Olivia, con una sonrisa enloquecida que parecía trazar los contornos de su rostro, se acercó a Juan con una determinación perturbadora. Sus ojos brillaban con una mezcla de excitación y obsesión mientras contemplaba a su presa inmóvil en la cama.
Olivia:Ha llegado el momento de hacerlo despertar.
Murmuró con una voz cargada de anticipación, mientras sus manos se movían con cuidado para preparar lo que sería su experimento. Pero no habría una cama cómoda ni una recuperación pacífica para Juan. En cambio, sería su hermoso conejillo de indias, sujeto a los caprichos y las oscuras intenciones de Olivia.
El brillo en sus ojos se intensificó mientras trazaba planes para despertar a Juan de su prolongado letargo. Para ella, él no era más que un sujeto de prueba, un medio para satisfacer sus retorcidos deseos. Con una determinación fría y sin remordimientos, se dispuso a llevar a cabo su experimento, sin importar las consecuencias para su cautivo.
Juan (despertando del sueño): ¿En dónde estoy? ¿Qué este lugar?
Se abre una pesada puerta. Juan se sorprende al reconocer a la persona.
Juan: ¿Olivia Vélez? ¿Qué haces aquí?
Olivia Rangers está usando una técnica fantasmal que imita la apariencia de otras personas y escogió su apariencia original para castigar a Juan.
Olivia (sonriendo de manera siniestra): ¡Hola, amor! Tanto tiempo sin verte... Es que me encantó lo que me hiciste en la cama. Por eso eres mío y de nadie más. Te traje aquí para demostrarte mi amor.
Olivia se acerca maliciosamente, saca gasolina de su bolsillo y rocía la mano de Juan. Luego, enciende un encendedor y quema la mano de Juan, quien grita de dolor.
Olivia (con actitud yandere): Te ves tan increíble con esa expresión de dolor. ¡Me encantas, Juan!
Juan: ¡Eres una loca! ¡Suéltame, yo no te amo!
Olivia: ¿Olvidaste la noche de pasión en el hotel con tus amigos y tu hermano mayor? Ya no te sientes solito, ¿verdad? No te preocupes, mira las otras camas.
Juan observa las otras camas y ve a los culpables del abuso, incluyendo a su hermano mayor.
Estaban atados sin piernas. Olivia se las cortó con una motosierra, por eso en el suelo se ve mucha sangre, ellos estaban dormidos.
Olivia: Les corté las piernas mientras dormían. Están vivos, todavía no han muerto. Pronto despertarán y escucharemos una hermosa melodía de dolor. No los voy a matar; son mis preciados conejillos de indias.
Juan: ¿Qué has hecho, Olivia?
Olivia: Voy a vender productos de belleza y no tengo cómo comprobar su efectividad en humanos. Por eso ustedes se ofrecieron. Se firmó un contrato y se fueron del país. A sus familias se les dio mucho dinero y se les explicó que no podrían volver a verlos, para que no sospecharan. Se les indicó que el trabajo es confidencial. Cada año recibirán una suma de dinero para que puedan sobrevivir.
Juan, horrorizado, mira a Olivia y luego a las camas donde yacen sus amigos y su hermano, aún inconscientes.
Olivia: No te preocupes, amor. Todo esto es para demostrarte cuánto te amo.
Olivia saca una bocina de su bolsillo izquierdo y la hace sonar. Los hombres en las camas despiertan sobresaltados y gritan de dolor al verse sin piernas.
Olivia (con una sonrisa maliciosa): ¡Despertaron! Escuchen esa hermosa melodía de dolor. ¿No es perfecta?
Juan, horrorizado, intenta soltarse mientras observa a sus amigos y a su hermano mayor retorcerse de agonía.
Juan: ¡Eres un monstruo! ¡Detén esto, Olivia!
Olivia: Esto es solo el comienzo, Juan. Todos ustedes se ofrecieron para esto, aunque no lo sabían. Ahora son mis conejillos de indias. Sus familias están bien compensadas y no sospechan de nada. Cada año recibirán dinero para que puedan seguir adelante.
Juan: ¡Déjalos ir! ¡Esto es inhumano!
Olivia (acercándose a Juan, susurrando con voz fría): Todo esto es para ti, amor. Para que nunca olvides cuánto te amo.
Olivia se pone seria.
Olivia: Ya hablando en serio, este es el castigo que se merecen. Todos ustedes abusaron de mí. Perdí a mi familia, mis padres ya no querían verme. Luego fui sometida a un experimento muy cruel. Ahí conocí a una persona maravillosa que me trató con honestidad y me dio la oportunidad de vengarme. Las acciones negativas tienen consecuencias. Todos los presentes son malas personas. Tu hermano es un abusador de mujeres y traficante de órganos humanos. Y los otros, ladrones y asesinos, merecen ser castigados.
Juan, atónito, apenas puede procesar lo que escucha.
Juan: No puede ser… No sabía nada de eso.
Olivia: Ahora lo sabes, Juan. Este es el precio que pagan por sus crímenes. Y tú, por abusar de mi e ignorar lo que sucedía a tu alrededor. La justicia puede tomar muchas formas, y hoy, soy yo quien la imparte.
Olivia mira a los hombres que aún gritan de dolor, satisfecha con su venganza.
Olivia: Esta es mi justicia. Esta es la lección que les doy a todos ustedes.
Olivia se prepara para retirarse del lugar, pero antes les advierte algo.
Olivia: Intenten escapar si es que pueden. Nos veremos en algunos meses. Como soy una buena persona y no quiero que mueran de hambre, les dejé pan fresco y agua en unos platos en el suelo. Deben soltarse y comerlo.
Con una última mirada, Olivia sale de la habitación, dejando a Juan y los demás en su agonía. La puerta se cierra pesadamente detrás de ella, sumiendo el lugar en una mezcla de dolor y desesperación.
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Comments
Adry Cuéllar
valiendo m
será que nunca va a terminar esto de los experimentos
2024-07-09
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