Presentación

Después de comer, Ziran tenía que presentarse formalmente a los padres de Shera y frente a su hermano mayor, Romer había mandado una carta al palacio real donde decía que irían Shera, Nisha, él y alguien más a la hora del té.

Mientras tanto, se fueron al mercado de nuevo, pero esta vez a la parte de joyería, donde se dividieron en parejas, Nisha con Romer y Shera con Ziran, aunque Romer los vigilaba bastante.

Mientras paseaban, Nisha se quedó mirando un juego de anillos, Romer notó esto y los compró, le puso uno en la mano a Nisha y el otro se lo puso él, el vendedor, con una sonrisa al ver eso, le dijo a la chica que tenía suerte de que él haya comprado esos anillos, pues son parecidos a los de matrimonio,, pero con la única diferencia que los usan las parejas no casadas para demostrar que están juntos y que se amarán eternamente; esta información hizo que ambos se sonrojaran y miraran a los lados con vergüenza.

Mientras tanto, Ziran le había comprado a Shera un collar del color de sus ojos, rojo carmín, simbolizando su amor por ella. Estuvieron un raro más en el mercado y luego, cerca de la hora del té, emprendieron el camino rumbo al palacio real.

Al llegar al castillo, los guardias los guiaron al jardín de atrás del castillo donde estaban el emperador, la emperatriz y el príncipe heredero, una vez allí, Ziran se presentó como el príncipe heredero de Shibel, se sentaron y Romer se sentó junto a la emperatriz, a su lado Nisha, Ziran y Shera junto a su hermano mayor, León.

El tiempo transcurrió relativamente rápido, el comportamiento medio meloso entre Shera y Ziran ponía incómodos a los parientes de ella, aunque Nisha y Romer no eran diferentes, eran ligeramente más melosos que otras veces, hasta que, en cierto punto, el emperador se cansó y golpeó su taza contra la mesa.

-- Ya fue suficiente, Shera, me explicas ahora tu comportamiento con el príncipe de Shibel, y tú Romer, no le copies a Shera, por favor-- Dice el emperador, ya harto del comportamiento de sus hijos.

-- Pero padre, no puedo ser cariñoso con la persona que me gusta?-- Dice Romer, pasando su brazo por los hombros de Nisha.

-- Exacto, yo también estoy con la persona que me gusta-- Dice Shera, haciendo puchero y abrazando a Ziran del pecho, como una niña chiquita.

Esto último dejó en shock a los emperadores y a León.

-- Como que la persona que te gusta?-- Pregunta León, con voz temblorosa por la incredulidad de lo que estaba escuchando.

-- Como escuchaste, él es la persona que me gusta-- Contesta Shera.

-- Él es el de antes verdad?-- Pregunta el emperador, sombrío.

-- Si papá, es él-- Dice Shera.

De pronto, el emperador se levanta estrepitosamente y casi lanza la mesa por los aires, se acerca a Ziran y lo toma del cuello del traje.

-- Así que tú eres el que tomó a mi hija-- Dice el emperador, con notable furia en los ojos.

-- Escuche señor, déjeme explicarle el porqué no me conocieron antes-- Dice Ziran, lo más calmado posible.

-- Más te vale dar una explicación creíble o me encargaré de que nunca más vuelvas a ver la luz del día-- Dice el emperador, soltándolo y volviendo a su asiento.

-- Escuche, en mi país no tenemos la mejor situación actual, ya que varias familias se han estado revelando contra la familia real con la excusa de que el reino de Shibel debería conquistar el continente y convertir a los humanos en esclavos, lo que la familia real trata de impedir, pero últimamente nos han estado derrotando, me habían enviado de chico aquí para que estuviera seguro y lejos de conflicto, pero ahora ya no puedo seguir escondiéndome, por lo que tuve que irme para ayudar en la batalla, vine de regreso ya que mi padre me envió a pedirle ayuda al señor Romer, mi plan original era arreglar los problemas internos en mi país y luego volver para llevarme a Shera y presentarla como mi pareja, pero nunca esperé saber que era la princesa, ahora recién me enteré y de verdad me gustaría que me acepten-- Explica Ziran, algo nervioso.

-- Es verdad eso Romer-- Le pregunta la emperatriz a Romer.

-- Si, su majestad, lo que dice el príncipe Ziran es verdad, su padre me escribió pidiendome ayuda para vencer a las familias que han estado revoltosas ultimamente, le dije que tenía que enviar a alguien a negociar en persona, por lo que envío a su hijo, y justo me habían ido a ver Shera y Nisha, donde se reconocieron y al fin supimos quién era-- Contesta Romer.

El emperador se quedó en silencio por un momento.

-- Qué es lo que te gusta de mi hija?-- Le pregunta el emperador a Ziran, mirándolo seriamente, emanando una aura asesina.

-- Mire, no piense que me acerqué a Shera por su dinero, ni sabía que era la princesa, cuando la conocí llevaba ropa de pueblerina, nunca la había visto con ropa cara, siempre que nos encontrábamos estaba vestida con vestidos de pueblo, nunca con algo caro, si le digo la verdad no sé que es lo que me gusta de ella, podría decir que sus ojos o su cabello, pero ninguno de los dos son lo que me atrajo a ella, L principio era solo amigos, y luego empecé a sentir que quería que ella me viera, quería que ella mirara en mi dirección y no aparte la mirada, la quería cerca de mí siempre, sentía la necesidad de ver su sonrisa, de verla feliz, quiero hacerla feliz y ver su resplandeciente sonrisa, siento que me falta un pedazo en el pecho cuando no estoy con ella-- Responde Ziran, mirando a Shera con un amor notablemente fuerte.

A la emperatriz se le escapó una lágrima, pues se acordó que cuando ella era joven y no se había casado todavía, el hombre al que amaba decía que la quería ver sonreír siempre porque eso la hacía aún más bella de lo que era, él siempre se esforzaba por sacarle una sonrisa, incluso cuando le dijeron que se iba a casar con Lucas, ella estaba destrozada porque la querían casar con alguien que no amaba, así que estaba feliz de que su hija pueda haber encontrado alguien que se esfuerce por hacerla feliz.

Shera se preocupó al ver a su madre soltando lágrimas, pero ella le dijo que solo estaba feliz de que haya encontrado el amor y que tenían su bendición para casarse, poniendo feliz a ambos.

El emperador, por el contrario, no quería aceptar el hecho de que su hija ya creció y que ya es una adulta, pues para él siempre será su pequeña, no quería que Ziran se la lleve, pero sabía que si le negaba ese amor, su hija lo odiaría y él no quería eso, quería ver a su hija feliz y sabia que encerrando no lo sería, así que aceptó la relación con algo de reticencia.

Shera y Ziran estaban felices de que pudieran ser felices juntos, por lo que se abrazaron y por impulso se besaron, haciendo que el emperador se ponga celoso y los separe, provocando que su esposa se vea obligada a golpearlo en la cabeza con su abanico por su comportamiento infantil.

Él se disculpó por su comportamiento infantil y les deseó una vida feliz, para luego retirarse con su esposa porque no soportaba ver a su hijita con un chico siendo tan melosos.

León, todavía estaba en shock por lo que dijo Shera de que era su pareja, sentía rabia, enojo, envidia, pero también alegría por su hermana, aunque también estaba triste, su hermano le arrebató la chica de la que estaba atraído y su hermana ya tenia pareja, sentía que sí que había sido malo, los veía tan felices y se sentía fuera de lugar, por lo que se excusó y se fue.

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