
Los parpados me pesan un poco y tengo un leve dolor de cabeza, mo recuerdo haber tomado tanto como para tener el dolor, a demás... Recuerdo muy bien lo que paso y estaba muy cuerdo en ese momento.
Palmeo el otro lado de mi cama y suspiro cuando la siento vacía, al abrir los ojos efectivamente, no hay rastro de ella.
Me siento en la cama y solo veo mi ropa, no hay ni una prenda de ella.
Me siento en el borde de la cama sobando mi cien y al abrir los ojos, noto una nota sobre la mesita de noche.
...Tengo que aceptar que me ha encantado su castigo, Templenton....
^^^Pdt: Eso no lo ayudará a librarse de mis reprensiones si no atiende mis clases.^^^
Río levemente y fugazmente giro la nota de un lado a otro, vuelvo rápidamente hacia la parte de atrás y noto un número.
¡Me ha dejado su número personal!
Rápidamente busco mi celular por todos lados y al revisar el bolsillo trasero de mi pantalón, lo tomo y guardo el número. Me muerdo el pulgar pensando si debo escribir, pero ya que, si me lo dejo es por algo.
^^^...^^^
^^^Creí que tendría cierta ventaja ante mis compañeros, Abernathy.^^^
Jaz.
Se equivoca, Templenton. No es así de especial.
^^^...^^^
^^^¡Aush!, eso fue un golpe bastante bajo.^^^
Jaz.
Conmigo te empezará a gustar la verdad desnuda.
^^^...^^^
^^^Si usted también lo está, por supuesto.^^^
Después, ya no llegan más mensajes aunque ha visto el mío. Frunzo levemente los labios y me pregunto que tan especial soy para ella. ¿Será esto solo algo momentáneo?
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Comments
Janet Varela
🔥🔥❤️❤️❤️❤️
2024-06-27
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